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Alirio Urrego, un luchador social, bacano e imprescindible

Alirio Urrego, un luchador social, bacano e imprescindible

Por Ricardo Oviedo Arévalo

*Sociólogo, historiador, docente
 

“Hay hombres que luchan un día y son buenos.

Hay otros que luchan un año y son mejores.

Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.

Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles" - Bertolt Brecht.
 

Hablar de Alirio Urrego, es hablar de más de medio siglo de docencia, investigaciones académicas y de una agitada vida política. Nació en el año 1941, en el barrio Manrique, en las laderas de Medellín, en una familia de clase media, su padre trabajó en el poder judicial, ingresó en 1970, a la prestigiosa Universidad de Antioquia, donde se graduó con honores como licenciado en filosofía e historia, en ese mismo año, fue Representante, suplente a la Cámara por la ANAPO por Antioquia.

Posteriormente se vinculó como docente de planta en la Universidad del Tolima, en la rectoría del exministro e intelectual, “lord”, Rafael Parga Cortés, traía además de su maleta, unos sueños sociales generados desde su temprana militancia en el partido fundado por el general Rojas Pinilla, militando junto a Alfonso Cabrera, donde desarrolló su espíritu progresista y comprometido con los más pobres, sensible a la desigualdad social y económica.

Su cátedra nunca fue panfletaria, ni agitacionalista; fue discípulo ideológico de otro revolucionario, el pedagogo brasilero Paulo Freire, sus trabajos de investigación tuvieron como metodología el análisis crítico de la realidad, pero también bebió de la fuente ideológica de los lineamientos del prestigioso economista colombiano, Antonio García Nossa y del jurista y profesor Jaime Pardo Leal, quienes fueron sus amigos.

Desde su inicio en la UT, se adscribió y ayudó a la estructuración de la Facultad de Ciencias de la Educación, fundada en 1969, donde formó toda una pléyade de educadores y pedagogos, que formaron miles de alumnos con las enseñanzas del maestro Alirio, años después fue nombrado como decano, inmediatamente los estudiantes lo llamaron el decano “bacano”, por refrescar la facultad con nuevos aires en la didáctica de la enseñanza.

Pero, fiel a la misión fundacional de la universidad, también se desempeñó como un acucioso investigador, director y colaborador de las revistas ‘Ideología y Sociedad’, donde se publicaron artículos que analizaban la relación entre el Estado, la tenencia de la tierra y los movimientos sociales y también de ‘Perspectivas Educativas’, espacio académico para que los profesores  y estudiantes de la región tuvieran un nicho donde discutir y exponer los modelos pedagógicos alternativos. También fue decano de estudiantes, convirtiéndose, de esta manera, en una figura importante en la administración y producción intelectual de la UT y de la región.

Mientras el país se sumía en la barbarie de los años noventa, del siglo pasado, el profesor Alirio, tomó la arriesgada decisión de ser presidente de la Unión Patriótica, cargo que ocupó por más de veinte años, resistió como un guayacán, la violencia y estigmatización política, junto a sus compañeros y de su esposa Doris e hijas.

Logró navegar y sobrevivir en estas aguas turbias de la violencia, fue inmune al odio, su escudo más potente fue el cariño de su gente y los sueños por el cambio, hoy está recogiendo lo que sembró, la dignidad del pueblo tolimense que nos hace recordar su pasado histórico de rebeldía y dignidad.

Este ejemplo de vida ha hecho que un grupo de cómplices y amigos le celebramos este 29 de diciembre un homenaje a sus más de 55 años como un personaje IMPRESCINDIBLE para la historia política colombiana por su compromiso social y ejemplo para las nuevas generaciones. Dicho evento se llevará a cabo, en el  sitio con el mejor nombre de la ciudad de Ibagué, Café UTOPÍA, cerca de la fábrica de sus sueños, su querida Universidad del Tolima.

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