Opinión
El ´jefe´ Renzo García
Por Henry Rengifo Hernández
Me cuentan que, hace apenas unos días, al representante electo Renzo García le consultaron sobre los nombres que consideraba para la Alcaldía de Ibagué desde el sector progresista. Sin el menor atisbo de la prudencia y la mesura que exige su nueva investidura, García lanzó apresuradamente el nombre del concejal Andrés Zambrano.
Al anticiparse de esa manera, el nuevo congresista no hizo más que dinamitar un proceso que apenas comienza. Su ligereza pone en riesgo las probabilidades de un acuerdo sólido tras los alentadores resultados del pasado 8 de marzo, donde el progresismo quedó perfilado como un protagonista con opciones reales de triunfo para 2027 no solo en la Alcaldía de Ibagué sino de la Gobernación.
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A García no le costaba nada responder que, además de prematuro, no era prudente barajar nombres; mucho menos él, quien ahora debe ejercer un liderazgo de mayor responsabilidad. Una respuesta acertada habría subrayado la importancia de iniciar un proceso de consenso y la elaboración de una propuesta de gobierno innovadora, capaz de romper con las dinámicas que han estancado a la ciudad por décadas. Lo coherente había sido proponer la unidad, única salida para consolidar el triunfo.
Pero no fue así. El representante prefirió caer en la mecánica tradicional, actuando a la usanza de esos "jefes políticos" omnipotentes que han dominado nuestro departamento a punta de imposición, soberbia y arrogancia.
Que quede claro: no se trata de descalificar al concejal Zambrano. Todo lo contrario. Es una figura que ha demostrado capacidad y que, desde su curul, ha deslumbrado de manera esperanzadora en un panorama donde los nuevos liderazgos no abundan. Por ello, es de esperar que esta actitud —ojalá involuntaria— de García no termine por eclipsar la alternativa que representa el hoy destacado concejal.
Es vital que a los señores líderes del Pacto Histórico en Ibagué y el Tolima el poder no se les suba a la cabeza; deben aprender a administrarlo, pues estos son tiempos de humildad. No pueden permitirse ser otra frustración para un Tolima que ya ha padecido demasiados liderazgos malogrados. No deben terminar convertidos en el espejo de los gamonales que, por egolatría y mediocridad, condenaron a la región al atraso.
Es cierto que el Pacto Histórico creció en el Tolima este 8 de marzo alcanzando dos curules, un hecho inédito. Sin embargo, habrían podido ser tres si hubieran aprendido a hacer política desde los afectos y la solidaridad, y no desde la mezquindad.
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