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Devastadora radiografía de Vorágine sobre la minería ilegal en el sur del Tolima

Devastadora radiografía de Vorágine sobre la minería ilegal en el sur del Tolima

Vista panorámica de uno de los frentes de explotación sobre el río Saldaña.

Imagen tomada de Voragine.

Un informe de Vorágine sobre la minería en el sur del Tolima deja una radiografía clara de una problemática social y un ecocidio que ocurre a la vista de las autoridades departamentales y nacionales, sin soluciones de fondo.

De acuerdo con el especial, realizado por el periodista ibaguereño Alejh Ibn Zahgui, Ataco está cercado por la minería y el río Saldaña agoniza por la fiebre del oro.

Y esta fiebre no llega sola: viene acompañada de una profundización de los problemas sociales, así como de un aumento de enfermedades como la fiebre amarilla y la malaria, asociadas a la minería ilegal.

También se registra un incremento poblacional cercano al 30%, que trae nuevas dinámicas económicas, la proliferación de bares y el aumento de la prostitución, lo que podría desencadenar brotes de enfermedades e infecciones de transmisión sexual en el municipio.

A esto se suma la devastación de la fauna y flora que dependen del afluente. El informe advierte que un gramo de mercurio puede contaminar hasta 600.000 litros de agua y que, para extraer un kilo de oro, se utilizan entre cinco y diez kilos de este químico en condiciones estándar, cifra que en contextos ilegales puede ascender hasta veinte kilos.

La producción mensual de esta actividad se calcula de unos 6.000g de oro con un valor $2.300 millones de estos, un 10%, alrededor 230 millones va a las rentas de grupos criminales.

Ilegal en el río, legal en el comercio

Uno de los puntos centrales del informe es que el oro extraído de manera ilegal, en medio de un ecocidio, termina siendo legal en los papeles. La investigación señala, que cerca del 85% del oro exportado en el país tiene origen ilícito y más del 70% de la minería aluvial es ilegal.

El mineral se “lava” en mercados internacionales: no existen registros confiables de su origen, se mezcla con producción formal o con cupos de comercializadores autorizados, y es adquirido por empresas o intermediarios que no verifican su procedencia real.

En ese proceso se emiten facturas, certificados de origen y registros falsos o inflados. Incluso se reporta más producción de la que realmente proviene de minas legales. Así ocurre el “blanqueo”: el oro adquiere respaldo documental y entra al mercado global.

Posteriormente, se comercializa como lingotes o joyas en países donde no se rastrea su origen, llegando a mercados como Dubái, Estados Unidos o Europa.

El informe también evidencia el control de estructuras criminales en la zona. Las disidencias de las Farc imponen reglas, cobran extorsiones y controlan la economía minera en el sur del Tolima a través del Frente Ismael Ruiz, controlado por Jhan Carlos Rodríguez Masmela, alias “Chapolo”.

Estas estructuras ofrecen a los campesinos una aparente oportunidad de mejorar sus ingresos: pasar de jornales de entre 50.000 y 70.000 pesos a ganancias cercanas a los 175.000 pesos diarios en la minería, según Vorágine. Esto termina atrayendo mano de obra hacia esta actividad, aunque quienes participan no controlan el negocio y asumen todos los riesgos.

Finalmente, el informe denuncia la falta de acción efectiva por parte de las autoridades locales, departamentales y nacionales, lo que ha permitido la expansión de economías ilegales y el fortalecimiento del control de grupos armados en la región.

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