Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Historias

Juan Pablo Useche: La travesía de un ibaguereño en las trincheras de Europa Oriental

Juan Pablo Useche: La travesía de un ibaguereño en las trincheras de Europa Oriental

Juan Pablo Useche Lozano, un ibaguereño de 50 años, que vivió en carne propia los horrores de la guerra en Ucrania.

Por Mauricio Arcila

Redactor El Cronista.co

 

En las calles del barrio San Diego, la rutina transcurría sin grandes sobresaltos para Juan Pablo, un ibaguereño de cincuenta años que dedicó dos décadas de su vida a la vigilancia privada y al acompañamiento de personas como escolta. Con un hijo de dieciocho años prestando el servicio militar en el Batallón Rooke de la ciudad y tras haber destacado años atrás como competidor de fisicoculturismo, su vida parecía encarrilada en la tranquilidad de la Capital Musical. Sin embargo, ante la inminente finalización de su contrato laboral en una empresa de seguridad y la persuasión de un conocido que ya se encontraba en el exterior, decidió dar un giro radical a su destino.

La motivación económica y el rechazo a las injusticias lo llevaron a renunciar a su empleo y vender su motocicleta para costear los pasajes internacionales que lo llevarían a Ucrania en 2023. Su itinerario lo llevó por varias escalas en España hasta arribar a Polonia, trayecto en el cual debió continuar en soledad luego de que a sus compañeros de viaje les fuera denegado el ingreso en territorio europeo. La barrera del idioma representó una dificultad constante que resolvió mediante aplicaciones de traducción en su teléfono celular para lograr comunicarse durante el trayecto terrestre hacia Kiev.

A su llegada a la capital ucraniana, fue recibido en una base militar del grupo de inteligencia para iniciar el proceso de incorporación. La estancia se prolongó durante semanas mientras aguardaba la formalización de la vinculación contractual, periodo en el que se sometió a intensas jornadas de acondicionamiento físico, instrucción táctica y manejo de diversos tipos de armas. La exigencia de las rutinas y las diferencias del clima extremo obligaron al contingente exclusivo de colombianos a un esfuerzo continuo de adaptación.

La firma del contrato estableció las condiciones salariales de asignación básica y bonificaciones por misión, dando paso a una intensificación de las tareas de preparación táctica. Tras dos meses en la base, el pelotón integrado por colombianos fue trasladado hacia una zona de conflicto en la Isla de las Serpientes. El despliegue requirió dos horas de navegación marítima para relevos de personal, en medio de condiciones de austeridad que incluyeron jornadas sin suministro regular de alimentos ni agua potable.

En el punto de despliegue, la unidad debió resguardarse en instalaciones subterráneas ante el asedio constante de la aviación enemiga. Durante el inicio del ataque aéreo, el impacto de detonaciones cercanas provocó ondas expansivas que afectaron las estructuras de refugio. Al momento de intentar cubrirse durante la incursión de las aeronaves, Useche sufrió una caída en el terreno accidentado que le produjo una fractura de tibia, desplazamiento de rótula y ruptura de ligamentos en una de sus extremidades.

Tras la evacuación del área de combate, fue trasladado de urgencia a un centro hospitalario en Odesa para ser sometido a intervenciones quirúrgicas de reconstrucción e implantación de material de osteosíntesis. El periodo de recuperación médica se extendió por varios meses entre instalaciones hospitalarias y centros de reposo en la localidad de Lviv , enfrentando cuadros de depresión e inmovilidad parcial antes de lograr ponerse en pie con ayuda de muletas. El contacto permanente con otros combatientes y lesionados, pero ante todo su fe en Dios, le permitió reconsiderar su situación personal en medio del entorno bélico.

Luego de completar nueve meses de permanencia en territorio ucraniano entre procesos médicos y gestiones administrativas, tomó la decisión de dar por finalizada su participación y gestionar el retorno a Colombia a comienzos de 2025. De regreso en Ibagué y al lado de sus allegados, Useche reflexiona sobre las secuelas físicas que le impiden reinsertarse con facilidad en el mercado laboral local, al tiempo que advierte sobre los altos riesgos y la transformación radical de vida que implica acudir a un conflicto internacional altamente tecnologizado.

Hoy, con la pierna reconstruida y las cicatrices del frente aún frescas, Juan Pablo Camina de nuevo por las calles de su ciudad natal sabiendo que burló el destino más trágico en una tierra ajena. Mientras muchos de los nombres de quienes compartieron convoy y trinchera quedaron reducidos a cifras, recuerdos o expedientes sin repatriar en el barro europeo, él sobrevivió para dar testimonio del infierno tecnológico de la guerra moderna. Volvió a su barrio no como la sombra de lo que fue, sino como el hombre que cruzó el océano dispuesto a todo y hoy está aquí, entero y de pie, para contar el cuento.

Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados