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El control urbano: una deuda urgente de Ibagué y Colombia
Por Eduardo Peñaloza Kairuz
*Arquitecto docente Universidad del Tolima
Miembro de la Sociedad de arquitectos paisajistas, SAP
Vista panorámica de Ibagué desde Boquerón. Fuente: elaboración propia.
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto deja, hasta el momento, numerosas pérdidas humanas y un sinnúmero de colapsos y afectaciones en edificaciones. En ese contexto, cabe preguntarnos cómo estamos construyendo, qué sistemas estructurales estamos utilizando y, algo muy importante, qué control y seguimiento se aplica a las construcciones durante su proceso de ejecución.
En una entrevista con el medio Ecos del Combeima, emitida recientemente a través de la red social ( https://www.instagram.com/reels/Db609vJjTR7/), el presidente de la Sociedad Tolimense de Ingenieros, Fernando Sánchez, manifestó: “En Ibagué no existe control urbano”. Esta afirmación vuelve a poner sobre la mesa un debate urgente.
Cabe precisar que las curadurías urbanas no tienen a su cargo la vigilancia y el control de las obras durante su ejecución. Su función se concentra en el estudio, trámite y expedición de las licencias urbanísticas, así como en la verificación del cumplimiento de las normas urbanísticas y de edificación aplicables al momento de su expedición.
De acuerdo con el Decreto 1077 de 2015, el control urbano durante la ejecución de las obras corresponde a los alcaldes municipales o distritales, quienes lo ejercen por conducto de los inspectores de Policía rurales, urbanos y corregidores. Estas autoridades pueden actuar de oficio o a partir de las denuncias y solicitudes formuladas por los ciudadanos.
Vista desde la avenida Ambalá sobre la comuna 4. fuente: el autor
Sin embargo, como bien lo señala el ingeniero Sánchez, las autoridades encargadas de ejercer este control cuentan con poco personal técnico para realizarlo de manera adecuada. A esto se suma que no corresponde a los ciudadanos tener los conocimientos especializados para determinar si una obra cumple o no con las normas urbanísticas y de construcción.
Esta labor requiere profesionales especializados, como arquitectos e ingenieros, así como autoridades con la capacidad técnica y operativa suficiente para realizar un seguimiento efectivo durante todo el proceso de ejecución de la obra.
Construcciones en el barrio Restrepo. Fuente: el autor
Construcciones en inmediaciones del barrio Restrepo. Fuente: el autor
Cabe resaltar, en este contexto, el papel que pueden desempeñar las veedurías ciudadanas como mecanismos de participación y control social. En Ibagué, la Veeduría de Control Urbano, VEECU, cumple una función importante en el seguimiento y vigilancia de los procesos constructivos y en la identificación y puesta en conocimiento de posibles irregularidades ante las autoridades competentes. Su labor constituye un apoyo valioso para el control urbano, sin que ello implique sustituir las responsabilidades que corresponden a las autoridades.
Por lo tanto, Ibagué se está construyendo en medio de una evidente precarización de la capacidad institucional para ejercer un control efectivo sobre las obras, especialmente sobre las edificaciones. Esta situación plantea una pregunta fundamental:
¿Se están cumpliendo a cabalidad las normas técnicas y urbanísticas que regulan las construcciones, entre ellas el Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente (NSR-10)?
Es común observar en Ibagué construcciones que, presuntamente, no respetan los índices de construcción y ocupación, así como la práctica recurrente de cubrir terrazas con estructuras metálicas, modificar paramentos, ampliar voladizos y realizar un sinnúmero de otras intervenciones.
Aunque algunas de estas modificaciones puedan parecer menores, su ejecución sin el debido análisis técnico puede incrementar los riesgos para las edificaciones y sus ocupantes, especialmente ante un evento sísmico. El desprendimiento de un cerramiento de mampostería ocurrido en un edificio del barrio El Vergel, en Ibagué, es una muestra de ello.
Desprendimiento de cerramiento de mampostería en edificio del barrio el vergel debido al sismo del 10 de agosto de 2026. Fuente: publicación en Facebook, 2026.
La debilidad del control urbano en Ibagué también evidencia una falta de continuidad morfológica en la ciudad. Las alturas, las volumetrías y las intervenciones sobre las edificaciones parecen no responder a una lógica urbana coherente. El resultado es una ciudad que ha perdido su identidad constructiva y cuyo paisaje urbano ha terminado convertido en una maraña de materialidades, alturas y formas.
Pero esta problemática no es exclusivamente de Ibagué. Se trata de una situación de alcance nacional que amerita una discusión seria en el Congreso de la República. El reciente terremoto debería servir como un nueva llamado de atención. No basta con contar con normas de construcción y procedimientos para el otorgamiento de licencias, que, en el caso de los proyectos arquitectónicos, deberían ser mucho más exigentes.
Finalmente, la manera en que estamos construyendo nuestras ciudades y sus edificaciones puede estar poniendo en riesgo la vida de las personas y de todos los seres que las habitamos.
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