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La bondad del hombre, el coronavirus y un milagro en la celda 7

La bondad del hombre, el coronavirus y un milagro en la celda 7

Quizás lo primero que pensó antes de ingresar a este espacio, fue: “que título tan largo”, estoy de acuerdo, también debo considerarlo, pero estamos en un momento en que, como este encabezado, todo se ha ido alargando, de repente se siente que los días tienen más horas, que pasan más lentos, y del mismo modo también se alargó por el bienestar y la salud el periodo de cuarentena, extendido por orden presidencial, dos semanas más.

Curiosamente también se extienden las malas noticias en los medios, en internet, más contagios, más decesos, más preocupación, más pánico. A veces, una pequeña luz asoma con alguna que otra noticia positiva, que es precisamente en lo que quiero que nos encontremos y concentremos en este espacio.

Desde hace tiempo existe una disputa que se ha reavivado en redes sociales entre dos planteamientos: “El hombre es naturalmente bueno, es la sociedad la que lo corrompe”, decía Rousseau, contrario a Maquiavelo quien sostuvo que: “El hombre es malo por naturaleza, a menos que le precisen ser bueno”, eterna disputa, en la que debo reconocer, siempre he querido estar a favor del primero y encontrar la bondad en todo ser humano, (pueden dejar su opinión con quién están de acuerdo en los comentarios) pues bien, esta emergencia sanitaria por sorpresa ha sacado lo mejor de una importante mayoría de las personas; de repente la salud tiene más valor que la economía, la solidaridad crece en campañas de cooperación para quienes lo necesitan y puedan mantener su estado de aislamiento obligatorio, los gobiernos han tratado de no distinguir colores y todos empujar para el mismo lado, ¿Qué aún faltan medidas? ¡claro!, pero que se están tomando, también es cierto.

He visto cómo varios servidores públicos donan sus salarios, cómo varios grandes empresarios cierran sus empresas y mantienen los pagos de sus empleados, cómo las banderas rojas de emergencia aparecen en las casas y algún grupo humanitario trata de subsanar esas dificultades, cómo alguien pasa por las calles pidiendo comida y llegan varias personas a su auxilio. El virus nos ha hecho más humanos, más bondadosos, más conscientes de las necesidades, el virus nos ha hecho entender la situación de vulnerabilidad de un porcentaje importante, nos dimos cuenta que es más de la que se creía la gente que busca en las calles su sustento diario, que el estrato medio está abandonado y acosado para producir y pagar deudas, y sobre todo, que la bondad siempre está en algún punto de las personas, solo a veces hace falta un toque de atención para ponerla a disposición del prójimo.

Por otra parte en esas actividades que se deben desarrollar en tiempos de cuarentena además del teletrabajo, el tiempo que se reduce en transportes se aumenta en ocio, tomó una fuerza increíble un título de Netflix llamado ‘Milagro en la celda 7’, y tras la insistencia y la presión de las redes y los amigos, decidí ver la cinta de origen turco, que no pondré en contexto para evitar revelar los acontecimientos (no quiero hacer spoiler), pero me hizo pensar que la plataforma digital de películas y series más grande del mundo, puso su contribución a la pandemia, demostrando una vez más esa parte positiva del ser humano, solo se necesita que la inocencia de los niños, o los grandes que tienen corazón y alma de niños, se las recuerden, no importa si se trata del peor hampón, de un mafioso, un asesino, todos tienen algo bueno por brindar, muchas veces solo se necesita una oportunidad, esa oportunidad que se nos está brindando a todos en el mundo, que no diferenció razas, religión, o cuentas bancarias, esa oportunidad que tenemos que aprovechar para dar lo mejor, para demostrar que somos buenos por naturaleza, y que la bondad no es solo un milagro, que siempre está entre nosotros.

  • Periodista cultural

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