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El café es una experiencia que transforma territorios
Por Oscar Vina Pardo
El regreso al origen
Llegamos puntuales a la tostadora ubicada en el barrio Hipódromo de Ibagué. Allí, entre aromas dulces, curvas de tostión y conversaciones pausadas, Óscar David Arias confirma que el café ya no es solamente una bebida: es una forma de entender la vida. Junto a su esposa Jhenifer, su hermana y otros socios, construyó hace once años una apuesta empresarial que hoy se consolida como uno de los referentes del café de especialidad en el Tolima.
Su historia parece ir en contravía de la lógica tradicional. Estudió ingeniería industrial en la Universidad de Los Andes, pero faltándole 6 materias abandono ese barco para meterse de lleno en la administración de empresas, trabajó en multinacionales petroleras y tuvo cargos de responsabilidad nacional en temas de seguridad industrial. Todo indicaba que su vida seguiría entre oficinas, vuelos y reuniones corporativas. Sin embargo, decidió detenerse.
“Quería algo propio, algo mío”, recuerda mientras sostiene una taza de filtrado recién preparado. La decisión no solo implicó abandonar Bogotá, también apostar por una ciudad que le ofreciera tranquilidad, amigos y tiempo para vivir.
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No imaginó que aquel cambio terminaría trayendo a toda su familia al Tolima. Primero llegó él. Luego su madre, su abuelo y finalmente su hermana, todos seducidos por una ciudad menos acelerada y más humana. La conversación alrededor de una taza de café terminó siendo más poderosa que el vértigo bogotano.
Quinta generación cafetera
Óscar David habla del café como quien habla de un apellido. Su familia paterna lleva más de 160 años ligada al grano en el norte del Tolima y él representa la quinta generación caficultora. Pero hay una diferencia esencial: es el primero que vive completamente del café.
Antes de él, el café era tradición y amor por la tierra, pero no el sustento principal. Su abuelo era profesor. Su padre, músico profesional. Él, en cambio, convirtió el café en un proyecto de vida que mezcla conocimiento técnico, sensibilidad y visión empresarial.
“Yo he vivido del arte de la música y del arte del café”, afirma.
Esa mezcla entre arte y técnica se refleja en cada una de sus decisiones. La tienda Don Ovidio, que inicialmente abrió sus puertas en el edificio Escorial, no buscaba simplemente vender café, sino enseñar a consumirlo.
Los primeros filtrados en Ibagué
Cuando comenzaron, el panorama era muy distinto. Las tiendas de café de especialidad podían contarse con los dedos de una mano. El gran competidor era el tradicional “tinto” callejero de 500 pesos endulzado con panela.
En ese momento, vender una taza de café especial a 2.500 pesos parecía casi una locura.
Pero Arias entendió algo antes que muchos: el problema no era el precio, sino la cultura de consumo.
El nacimiento de una nueva experiencia
Junto a otros apasionados del café, como Jhon Espitia o Gus Gus, empezó a construir conversaciones alrededor del grano. Nació entonces “La Nota del Café”, una iniciativa que buscaba explicar por qué el café del Tolima era reconocido mundialmente y cómo debía disfrutarse realmente una taza de especialidad.
Fue así como llegaron los métodos filtrados a Ibagué.
Mientras en muchas cafeterías la gran protagonista seguía siendo la máquina de espresso, ellos apostaron por barras dedicadas exclusivamente a métodos alternativos. El proceso tardaba tres minutos, pero esos tres minutos permitían conversar sobre el origen del café, el caficultor, las notas sensoriales y la historia detrás de cada grano.
El café dejó de servirse rápido para empezar a contarse despacio.
Tendencias del consumo: las nuevas olas del café
Para Óscar David, entender el café actual implica comprender las llamadas “olas del café”, es decir, las transformaciones culturales que han cambiado la forma en que el mundo consume esta bebida.
Del café para despertar al café para experimentar
Durante décadas, el café estuvo asociado a la productividad: tomar café para no dormir, para trabajar más y para sostener jornadas agotadoras.
Hoy la lógica es diferente.
Las nuevas generaciones toman café para vivir experiencias. Buscan sabores, sensaciones, bienestar y conexión emocional. Ya no basta con una taza caliente; el consumidor quiere saber quién cultivó el grano, cómo fue tostado y qué historia existe detrás.
“El café dejó de ser simplemente una bebida que despierta”, explica Arias.
Eso transformó por completo el mercado. Las tiendas tuvieron que volverse espacios instagrameables, las marcas empezaron a construir identidad visual y los consumidores comenzaron a casarse con ciertos tostadores o perfiles de sabor.
La revolución de los cafés filtrados
Uno de los grandes cambios en el consumo mundial es el auge de los métodos filtrados.
El consumidor moderno ya no busca únicamente intensidad; busca complejidad sensorial. Quiere cafés con notas florales, frutales o achocolatadas que puedan apreciarse lentamente.
Por eso, los filtrados se convirtieron en una herramienta pedagógica y emocional. Mientras el agua atraviesa lentamente el café, surge la conversación. El barista deja de ser solo quien prepara una bebida y se transforma en narrador.
Cafés fríos y nuevas bebidas
Otra de las tendencias más fuertes es el crecimiento del café frío.
Aunque en Colombia todavía existe la costumbre de tomar café caliente incluso bajo temperaturas extremas, el mercado internacional empuja hacia otras experiencias: cold brew, coctelería con café y bebidas funcionales.
Europa y Estados Unidos llevan años explorando este universo, y las nuevas generaciones colombianas, más expuestas a viajes y redes sociales, empiezan a demandarlo también.
En Ibagué ya aparecen propuestas de cafés fríos, mezclas experimentales y bebidas inspiradas en la coctelería internacional.
Hongos, CBD y café funcional
El café también se está cruzando con el mundo del bienestar.
Ahora aparecen bebidas con hongos funcionales, CBD y suplementos que buscan combinar energía, concentración y relajación. El consumidor ya no solo quiere despertarse: quiere sentirse bien física y emocionalmente.
“La ansiedad es la enfermedad del nuevo siglo”, reflexiona Arias.
Por eso el café empieza a mezclarse con ingredientes que prometen equilibrio mental, mejor rendimiento físico o experiencias sensoriales más profundas.
El conocimiento como tendencia
Una de las transformaciones más importantes dentro del café de especialidad es que el conocimiento dejó de ser exclusivo de baristas y tostadores.
Hoy los caficultores saben de catación, fermentación y tostión. Conocen el valor de su producto y participan activamente en las decisiones técnicas.
El café ya no es un accidente
Antes, el sabor del café dependía casi completamente del territorio y del azar. Hoy los productores pueden diseñar perfiles sensoriales específicos.
Si quieren notas a frutos rojos, saben qué fermentaciones aplicar. Si buscan sabores más achocolatados o vínicos, entienden cómo lograrlo.
Eso ha generado una verdadera revolución científica alrededor del café colombiano.
Y lejos de crear competencia destructiva, produjo algo mucho más valioso: colaboración.
“Lo que siento es que esto aceleró el avance técnico y científico del café”, explica.
Arabia Saudita: la prueba internacional
Uno de los momentos más importantes en la vida profesional de Óscar David fue su experiencia en Arabia Saudita, donde trabajó como gerente de producción para una de las marcas de café de especialidad más importantes de Medio Oriente.
Allí entendió dos cosas fundamentales.
La primera: el profesional colombiano del café tiene un nivel extraordinario.
La segunda: el gran problema muchas veces es que los propios colombianos no creen en sí mismos.
En Medio Oriente descubrió que sus conocimientos estaban a la altura de expertos internacionales a quienes antes veía como inalcanzables. Aprendió de ellos, sí, pero también les enseñó. Lo repito una y otra vez en mi libro Recuerda que Nada es Personal: “todos somos maestros, todos somos alumnos”
“Ser colombiano en la industria del café es un plus”, afirma con orgullo.
Sin embargo, el éxito profesional vino acompañado de dificultades emocionales. La ansiedad y los problemas de salud mental terminaron llevándolo de regreso a Colombia.
Y aunque pudo quedarse indefinidamente en Arabia Saudita, eligió volver.
La magia de la tostión
En la tostadora del barrio Hipódromo ocurre algo parecido a la alquimia.
Óscar David define al tostador como el traductor entre el caficultor y el consumidor final. Allí, en medio del calor y los perfiles de tostión, se decide cómo llegará el café a la taza.
Cada curva es un experimento. Cada lote requiere sensibilidad, técnica y paciencia.
“Lo que hacemos aquí es traducir lo que soñó el caficultor”, dice.
Por eso insiste en que la tostión no es únicamente ciencia. También es intuición, memoria y emoción.
Ibagué y el orgullo cafetero
Durante muchos años, regiones como el Quindío dominaron el imaginario cafetero colombiano. El Tolima parecía relegado.
Hoy la historia empieza a cambiar.
Para Arias, el tolimense ya comenzó a sentirse orgulloso de su café. La ciudad aparece cada vez más en el radar nacional y los ojos del país empiezan a mirar hacia Ibagué como un territorio de cafés especiales.
Prueba de ello es la realización del primer regional de Aeropress en la ciudad, un evento que reunirá competidores y jueces de distintas regiones del país. El evento se realiza este domingo 24 de mayo en los bajos del centro comercial Acqua.
Más que una competencia, será una demostración de que el Tolima ya no es un actor secundario dentro del café colombiano.
Y mientras la conversación termina, queda una sensación clara: detrás de cada taza hay mucho más que una bebida.
Hay territorio, memoria, ciencia, familia y sueños que, lentamente, también empiezan a tostarse para el mundo.
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