Opinión
Los candidatos presidenciales y la propuesta educativa
Por: Daniel Lozano Flórez
*Sociólogo, U.N. Magíster en Educación y Doctor en Estudios Políticos, Profesor universitario.
Con la elección del próximo presidente de la República a la vuelta de la esquina, los candidatos y sus campañas renuevan las estrategias para incrementar su electorado. Dado que ganar el voto de la juventud es clave para inclinar la balanza, las retóricas en torno a la educación se han convertido en herramientas indispensable para ambas campañas. De ahí la importancia de analizar en este momento las propuestas para el desarrollo del sector educativo planteadas por los aspirantes a la presidencia en esta etapa final.
La educación en el plan de gobierno de Iván Cepeda
En el plan de gobierno de este candidato, la educación es la dimensión que estructura su programa de política social. Su propuesta de revolución educativa concibe la educación como la dimensión de mayor importancia en la construcción del desarrollo territorial y la formación de las capacidades humanas. Desde el enfoque de una educación liberadora, prioriza la enseñanza de saberes que formen en el pensamiento crítico y en el crecimiento intelectual y moral de los estudiantes.
En este sentido, cobran especial relevancia la educación para la paz, la memoria histórica y el conocimiento del pasado reciente, considerados indispensables para que la ciudadanía interprete la realidad actual y proyecte el futuro del país.
Un punto de vista de capital importancia sobre la educación que presenta el candidato del Pacto Histórico se refiere a la educación como derecho fundamental. Sin duda, el desarrollo de una política educativa fundamentada en esta concepción hará realidad la reducción de las brechas y desigualdades educativas y la continuidad de las políticas educativas del actual gobierno relacionadas con la accesibilidad, la creación de nuevos cupos en la educación superior, la gratuidad, la atención de las necesidades educativas que tienen las sociedades territoriales y quienes estudian, la libertad de enseñanza y de cátedra, la formación de docentes y el desarrollo profesional del profesorado. El derecho a la educación es el pilar de la revolución educativa propuesta por Cepeda.
En el programa del candidato del Pacto Histórico, la educación superior ocupa un lugar central: tiene el reto de producir y enseñar el conocimiento endógeno y funcional requerido por los procesos de desarrollo territorial, llevar a cabo procesos y acciones concretas de innovación científica y tecnológica, aprovechar los recursos de la oferta ambiental, sin comprometer la vida y el bienestar de generaciones futuras. Especial interés tiene el desarrollo de la educación superior rural, hasta hoy prácticamente inexistente en nuestra realidad educativa.
Asimismo, sin desconocer la importancia del sector privado y su derecho a participar en el desarrollo de la educación en el país, la propuesta educativa del candidato Cepeda plantea la defensa de la educación pública. Este candidato aboga por el fortalecimiento de las instituciones educativas públicas y de los programas educativos que presentan a la sociedad, la formación de los docentes, el mejoramiento de la calidad educativa y la ampliación de la cobertura, especialmente en las zonas rurales y en aquellos territorios donde las desigualdades y brechas educativas son mayores. Interesa destacar aquí el compromiso que asigna al sector público para el desarrollo de la educación superior rural.
Finalmente, la propuesta educativa de Cepeda concibe la educación como dispositivo de integración y adaptación de las personas a la sociedad. Se propone la formulación de una política educativa nacional que haga efectivo el cumplimiento progresivo del derecho a la educación y contribuya a la formación y fortalecimiento del vínculo social de las personas. Así, la función de adaptación social que debe cumplir la educación adquiere especial relevancia en los territorios afectados por problemas sociales como la pobreza, la violencia, el desempleo y la exclusión social.
Sin lugar a duda, para esta propuesta, la educación es un acto de fe en el ser humano y un ejercicio de generosidad intergeneracional, inspirado en la libertad, la esperanza, la autonomía y la integralidad del ser humano, que nos debe conducir a la universalización de la excelencia y a evitar que la educación de calidad sea un privilegio para miembros de las élites.
La educación en el Plan de gobierno de Abelardo de la Espriella
Sin una concepción precisa de la educación y sin ideas claras sobre el fin y el para qué de la acción educativa, las propuestas del candidato De la Espriella inician con una referencia a los contenidos de enseñanza y a la ejecución de una reforma curricular.
Específicamente, plantea la priorización de la enseñanza de algunos valores, con el fin de formar ciudadanos autónomos, disciplinados y competitivos, la adopción de la matemática, las ciencias, la lectura crítica, la historia patria y la filosofía estoica. A esto agrega la eliminación de ideologías que considera extremas porque, en su opinión, son instrumentos utilizados en la escuela para adoctrinar a los estudiantes.
Es imperativo fijar la mirada en la instrumentalización de la educación que se pretende con esta propuesta de reforma curricular y su amenaza a la libertad de enseñanza y de cátedra. La priorización de unos saberes específicos y la eliminación de los considerados como “peligrosos”, suprime la universalidad que hasta ahora ha tenido la educación científica, aplicada en la educación básica y medía, y en la formación de profesionales en las profesiones liberales. La propuesta ideológica de disciplinamiento social sugerida por esta candidatura, aplicable a profesores y estudiantes, tiene los propósitos de estandarizar en el contexto escolar concepciones sobre la sociedad, la cultura, el poder, legitimar las decisiones del gobierno y regular las conductas y comportamientos de quienes integran las comunidades educativas. Por supuesto que esta propuesta ideológica erosiona libertades, inhibe formas de oposición, limita las posibilidades de resistencia y convierte la escuela y sus actores en dispositivos para el ejercicio del control social.
La propuesta de reforma curricular al centrar la educación en el estudio y conocimiento de las áreas priorizadas prescinde del estudio de áreas fundamentales para la formación del pensamiento crítico y el desarrollo integral de los estudiantes, como son la formación política, ética y ciudadana de los estudiantes, las humanidades, la lengua materna, la cultura física, la educación religiosa y la artística, entre otras. De este modo, se descontextualiza la educación y se trata de hacer una homogenización de la cultura, se opta por el logro de resultados que mejoren el desempeño de estudiantes e instituciones educativas en los rankings nacionales e internacionales y la conformación de ordenadores sociales que legitimen el ejercicio de relaciones de poder y de formas de dominación impuestas por el gobierno nacional.
Otro componente del programa de gobierno de este candidato se relaciona, por un lado, con el desarrollo de un modelo dual que permita la doble titulación de los estudiantes de educación media y, por otro, con el mejoramiento de la infraestructura educativa. En relación con estos asuntos plantea, respectivamente, el establecimiento de alianzas entre las instituciones educativas, el SENA y las empresas, y la puesta en marcha de un plan maestro para la intervención de mil instituciones educativas que en la actualidad administra el sector público. Para esta intervención se sugiere la realización de alianzas entre instituciones públicas y privadas.
Este programa de gobierno circunscribe la intervención de las desigualdades a la generación de condiciones que faciliten a los estudiantes la culminación de sus trayectorias educativas y a la creación de ciclos cortos de formación en tecnologías relacionadas con la cuarta revolución industrial, el bilingüismo, los servicios y la economía del cuidado. Asimismo, sugiere la formación de personas en campos productivos con énfasis en la educación terciaria.
En relación con la educación superior, su propuesta consiste en la creación de la universidad virtual en casa, el fomento a la educación tecnológica y virtual, la promoción de la inversión privada en ciencia, tecnología e innovación en la educación pública a partir de incentivos fiscales, el otorgamiento de créditos blandos y un programa de méritos para que los ‘mejores’ talentos puedan educarse en la universidad y en el programa de su interés.
Este programa de gobierno hace una apuesta por una educación articulada al mercado laboral y promueve un esquema de financiamiento mixto con mayor participación del sector privado. Sin duda, se trata acciones orientadas a fortalecer la privatización de la educación.
Finalmente, con respecto a los docentes, el programa del candidato De La Espriella propone la aplicación de una evaluación por mérito y la asignación de una bonificación cuando dicho mérito sea reconocido. Resulta de especial interés destacar que este tipo de evaluación no es pedagógica, genera competencia malsana entre el profesorado, no tiene en cuenta los contextos donde se desarrollan los procesos educativos, de los cuales dependen los resultados que son objeto de esta evaluación. Así las cosas, no todos lograrán el mérito, este será excepcional y excluyente, y no incidirá en el mejoramiento de la calidad educativa. De esta propuesta quedan, entre otras, algunas dudas: ¿Quiénes no logren el reconocimiento serán sancionados? ¿Cuál será la sanción?
Esta perspectiva de la educación implica un retroceso en el desarrollo de la educación como derecho humano fundamental, debido a que centra su atención en la formación de personas para el mercado laboral, sin tener en cuenta las necesidades de conocimiento y educativas de las sociedades territoriales y de quienes estudian y, además, limita las libertades de enseñanza y de cátedra.
La propuesta de currículo único sugerido por esta candidatura atiende prioridades de origen en el proyecto político de derecha radical planteado por De la Espriella que afecta la universalidad del conocimiento y la convergencia en la escuela de la pluralidad de saberes que circulan en la sociedad. Además de esto, las propuestas de eliminación de las llamadas ideologías “extremas”, consideradas peligrosas, y la evaluación por merito pueden hacer trizas la profesión docente y poner fin al desarrollo institucional de la escuela.
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