Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Columnistas

Tres milagros de navidad

Tres milagros de navidad

El primer milagro de navidad ocurrió justo cuando la noche se cernía sobre el Museo de Arte del Tolima y los pronósticos más tristes anunciaban su posible cierre en medio del olvido del estado y ahogado por las deudas. Darío Ortiz, el hombre que soñó y construyó el museo, el artista que sacó de su bolsillo para construir la colección permanente de arte regional, el ibaguereño que le apostó a convertir a la ciudad en un ícono cultural del centro del país, volvió a tomar las riendas. 

  • ¿Cerrar? Vamos a hacerle un segundo piso, traigamos a Goya, a Leonora Carrington. 

  • Pero cómo, si no hay dinero, el alcalde no ayuda.

El corazón de Darío no conoce el miedo ni los límites. Lo arriesgaría todo, como la primera vez, para que el Museo no muriera. Voy a traer a Goya, dijo. Y todo el equipo del Museo, con Margareth Bonilla a la cabeza, que contra viento y marea han dejado sangre, sudor y lágrimas en su trabajo por mantenerlo a flote, lo rodearon y comenzaron a soñar con él. 

El segundo milagro de navidad ocurrió en el Palacio del Mango. Oscar Barreto, el gobernador, dijo Sí. Con el sol a sus espaldas, ya casi de salida, Barreto decidió lanzarle un salvavidas al Museo. Sí, dijo. Que la gente no tenga que ir hasta el Museo del Prado en Madrid para ver un Goya. Quiero que el museo se llene de gente, que lleguen de las veredas y los colegios, de los barrios y las universidades. Y Darío, con toda su capacidad de gestión, se arriesgó a traer a Francisco de Goya a Ibagué. Es la primera vez que una exposición de este calibre llega a Colombia. Es uno de los pintores más importantes en la historia de la humanidad. El primer pintor moderno, el precursor del romanticismo, del impresionismo, del expresionismo, del surrealismo. Goya está detrás de todas las vanguardias y su obra sólo se ve en Europa. Pero como Darío soñó y el gobernador dijo sí, a Ibagué, una ciudad perdida entre las montañas colombianas, llega la obra del pintor que desde el siglo XVIII le abrió la puerta al arte contemporáneo: el tercer milagro de navidad.

Nadie, ningún ibaguereño, ningún turista, ningún tolimense, se puede perder esta exposición. Vamos a pasear por Los caprichos de Goya, que los niños jueguen en las salas y armen su propia versión del pintor español en el espacio que el Museo ha creado para ellos, que creen, que los adultos entiendan la influencia del artista en los años que siguieron a su muerte, que se dejen llevar por al humor negro, por las figuras de un hombre que desde su muerte, en 1828, se ha convertido en un ícono del arte universal.

¿Quiere salvar el Museo? Asista a esta bella exposición, lleve sus hijos, deje que el arte toque su alma. Hasta el 31 de diciembre, lo invita el gobernador.

Por: Carlos Pardo Viña.

Escritor y Periodista.
Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados