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El director musical de nuestros recuerdos: el maestro John Williams cumple 94 años

El director musical de nuestros recuerdos: el maestro John Williams cumple 94 años

"Hablar de cine es hablar de John Williams, el genio detrás de las melodías que marcaron a generaciones."

Por Mauricio Arcila

Redactor El Cronista.co

El silencio en una sala de cine es solo el lienzo en blanco que John Williams ha sabido pintar durante siete décadas. Hoy, al cumplir 94 años, el mundo no solo celebra a un hombre con una batuta, sino al responsable de que, al cerrar los ojos, podamos "ver" a través de los oídos. No hace falta una pantalla para saber que un héroe está por aterrizar si suenan las fanfarrias triunfales de Superman; la música no acompaña al personaje, lo construye, le otorga su capa y su invulnerabilidad en apenas tres notas que resuenan como un himno a la esperanza.

Ese mismo hechizo se repite cuando el metal de las trompetas anuncia una nueva aventura. Es imposible disociar el látigo y el sombrero de Indiana Jones de su marcha triunfal, una melodía que parece empujarnos a saltar sobre un camión en marcha. Williams posee el don de la identidad: sus composiciones son el ADN de la cultura pop. Logró que un extraterrestre con un dedo brillante se sintiera como un amigo íntimo a través de las cuerdas nostálgicas de E.T., y que el miedo puro tomara la forma de un casco negro con la respiración mecánica de Darth Vader, escoltado por la implacable y oscura Marcha Imperial.

Pero el maestro no solo nos ha hecho volar; también nos ha enseñado a temblar. Con solo dos notas graves de contrabajo, Williams inventó el terror moderno en Tiburón. Ese pulso minimalista y primitivo nos hizo creer que el peligro acechaba bajo cualquier superficie, demostrando que el sonido puede ser más aterrador que la imagen más sangrienta. Su capacidad para manipular nuestras pulsaciones es tal, que un piano delicado puede hacernos llorar por la pérdida de la inocencia, mientras que una orquesta desbordada nos traslada, sin escalas, a la era de los reptiles gigantes en Jurassic Park.

Escuchar su obra es recorrer un museo de la imaginación humana. En sus partituras, los dinosaurios vuelven a caminar por la Tierra con una majestuosidad que sobrecoge, y las estrellas dejan de ser puntos lejanos para convertirse en el escenario de batallas épicas. Williams entendió, antes que nadie, que el cine es un arte de emociones compartidas y que la música es el pegamento que las mantiene unidas en el tiempo. Por eso, sus bandas sonoras no envejecen; se transforman en refugios donde siempre podemos volver a ser niños frente a la pantalla.

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