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Maicao Florece: la apuesta de Margarita Crespo Habib
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Hay palabras que terminan convirtiéndose en algo más que palabras. “Maicao Florece” es una de ellas.
La expresión que acompaña buena parte del discurso de Margarita Crespo Habib parte de una idea sencilla: Maicao tiene mucho por construir y ese proceso no puede limitarse a señalar lo que está mal. También hay que hablar de las personas, de sus capacidades y de las oportunidades que todavía pueden abrirse.
En una ciudad donde diariamente miles de personas salen a trabajar, emprender, estudiar y buscar nuevas alternativas para sus familias, hablar de que Maicao florezca significa poner la mirada precisamente allí: en quienes hacen parte de la vida cotidiana del municipio.
Florecer también significa recuperar la confianza
Una ciudad no cambia únicamente cuando se construye una obra o se anuncia un nuevo proyecto, también cambia cuando sus habitantes empiezan a sentir que las cosas pueden hacerse de otra manera.
Esa confianza resulta fundamental para cualquier proceso de desarrollo, Margarita Crespo Habib ha construido parte de su trayectoria alrededor de la gestión pública y la participación en procesos relacionados con la planificación de Maicao. Desde esa experiencia, su visión ha insistido en la necesidad de mirar las necesidades del municipio de manera organizada y escuchar a quienes viven directamente sus problemas.
Pero “Maicao Florece” introduce una dimensión diferentem, no se trata solamente de hablar de planes, programas o instituciones, se trata de hablar de la ciudad que quieren sus habitantes.
Las oportunidades también se construyen desde abajo
En Maicao existen comerciantes, pequeños empresarios, emprendedores, trabajadores independientes, campesinos, jóvenes y mujeres que todos los días buscan salir adelante.
Muchas veces esas historias pasan desapercibidas porque no aparecen en los grandes titulares, sin embargo, son precisamente esas personas las que sostienen buena parte de la dinámica económica y social del municipio.
Por eso, hablar de oportunidades significa preguntarse qué necesitan quienes ya están intentando construirlas.
- Una emprendedora necesita condiciones para crecer.
- Un joven necesita alternativas para desarrollar sus capacidades.
- Una familia necesita estabilidad.
- Un trabajador necesita posibilidades de mejorar sus ingresos.
- Y una comunidad necesita sentir que sus esfuerzos también cuentan.
Desde esa perspectiva, la idea de “Maicao Florece” puede leerse como una apuesta por darle mayor importancia a esas historias que ocurren todos los días.
Las mujeres ocupan un lugar especial
Uno de los aspectos que ha acompañado las actividades impulsadas alrededor de Margarita Crespo Habib es el papel de las mujeres.
La iniciativa “Mujeres que Florecen”, vinculada al movimiento Maicao Florece Más Fuerte, es un ejemplo de cómo esa visión también busca poner en primer plano a mujeres que participan en diferentes espacios de la vida social y comunitaria.
Cuando una mujer logra sacar adelante un emprendimiento, liderar una organización o convertirse en referente dentro de su comunidad, el impacto rara vez termina en ella.
Muchas veces también alcanza a su familia y a las personas que dependen de su trabajo, por eso, impulsar espacios para las mujeres no debería verse simplemente como una actividad simbólica.
También puede ser una forma de fortalecer el tejido económico y social de una ciudad.
Los jóvenes y la necesidad de abrir caminos
Maicao necesita que sus nuevas generaciones encuentren razones para creer que pueden construir su futuro sin tener que abandonar necesariamente su ciudad.
Eso implica mucho más que ofrecerles entretenimiento, se necesitan oportunidades de formación, emprendimiento, empleo, cultura, deporte y participación.
También hace falta escucharlos.
Una ciudad que piensa únicamente en sus problemas actuales termina dejando por fuera a quienes tendrán que enfrentar los desafíos del futuro.
En ese sentido, cualquier proyecto de ciudad que aspire a permanecer en el tiempo necesita incorporar a los jóvenes no solamente como beneficiarios, sino como protagonistas.
Una mirada que empieza por el territorio
La experiencia de Margarita Crespo Habib en procesos de planeación también permite entender por qué su discurso insiste en organizar las prioridades de Maicao.
Durante su paso por la Secretaría de Planeación se desarrollaron espacios de participación ciudadana para recoger necesidades de distintos sectores del municipio y aportar a la construcción del Plan de Desarrollo.
Ese tipo de ejercicios puede parecer técnico, pero detrás de cada mesa de trabajo hay una pregunta bastante concreta:
¿Qué necesita realmente la gente?
Porque una ciudad no se planifica únicamente desde una oficina, también se planifica escuchando a quienes conocen sus barrios, sus calles y sus necesidades.
Maicao tiene historias que merecen ser contadas

Hablar de “Maicao Florece” también puede significar cambiar el relato que se construye alrededor del municipio.
Durante mucho tiempo, las noticias sobre Maicao han estado relacionadas principalmente con dificultades, eso no significa que esos problemas deban ocultarse, todo lo contrario.
Una ciudad necesita reconocer sus dificultades para poder enfrentarlas, pero también necesita contar sus historias positivas,
- El comerciante que lleva décadas trabajando.
- La mujer que creó un negocio desde cero.
- El joven que encontró en el deporte una oportunidad.
- La familia campesina que logró formalizar su propiedad.
- El emprendedor que decidió quedarse y apostar por su municipio.
Esas historias también forman parte de Maicao, y quizás una ciudad comienza a florecer cuando deja de hablar únicamente de lo que le falta y empieza también a reconocer lo que tiene.
Margarita Crespo Habib y una conversación que apenas comienza
La apuesta de Margarita Crespo Habib alrededor de “Maicao Florece” abre una conversación que va más allá de una persona, la pregunta realmente importante es qué tipo de ciudad quieren construir los propios maicaeros?
Una ciudad que solamente reaccione frente a sus problemas o una que sea capaz de anticiparse, organizarse y aprovechar las capacidades de su gente?
Ninguna transformación ocurre de un día para otro y ningún proyecto puede resolver por sí solo las dificultades de un municipio.
Pero las ciudades también necesitan ideas que les permitan imaginarse diferentes.
“Maicao Florece” representa precisamente eso: una invitación a mirar hacia adelante y reconocer que detrás de cada dificultad también existen personas con ganas de hacer algo distinto.
Y quizás ahí esté el verdadero significado de florecer.
No esperar a que las condiciones sean perfectas, sino comenzar a construir nuevas oportunidades con lo que ya existe.
Maicao tiene gente que trabaja, emprende, estudia y sueña, la discusión ahora es cómo convertir toda esa energía en un proyecto de ciudad que pueda sentirse en la vida diaria.
Ese es el reto.
Y también puede ser el comienzo de algo diferente.
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