Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Historias

Más que barras: una noche donde ganó la convivencia

Más que barras: una noche donde ganó la convivencia

Hinchas del Tolima y Universitario compartieron instrumentos en un gesto de convivencia durante el partido en Ibagué.

Imágenes tomadas de Deportes Tolima y de la Alcaldía de Ibagué.

Por Jhoan Yate

*Periodista en El Cronista.co


La noche del martes en el Estadio Manuel Murillo Toro no solo tuvo fútbol. Tuvo algo que en otros tiempos, habría parecido imposible: barras compartiendo, cantando y conviviendo sin tensión, como si el ruido de los bombos pesara más que cualquier rivalidad.

En la tribuna, la Revolución Vinotinto Sur hizo un gesto que rompió esquemas. Prestó algunos de sus instrumentos a la hinchada visitante, La Trinchera Norte, barra de Universitario de Deportes, que había llegado desde Perú para acompañar a su equipo en la Copa Libertadores. No hubo miradas desafiantes ni cordones de tensión. Hubo ritmo compartido.

El acuerdo, según se escuchaba entre los mismos barristas, no era improvisado. “Hoy por ustedes, mañana por nosotros”, una especie de código no escrito dentro de ese barrismo social que, poco a poco, intenta cambiar la narrativa que existe en muchos de los estadios del mundo. Los instrumentos no solo marcaron el compás del partido, también marcaron una escena distinta: la del respeto, tolerancia y convivencia.

Desde la institucionalidad también lo notaron. El secretario de Gobierno de Ibagué, Francisco Espín, lo resumía con una mezcla de sorpresa y orgullo: la ciudad lleva más de un año sin incidentes dentro del estadio. Y no es un dato menor. En un país donde el fútbol muchas veces ha sido noticia por lo contrario, Ibagué empieza a contar otra historia.

Días antes, el ambiente ya había dado pistas. En ese mismo escenario, durante la visita de Independiente Santa Fe, el delantero Hugo Rodallega terminó sorprendido. No por un gol ni por el resultado, sino por algo más simple y más raro: el cariño de una hinchada rival. En redes, lo dejó claro, casi como quien todavía no lo cree: agradeció el respeto recibido por la gente del Tolima.

Y es que algo parece estar cambiando. No solo en la popular, o en la tribuna oriental donde se agitan las banderas, sino también en las otras tribunas, donde familias, jóvenes y aficionados viven el partido con una calma distinta.

Quizá no fue solo un préstamo de instrumentos. Quizá fue un pequeño ensayo de lo que podría ser el fútbol cuando el rival deja de ser enemigo y vuelve a ser simplemente eso: rival. Y de esa manera se disfruta de la pecosa cómo acaricia las redes de ambos equipos, y se disfruta en familia o con los amigos de la verdadera fiesta del fútbol.

Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados