Opinión
En el Líbano, el proyecto progresista está dividido
Por Fernando Moreno
Veedor cívico
El sábado pasado, la familia Barragán convocó a una reunión para organizar los comités que van a intervenir en la campaña de Cepeda presidente, a lo que comúnmente el profesor José Gutiérrez ha conducido como el moderador de las reuniones.
Allí hubo manifestaciones de algunos grupos en abrir sedes propias, asunto que no fue del gusto de los organizadores que ofrecieron el pago del primer mes de arriendo para la sede única que ellos quieren; se recogieron los listados de las personas que asistieron con los datos personales para iniciar el trabajo político.
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Dentro de la reunión se pudo percibir las tensiones políticas reales porque no fue bien vista la concentración de poder en el grupo que convocó la reunión de carácter familiar y grupal, ya que no tienen representación política en la Cámara de Representantes, también por la falta de liderazgo en las pasadas elecciones a la alcaldía; no tienen representación electoral.
Históricamente han existido redes políticas familiares y económicas con bastante influencia en sectores como el de la salud. Esto en la práctica puede dificultar la entrada de nuevos liderazgos o movimientos alternativos, independientemente de su ideología.
Lo que pudo percibir el público en la reunión del sábado fue la intención de capitalizar el respaldo y posicionarse de cara a las próximas elecciones.
Obviamente no es un asunto exclusivo del progresismo, suele pasar en los demás partidos porque no se respeta el equilibrio de poderes dentro de los acuerdos que se deben establecer.
No existe unidad dentro del PROGRESISMO del Líbano porque no se construye una agenda común, ni la conformación de una junta directiva representada por todas las organizaciones sociales y políticas. Se presume más beneficios particulares que colectivos. Mientras no se hagan planteamientos sobre reglas claras, el proceso se puede fragmentar fácilmente.
Podemos afirmar que la campaña a la presidencia por el Frente por la Vida en el Líbano tendrá cuatro sedes: los que convocaron el sábado a la reunión y que están bajo las orientaciones de Martha Alfonso, quien no logró repetir periodo a la Cámara; la sede del PAL; la sede que manifestó Jorge Sierra como líder de la UP y que está orientado por Renzo García; y la casa liberal orientada por Marco Emilio Hincapié.
Como no hay reglas claras, las pretensiones políticas están a la orden del día.
Es necesario que los representantes electos orienten la campaña en el Líbano, porque como dice el dicho “en el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo”. No podemos acudir a procesos organizativos en política cuando los actores están vinculados a negocios de la salud, porque dejan ver que los intereses económicos dominan el proceso y esto rompe la confianza entre los sectores políticos que quieren intervenir en la campaña de Cepeda presidente.
Así están las cosas para el Pacto Histórico en el Líbano y, si los representantes electos a la Cámara no establecen reglas claras, seguirá pasando el tiempo y las oportunidades de construir un proceso político que permita unir fuerzas para abrir una posibilidad real de cara a las elecciones del año entrante.
El equilibrio de poderes es fundamental para mantenerse como garantía dentro de un buen proceso que nos lleve a una discusión amplia sobre el futuro político del Líbano; una casa dividida contra sí misma no puede sostenerse.
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