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¿Quién diseña la ciudad y las edificaciones que soñamos?
Por: Eduardo Peñaloza Kairuz
*Arquitecto y docente de planta de la Universidad del Tolima. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Paisajistas SAP y Ambaviva.
Recientemente han circulado en redes sociales imágenes del proyecto del nuevo Centro Administrativo Municipal de Ibagué; el cual, al parecer, habría sido diseñado por una empresa china en el marco de la cooperación entre el gobierno de China y la Alcaldía de Ibagué.
Según información divulgada por medios de comunicación, el proyecto comprenderá un complejo moderno y ambientalmente sostenible de aproximadamente 33.000 metros cuadrados, localizado en el sector de La Samaria, sobre la doble calzada que conduce al aeropuerto Perales.
Sin duda, es positivo que la ciudad pueda beneficiarse de alianzas internacionales y de los avances paisajísticos, urbanísticos y edificatorios chinos. Sin embargo, la iniciativa motiva una pregunta pertinente para el debate: ¿por qué un proyecto arquitectónico de esta magnitud no fue desarrollado por arquitectos locales o nacionales?.
Asimismo, surge otro interrogante: ¿por qué no se convocó a un concurso público de arquitectura y paisaje, nacional o internacional, que alentara la participación de múltiples propuestas y garantizara un proceso abierto?
Ibagué lleva varios años sin realizar concursos públicos de arquitectura y paisaje. Un antecedente relativamente reciente fue el concurso privado organizado por la Universidad de Ibagué en 2019 para el diseño de su edificio de laboratorios https://www.unibague.edu.co/noticias-institucionales/2691-unibague-ya-tiene-diseno-para-un-nuevo-edificio, certamen que reunió a algunas de las mejores oficinas de arquitectura del país, ganado por la reconocida firma DARP, de Medellín https://www.darp.com.co/project/universidad-de-ibague).
En dicho concurso participaron destacados estudios como OPUSestudio, Cauce arquitectura, liderado por el arquitecto Sebastián Monsalve, uno de los diseñadores del proyecto Parques del Río (concurso internacional) que se logró construir, y Urbana la constructora de Ibagué que obtuvo el tercer premio. Este ejercicio demostró que los concursos constituyen una herramienta válida para promover y fomentar la calidad paisajística, urbana y arquitectónica.
Antecedentes
En ese sentido, Ibagué tiene antecedentes relevantes. Durante las décadas de 1960 y 1970, algunas de las oficinas más influyentes de la arquitectura colombiana, como Obregón & Valenzuela, Borrero, Zamorano y Giovanelli y el arquitecto Germán Samper, entre otros, dejaron una huella significativa en la ciudad a través de obras emblemáticas como el Coliseo Cubierto, el Complejo de Piscinas Olímpicas de la calle 42, el Hospital Federico Lleras Acosta y el Edificio Cafetero, entre otros. A ello se suma el importante legado del arquitecto ibaguereño Carlos Martínez Silva y de su socio Eduardo Londoño, quienes desarrollaron diversos proyectos, que contribuyeron a la consolidación urbana y arquitectónica de la ciudad.


Complejo deportivo de las piscinas y coliseo cubierto de la 42 ( imagen del concurso arquitectonio) Fuente: Revista escala


Edificio Banco Cafetero, (Arq. Borrero, Zamorano y Giovanelli) fuente: https://www.facebook.com/groups/241252488881/posts/10155462282098882/. Foto actual del Edificio Banco Cafetero fuente: el autor
Una dimensión adicional, fundamental en esta reflexión es que Ibagué cuenta actualmente con programas de Arquitectura en tres universidades: Universidad del Tolima, Universidad de Ibagué y Universidad Antonio Nariño.
Más allá de su papel misional en la formación de futuros arquitectos, cabe preguntarse ¿Cuál es su incidencia en la construcción física y cultural de la ciudad?, ¿Qué papel pueden desempeñar estas instituciones en la generación de ideas, proyectos y propuestas para el espacio público, la arquitectura institucional y la transformación urbana?, ¿Qué mecanismos y escenarios hay para que los futuros arquitectos se entrenen en proyectos de ciudad?.
Incentivo a los estudiantes
Urge impulsar plataformas continuas de participación, concursos, laboratorios urbanos y ejercicios colaborativos que incentiven a estudiantes, docentes y egresados a aportar creativamente al desarrollo de Ibagué. Eventos de este tipo, acercarían a los diferentes actores en la promoción e intercambio de ideas factibles y sostenibles económicamente para el mejoramiento integral de la ciudad.
Un ejemplo exitoso es el de Medellín, que a través de la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU), ha logrado articular equipos interdisciplinarios de arquitectos, paisajistas, urbanistas, ingenieros, sociólogos, y líderes comunitarios, que han consolidado una visión colectiva de transformación urbana con resultados ampliamente reconocidos a nivel nacional e internacional.
¿Por qué no pensar en una estrategia integral y con proyección similar para Ibagué? ¿Por qué no conformar grupos diversos de trabajo integrados por profesionales locales, expertos nacionales e internacionales, profesores universitarios y estudiantes, para diseñar proyectos de pequeña, mediana y gran escala para la ciudad? Se puede empezar por proyectos pequeños: un parque, un andén, un alcorque digno.
Más allá de discutir sobre la calidad o procedencia del diseño propuesto para el Centro Administrativo Municipal, este debate abre una conversación más amplia sobre el futuro del paisaje, el urbanismo y la arquitectura pública en Ibagué.
Estamos a tiempo para que Ibagué reconozca su potencial creativo y profesional, sin negar la participación nacional y extranjera. Dejar atrás el individualismo que históricamente ha limitado muchos procesos colectivos y avanzar hacia una cultura de cooperación.
Las grandes transformaciones urbanas no son el resultado del trabajo aislado de unos pocos sino de la capacidad de una sociedad para construir visiones compartidas y convertirlas en proyectos que trasciendan más allá de lo político.
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