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La 'cocinatón' de los comerciantes de Honda

La 'cocinatón' de los comerciantes de Honda

Roberto con su compañera Ana son trabajadores informales. Se quedaron sin un peso. No tienen cómo alimentar a sus tres hijos. Obligados, les tocó acudir al trapo rojo para clamar por ayuda. 

Y la ayuda llegó este fin de semana con cinco platos de un exquisito sancocho,  preparado por 20 chefs-empresarios de Honda.

Pese a la crisis que atraviesan sus negocios por culpa de la pandemia, un grupo de empresarios hondanos,  son 150, se organizaron en un acto de solidaridad sin precedentes, para preparar y entregar más de 6.000 platos de comida en los barrios más pobres del municipio.

' Cocinatón '

Para estos 150 comerciantes de Honda, el deseo de ayudar a sus paisanos ha sido más fuerte que los problemas económicos que afrontan en estos momentos. 

Entre ellos mismos, sin la vigilancia o el apoyo de las autoridades, se han coordinado para sacar adelante lo que han denominado ‘cocinatones’: jornadas en las que preparan alimentos conseguidos por su propia cuenta, y posteriormente reparten en los sectores vulnerables de Honda.

“Así todos estemos pasando por un mal momento, hay gente que está peor que uno. Nosotros no tenemos muchos recursos, pero sí tenemos credibilidad, convocatoria y muchas ganas de ayudar”, afirma William Pérez, vocero del Hotel Eufonía,  que hace parte de este grupo de comerciantes altruistas.

William explica que, en medio de las reuniones que adelantaban para buscarle soluciones a la crisis, se dieron cuenta que contaban con lo necesario para preparar almuerzos y dárselos a las familias más pobres.

Exquisitos platos 

De los 150 comerciantes, 20 de ellos son chefs, dueños de restaurantes que ahora con sus propias manos, cocinan los almuerzos que calman el hambre a miles de hondanos. 

“La mayoría de gente ha aportado en especie. Ha traído papa, yuca, arroz. En dinero hemos recogido como $700.000, que se ha gastado en gasolina, bebidas para los cocineros, transporte y cosas así. De resto todo han sido donaciones de los comerciantes y gente de la plaza”, señala William Pérez.

En la primera 'cocinatón' que fue el domingo 19 de abril, repartieron 1.000 platos de arroz atollado. Después el martes siguiente prepararon 300 sudaos de pollo. 

“Este domingo 26 en la tercera jornada cumplimos con la meta de entregar 5.000 sancochos.

"Ahora nos piensan donar una novilla, con lo que proyectamos hacer muchos más sudaos el próximo fin de semana. Gesto que les agradecemos a los ganadores", apunta el hotelero William Pérez, que además es oriundo de Honda, al igual que la mayoría de sus compañeros de esta buena causa.

Sin protagonismos 

Para escoger los comensales no ha sido necesario adelantar una caracterización, pues los trapos rojos abundan en las viviendas de Honda construidas con “tablas, latas. Son cambuches a la orilla del río”.

 Así que los comerciantes van puerta a puerta repartiendo los almuerzos, sin necesidad de aglomeraciones o filas que atenten contra la dignidad de las personas, ni contra las medidas de bioseguridad.

“Todos usamos tapabocas, nos han donado jabones antibacteriales que usamos frecuentemente en la cocina. También hubo un empresario llamado Marlon Pérez que nos donó dos trajes de bioseguridad, que usan los ‘pelados’ que más se exponen al momento de la entrega”, aclara William.

Algo que también llama la atención de la iniciativa, es la escasa propaganda que han hecho los comerciantes en redes sociales. Contrario a muchos políticos tolimenses que parecieran estar haciendo campaña electoral a expensas de la necesidad ajena, puesto que, les resulta difícil entregar un mercado sin posar para la cámara.

“Nosotros no hemos hecho de esto un espectáculo. Lo único que hemos publicado son los mesones llenos de almuerzos; no buscamos hacernos publicidad con la necesidad de la gente. Sí hacemos un registro fotográfico para nosotros mismos; quien reparte toma una foto y la envía como evidencia de que entregó los almuerzos. Así hemos también controlado la logística, porque alguien podría decir que entregó en tal lado y se fue para otro”, expresa William Pérez.

Precisamente, los comerciantes hondanos hacen énfasis en que les gustan las cuentas claras y el chocolate espeso, al decir del adagio popular. De ahí el apoyo que han recibido de personas relacionadas al sector agropecuario, que les han donado reses enteras o bultos de arroz. 

Transparencia 

“La clave es rendir cuentas. Debe haber muchos ojos y pocas manos. La propia gente debe cuidar las donaciones, no puede haber ni la mínima cosa escondida. En mi caso he sido el encargado de manejar el dinero y siempre las cuentas están claras; todos saben qué donaciones entran y en qué se gastan.

Además, esto motiva a los cocineros, porque saben que con su esfuerzo los almuerzos llegan donde los necesitan”, explica William a quienes quieran replicar esta  original iniciativa, llamada 'cocinatones' en otras partes del Tolima.

Es de valorar todavía más el esfuerzo hecho por estos dueños de hoteles, restaurantes, bares, ferreterías, almacenes, fruver’s, peluquerías, billares, casinos, toda vez que sus finanzas agonizan a causa de la pandemia.

Algunos ya quebraron o han tenido que reinventar sus unidades productivas, y aun así, siguen con ganas de aportar un granito de arena en medio de la crisis.

“El mundo cambió, el que conocimos no va a volver. Toca hacer muchos negocios nuevos que antes no eran tenidos en cuenta pero ahora toca. Por ejemplo nuestro líder de comerciantes ya lanzó su nueva empresa de domicilios y él tiene una discoteca. No se puso a renegar, cambió de negocio y se puso a trabajar.

Hora de reiventarse 

Los hoteleros estamos viendo qué hacer, el turismo es un sector demasiado golpeado. Antes de un año no vamos a superar esta crisis”, advierte William Pérez.

Los comerciantes hondanos que se comunicaron con El Cronista.co aclaran que no lo hicieron para visibilizarse a ellos, sino que, buscan enseñar la manera en que los 'cocinatones' se desarrollen en otros municipios. “Es momento de apelar al espíritu solidario de los tolimenses, porque hay mucha gente aguantando hambre. En el campo hay ganaderos que pueden ayudar y donar, por ejemplo".

Con solidaridad y esfuerzo podemos impactar positivamente”, tal como ocurrió el domingo pasado con Roberto, Ana y sus tres hijos en el barrio Concordia, que disfrutaron un poderoso sancocho.
 

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