Historias
Ibagué, capital del café especial: la ruta que conecta campo
El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Cristian David Ávila en la tienda campesina de Ibagué
En medio de tazas humeantes y relatos que nacen del campo, la Tienda Campesina, ubicada a un costado de la Catedral de Ibagué, se convirtió en escenario de una conversación que va más allá del café. Allí no solo se habla de producción, sino de transformación, de dignidad rural y de una nueva forma de entender el desarrollo desde el territorio.
El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Cristian David Ávila, no habla desde sus vivencias como campesino nacido en Santa Isabel, de sus acciones como secretario de Agricultura y Desarrollo Rural. Su relato mezcla cifras, experiencia administrativa y una visión que busca conectar la ciudad con sus 17 corregimientos, donde se cultiva no solo café, sino también futuro.
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Infraestructura que transforma el campo
Uno de los cambios más visibles en la ruralidad ibaguereña está en las vías. Lo que inicialmente era un proyecto para construir 3.000 metros de placa huella terminó convirtiéndose en una intervención que supera los 30.000 metros, una cifra que rompe cualquier lógica tradicional de ejecución pública, expresó Avila.
Detrás de este resultado hay una decisión estratégica: dejar de depender exclusivamente de grandes contratos y apostarle a la gestión compartida. En este modelo, la administración entrega materiales, asistencia técnica y maquinaria, mientras las comunidades aportan su mano de obra. El campesino deja de ser beneficiario para convertirse en protagonista.
Este esquema ha permitido optimizar recursos de manera significativa. Según el secretario, no solo se ejecuta más obra con menos dinero, sino que además se fortalece el tejido social, porque cada tramo construido tiene detrás el esfuerzo colectivo de quienes habitan el territorio.
El impacto ya se siente en centros poblados como China Alta y Chucuní, donde la pavimentación alcanza cerca del 78%. Allí, lo que antes eran caminos difíciles hoy son vías que conectan producción, servicios y oportunidades, reduciendo tiempos y costos de transporte.
Vivienda y servicios: dignidad rural
La infraestructura no se limita a las carreteras. Otro de los hitos de esta administración ha sido la creación de un banco de ferretería con una inversión cercana a los 1.300 millones de pesos, orientado al mejoramiento de vivienda rural.
Este modelo funciona bajo una lógica similar a la de las vías: el Estado entrega materiales y acompañamiento técnico, mientras la comunidad aporta la mano de obra. Más que subsidios, se trata de procesos de construcción colectiva que fortalecen el sentido de pertenencia.
La meta de 100 mejoramientos de vivienda no solo apunta a cifras, sino a transformar la calidad de vida. Techos, paredes y espacios dignos comienzan a cambiar la relación de las familias con su entorno, generando arraigo y evitando el desplazamiento hacia la ciudad.
A esto se suma la gasificación de zonas como Toche, Las Martinicas y China Alta, un avance silencioso pero contundente. Tener acceso a gas domiciliario reduce costos, mejora condiciones de salud y marca una diferencia en la cotidianidad campesina y esa es la apuesta desde la alcaldía, indic´ño el titular de esa cartera, que cuando habla denota emoción, porque siente que desde su liderazgo le está aportando a sus pares y provocando a otros campesinos como él, para que mañana sean los que ayuden a construir puentes de amistad, convivencia y por supuesto, comercialización de sus productos.
Fortalecimiento productivo: más allá del café
El desarrollo rural en Ibagué no se está pensando desde la dependencia de un solo cultivo. Aunque el café es protagonista, la estrategia ha sido diversificar la producción para garantizar estabilidad económica a las familias campesinas.
Durante el último año, se entregaron más de 400 kits productivos, enfocados en fortalecer diferentes líneas agrícolas y pecuarias. Esto permite que los productores no solo cultiven café, sino también plátano, cacao, banano o desarrollen actividades complementarias.
La lógica es preventiva: si el café falla por condiciones climáticas o de mercado, el campesino no queda desprotegido. Tiene otras fuentes de ingreso que le permiten sostenerse y seguir apostándole al campo.
Además, este enfoque promueve sistemas productivos más sostenibles, donde se integran prácticas agrícolas, pecuarias y ambientales, generando mayor resiliencia frente a los desafíos del cambio climático.
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