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La transición de la cultura

La transición de la cultura

Por Raúl Monroy Molina

*Gestor y Creador Cultural.


El Vallenato autóctono, tradicional y folclórico de la región Caribe, declarado patrimonio inmaterial de la humanidad, el alegre Joropo llanero, el Bambuco, el Pasillo y la Guabina, aires de la música Andina, que identifican el folclor del Tolima Grande, el famoso Currulao de la Costa Pacífica entre otros, que representan la verdadera identidad nacional, para citar solo dos componentes relevantes de nuestra cultura, también serán un recuerdo más, con la advertencia que lo declarado patrimonio no desaparece, sino que se transforma, se reinterpreta y se adapta a las nuevas tecnologías.

Como sustento de lo anterior fue necesario, escuchar a los jóvenes que conforman esta nueva generación, interrogarlos, visitar hogares apreciando su comportamiento con diplomacia, para percibir sus apreciaciones y poder deducir lo preliminar, dado que son ellos los apoderados responsables, del cambio principalmente de las culturas.

Por el conocimiento adquirido se puede advertir que los adolescentes, no quieren saber de tradiciones gastronómicas, porque sus alimentos preferidos son importados o las llamadas comidas rápidas. En lo que respecta a las tradiciones musicales, no quieren saber en absoluto, nada de aires tradicionales, ni siquiera la salsa y casi que toda la nueva generación, prefiere el REGGAETON.

Como consecuencia de lo anterior es necesario precisar, que inevitablemente el avance de la tecnología es el mayor responsable del cambio acelerado de las últimas generaciones. Como respuesta a ello para evitar que esta situación se convierta en anarquía, se han creado leyes y normas copiadas de otras culturas y civilizaciones antiguas, con mucho respeto y acatamiento de la ley con resultados que no han sido los esperados.

Los legisladores han implementado de acuerdo con sus estudios y conocimiento en la materia, derechos a adolescentes y colectivos, como resultado de garantías de igualdad y justicia establecidas en el mundo entero. Ahora tenemos lamentablemente como producto, que los amparados por estas normas legales, se aprendieron de principio a fin los derechos, pero no quieren saber nada de los deberes.

De igual manera, se normalizó que los adolescentes agreden verbal y hasta físicamente a los maestros, no les obedecen y las clases hasta con 50 alumnos en un aula, son un completo caos de indisciplina. Los padres de familia no son la excepción con sus hijos adolescentes que, al menor llamado de atención, los amenazan con llevarlos a la Comisaría de Familia.

Cabe resaltar para terminar, que lo aquí expuesto es el resultado la participación silenciosa de vivencias diarias y nunca una apreciación de escritorio.

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