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En el Tolima: quién con Cepeda, quién con De la Espriella
Abelardo de la Espriella: Óscar Barreto Quiroga, Carlos Edward Osorio, Alberto Santofimio Botero, Andrés Hurtado
Iván Cepeda: Martha Alfonso, Olga Beatriz González, Marco Emilio Hincapié, Renso García.
A tan solo cuatro días de que se abran las urnas para definir la presidencia de Colombia en la segunda vuelta, las estructuras políticas en el Tolima se encuentran en su máxima efervescencia. En la política tolimense, son las maquinarias y los liderazgos tradicionales los que históricamente terminan empujando mayoritariamente al electorado hacia las urnas.
El panorama actual en el Tolima que es una copia exacta de lo que ocurre en el resto del país, se refleja una profunda fractura entre dos visiones. Por un lado, está el bloque que acompaña al candidato de la extrema derecha Abelardo de la Espriella, con una aplanadora de las maquinarias tradicionales en su máxima expresión.
Se trata de una alianza de pesos pesados que, aunque comparten en este momento un mismo propósito electoral, arrastran dinámicas internas distintas. Por ejemplo, el exsenador Óscar Barreto, que agrupa el ´barretismo’, es el dueño del ajedrez político en el departamento. Su apoyo a De la Espriella garantiza una movilización de votos disciplinada y masiva.
Carlos Edward Osorio lidera el Centro Democrático, su aporte a la campaña de ‘Firme por la patria’ es el voto del uribismo que, pese a que ha ido en declive en el Tolima, aún se hace notar. En la primera vuelta la candidata del C.D. Paloma Valencia obtuvo 71.000 voto.
Aparece también en esa chipa uno de los dirigentes políticos más cuestionados de los últimos años en el Tolima: el exalcalde de Ibagué, Andrés Hurtado. Para algunos analistas se trata de un apoyo que le resta más que sumarle al candidato De la Espriella.
Otro nombre que de manera sorpresiva apareció en el abanico de simpatizantes de la candidatura ‘abelardista’ ha sido la del exministro y exsenador Alberto Santofimio Botero. Aunque representa al Tolima político de hace décadas, su figura dividide opiniones, al punto que algunos consideran que para la campaña de De la Espriella es un arma de doble filo.
¿Y Miguel Barreto qué?
El caso del senador conservador Miguel Ángel Barreto Castillo es, sin duda, uno de los hechos que más llama la atención en esta campaña presidencial en el Tolima. Su silencio contrasta con el de su primo Óscar, quien de manera abierta ha invitado a su electorado a votar por De la Espriella. Tras haber consolidado una de las votaciones más significativas del departamento en las elecciones del pasado 8 de marzo, en esa ocasión obtuvo 36.000 votos, su marcado hermetismo no deja de generar suspicacias.
Hay quienes señalan que el senador Miguel Barreto se mantiene alineado formalmente con la directriz nacional del Partido Conservador que decantó su respaldo hacia la candidatura de De la Espriella. Sin embargo, en la práctica regional existe una enorme diferencia entre acatar una disciplina de partido y ponerla en práctica en su feudo electoral.
Mantener un perfil bajo a cuatro días de la contienda le permite al senador Barreto Castillo quedar en una posición de relativa neutralidad de cara al próximo Gobierno, independientemente de quién resulte ganador. Si el triunfo es para Iván Cepeda, un sector que guardó un prudente silencio institucional tendrá mejores puentes de interlocución legislativa que aquellos que radicalizaron el discurso en la plaza pública; si gana De la Espriella, el senador siempre podrá reclamar que su estructura se mantuvo fiel a la línea azul del partido
Lo cierto es que el desconcierto que causa este silencio entre las bases conservadoras se traduce en una "libertad implícita" dentro de su propio electorado. Al no recibir una instrucción perentoria o un llamado fervoroso a las urnas por parte de su líder natural, una porción de los votos que respaldaron a Miguel Ángel Barreto el 8 de marzo podría migrar hacia el voto en blanco o dispersarse de forma impredecible en los centros urbanos, restándole a la campaña de la derecha esa milimétrica precisión que las maquinarias suelen asegurar en el Tolima. Hay que indicar que la estrategia de silencio del senador Barreto Castillo viene desde la primera vuelta. En esa instancia tampoco dijo “esta boca es mía”.
Los apoyos de Iván Cepeda Castro
Por su parte, el bloque que acompaña al candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, Iván Cepeda, descansa sobre hombros legislativos remozados, con figuras con una fuerte capacidad de convocatoria cívica, ambiental y de opinión. Por supuesto que aquí no hay una "maquinaria" burocrática del tamaño del barretismo, sino redes de activismo y liderazgos de opinión.
Ahí aparecen Martha Alfonso, la representante a la Cámara que ha logrado un enorme prestigio por su papel en los debates de las reformas sociales en el Congreso. Su fuerte es el voto de opinión, el sector de la salud, las mujeres y el sector educativo.
Olga Beatriz González, es hoy la líder natural del Partido Liberal en el Tolima. Su presencia en la campaña de Iván Cepeda es la oposición a la jefatura del máximo líder del liberalismo que dirige el expresidente César Gaviria Trujillo.
Renso García, Representante a la Cámara electo, cuya fuerza la tiene en el ambientalismo, las consultas populares y la defensa del territorio. Es un liderazgo clave para arrastrar el voto joven y alternativo.
Marco Emilio Hincapié, aparte de representar una importante fracción del progresismo, también arrastra un sector del liberalismo, ala ‘jaramillista’.
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¿Cómo asimilará el electorado tolimense estos apoyos a 4 días de la segunda vuelta?. El electorado tolimense ya tiene los bloques claramente identificados. Quienes temen al progresismo verán en la unión de Barreto, Hurtado y el uribismo una "barrera de protección" necesaria, lo que estimulará un voto de reafirmación en torno a De la Espriella. Por el contrario, los sectores alternativos y de izquierda leerán esa misma acumulación de poder tradicional como el regreso de "los mismos de siempre", cerrando filas con Cepeda.
En conclusión, a cuatro días de la elección, Abelardo de la Espriella cuenta con la estructura necesaria para garantizar un piso electoral muy alto gracias a la disciplina de sus aliados. Iván Cepeda, por su parte, depende de que sus líderes logren despertar una ola masiva de voto de opinión en los centros urbanos que logre desbordar la capacidad operativa de las maquinarias tradicionales.
Para ello, oportuno recordar las cifras que dejó la primera vuelta en el Tolima. Abelardo de la Espriella, sacó 315.181 votos; Iván Cepeda, 235.730; Paloma Valencia, 70.911. El partido que aumentó en votación con respecto a la primera vuelta presidencial de 2022 fue el Pacto Histórico. En esta ocasión obtuvo 46.000 votos más.
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