Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Opinión

Hambre hoy, pan para mañana

Hambre hoy, pan para mañana

Por: Jhonny Alexánder Lozano Bermúdez


Una nueva derrota ante el Bucaramanga mueve a la hinchada del “Vinotinto y Oro” a aferrarse a la fantasía de que un mal comienzo en la Liga puede augurar un final promisorio. El formato del torneo permite que cualquier equipo que llegue a la fase final en curva ascendente termine coronando la estrella. El Tolima, que ha sido experto en llegar bien y terminar muy mal, se aferra a la ilusión de recuperar a sus mejores guerreros para la batalla final. Por ahora, casi nada nos sale bien.

El partido del lunes fue espantoso. El equipo local ganó sin que le hayan sobrado méritos. Tal vez no los necesitó ante un Tolima que desde la final muestra una preocupante tendencia hacia la autodestrucción. 

Antes, para ganarle al Tolima era obligatorio jugar bien, superarlo futbolísticamente, maniatarlo físicamente y quebrar la moral de una tropa que tenía mandíbula de titanio. Ahora, solo basta con dejar que Yohandry pierda la pelota cerca al área, que Vargas salte tarde y que “calamidad” Urrego exista para quitarle los tres puntos al equipo de Torres. 

Nos acostumbramos a tener una pareja de centrales imbatible; las lesiones por ahora nos condenan a ver descoordinación y torpeza. Ni la vuelta del mariscal Quiñones nos salvó. El equipo no ha tenido descanso, pero la contundencia se fue de vacaciones. Contra Bucaramanga, al igual que había ocurrido con Unión, tuvimos situaciones inmejorables para no perder. El arco se nos cierra y las más claras le quedaron a nuestro indescifrable Platica que ayer demostró que su esencia lejos de cambiar, se consolida. 

Es llamativo lo que ocurre con el “volante 10” que Torres elige como titular. En el torneo pasado su excesiva confianza al evangelizador paisa nos costó un título. En la Liga II, Sosa y Yohandry tienen un duelo para ver quién desaprovecha más la titularidad. Quizás es momento de intentar alguna variante en el esquema del equipo, aunque sabemos que la versatilidad no es una fortaleza de nuestro Hernán. 

El equipo tiene soluciones, pero las figuras están en cuarentena por la pandemia de lesiones que nos atacó.  Soñar con un remate de campeonato en el que Piky Ibargüen, Lucumí, Moya y Caicedo estén recuperados es, por ahora, la ilusión a la que nos aferramos. De la mano de esa quimera seguiremos en el estadio, acompañaremos al equipo en esta hambruna porque conocemos la abundancia que puede llegar al final. 

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