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Armero: cuando el patrimonio repara a las víctimas
Por César Augusto Velandia Silva
“Arquitecto, Doctor en geografía e investigador posdoctoral de la Universidad Complutense de Madrid
Piedemonte del cañón del río Lagunilla, noviembre de 1985. Fuente: fotografía de Jacques Langevin. Armero 40 años (2026). https://www.facebook.com/photo/fbid=122155028726755434&set=a.122096739554755434
El primer diagnóstico de MinCulturas tras el terremoto del pasado 10 de agosto identificó 40 bienes inmuebles de interés cultural nacional afectados en 12 centros históricos de siete departamentos. Varios de ellos con daños graves al patrimonio arquitectónico del Paisaje Cultural Cafetero inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial de Unesco.
Sin embargo, esto reaviva una visión contradictoria de la reparación patrimonial: la idea de la restauración clásica solo se moviliza por las edificaciones, mientras la reparación de las personas y comunidades afectadas por sus propias tragedias sigue en deuda. No hay ejemplo más claro que el de Armero.
Tras 40 años de olvido, la Ley 2505 de 2025 ordenó inscribir las ruinas de Armero en la Lista de Bienes de Interés Cultural del Ámbito Nacional (BICNAL) y formular su Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP).
Nuestra investigación sobre Armero como paisaje y lugar de memoria demuestra que esta figura puede operar como un mecanismo de reparación: hoy el lugar resurge poco a poco gracias a iniciativas como el "Parque Biocultural Jardín de la Vida".
Los hallazgos son contundentes: antes del Armero que conocimos, este fue espacio científico de la Real Expedición Botánica, territorio de caza y pesca de sociedades prehispánicas complejas, y una próspera sociedad agroindustrial arrasada la noche del 13 de noviembre de 1985.
Como patrimonio natural, es un ejemplo excepcional de sucesión vegetal: un bosque seco tropical que se regeneró sobre los lodos fluviovolcánicos, documentado por la tradición científica de la Universidad del Tolima desde 1986 y por los registros de polen en suelos volcánicos del Volcán Nevado del Ruiz que Van der Hammen investigaba desde los años 60. Primero aparecieron los líquenes y gramíneas, luego los matorrales, y finalmente el retorno de la fauna, incluyendo especies en peligro crítico como el tití marrón plateado (Saguinus leucopus).
Y hay algo más: la protección de Armero también conserva las áreas afectadas por los lahares desde 1595. El lahar de 1985 -originalmente un territorio de 3.500 hectáreas- ha sido invadido y colonizado de forma intensiva por las haciendas arroceras vecinas, extendiendo su frontera sobre los depósitos del desastre. La declaratoria y su PEMP son la oportunidad de recuperar lo que queda de ese territorio para la verdadera regeneración del bosque y también el respeto por las memorias de cientos de familias.
Un patrimonio difícil, como Auschwitz o la ESMA
Armero pertenece a una categoría patrimonial que el mundo aprendió a proteger con dolor: el "patrimonio difícil" o "disonante", (término acuñado por Tunbridge y Ashworth en 1996), donde los lugares de dolor son declarados no para celebrar un pasado monumental, sino para preservar la memoria del trauma, honrar a las víctimas y garantizar la no repetición.
En esta misma categoría, la Unesco ha inscrito, entre otros, sitios como Auschwitz-Birkenau, el campo de concentración y exterminio nazi, y la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en Buenos Aires, el centro clandestino de detención, tortura y desaparición, de la dictadura argentina. Como ellos, Armero es un "lugar de dolor" donde el valor patrimonial no reside en la belleza tradicional asociada a los monumentos, sino en la tensión entre ruinas, ausencia y memoria colectiva.

Ruinas y vestigios del antiguo paisaje urbano de Armero. Fuente: fotografías de Agence France-Presse (AFP). Las Provincias (5 de mayo de 2023). Armero: la tragedia de un pueblo que desapareció arrasado por el volcán Nevado del Ruiz. https://www.lasprovincias.es/sociedad/armero-pueblo-colombiano-desaparecio-arrasado-volcan-nevado-20230505212418-ga.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.lasprovincias.es%2Fsociedad%2Farmero-pueblo-colombiano-desaparecio-arrasado-volcan-nevado-20230505212418-ga.html
Bajo los criterios de Unesco, el paisaje de Armero tiene potencial para ser incluido en la Lista Tentativa de Patrimonio Mundial. Pero debemos abandonar cualquier parecido con Pompeya y Herculano: en Armero todo fue arrasado por un gigantesco lahar; lo que quedó son ruinas y vestigios que una vez vandalizados se entrelazaron con el bosque original como un laboratorio vivo resiliente.
Declarar el paisaje cultural de Armero como "lugar de memoria" no es solo patrimonializarlo: es empezar a saldar una gran deuda con los armeritas. También es conservar el lugar para la investigación científica en ecología, biología y geología.
Armero es una fuente in situ para la enseñanza sobre cómo debe gestionarse el riesgo de lahares volcánicos. Varios trabajos de grado en arquitectura e ingeniería forestal en universidades tolimenses se han interesado por comprender lo que sucedió allí.
Proteger el bosque seco tropical renovado, al tiempo que surge cuidadosamente el parque biocultural "Jardín de la Vida", debe ser el inicio de la reparación de una deuda histórica del Estado colombiano con las 27.000 víctimas, los 580 niños sobrevivientes desaparecidos y los armeritas que perdieron no solo sus casas, sino su legado familiar generacional.
El proyecto del paisaje cultural de Armero es garantizar que las memorias de las víctimas no se conviertan en un espectáculo turístico, sino en una herramienta de justicia social.
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