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Denuncian bullying, favoritismo e irregularidades en el Conservatorio del Tolima
Exalumnos del Conservatorio del Tolima denuncian graves irregularidades académicas y administrativas.
Según el testimonio de personas que cursaron el programa de Tecnología en Construcción y Reparación de Instrumentos de Cuerda Frotada (Lutería) del Conservatorio del Tolima, entre 2023 y 2025, varios estudiantes habrían enfrentado graves afectaciones a su salud mental, incluyendo episodios de depresión, ansiedad e intentos de suicidio.
De acuerdo con los relatos, estas situaciones se presentaron en un contexto que normalizaba el favoritismo por encima del mérito, la humillación y la amenaza por encima de las estrategias pedagógicas, pero además el bullying y el matoneo. Dos de los estudiantes estuvieron dispuestos a dar su nombre, otros en cambio pidieron reserva de la entidad, según ellos por temor a represalias.
“Tuve que cancelar y aplazar el semestre porque no podía volver. Pasé mucho tiempo sin poder acercarme al Conservatorio; incluso pasar por allí me generaba ataques de pánico y ansiedad, porque nunca me sentí protegida ni segura en ese lugar. Estando allá yo intenté quitarme la vida tres veces. Mis compañeros me gritaban perra, zorra, por los pasillos y las directivas no hicieron nada por ayudarme”, expresó una estudiante.
Docentes sin estrategias pedagógicas
Afirman que algunos docentes concentraban su atención únicamente en ciertos alumnos, generalmente aquellos que avanzaban más rápido y/o que no tenían ninguna crítica hacia los docentes o directivos, pero la mayoría de estudiantes quedaban relegados del proceso formativo. Afirman que la directora del programa, la Decana y el Rector estaban al tanto y nunca tomaron acciones efectivas frente a las denuncias.
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“En una oportunidad estábamos terminando los violines que se iban para una exposición. El horario estaba destinado para el semestre de nosotros. Entonces ocupé un banco porque el horario era para nosotros. El maestro me quitó de ese banco porque venía otro compañero, me hice en otro lugar, volvió a suceder. En últimas, preferí salirme del salón porque prácticamente me excluyó a mí y a otros compañeros”, afirmó uno de los denunciantes. El docente que protagonizó este episodio no mostraba habilidad pedagógica alguna.
Henry Cortés y Johan Cortés
Aunque la mayoría de las personas que entregaron su testimonio solicitaron reserva de su nombre, en el caso de Henry Cortés y Johan Cortés Gutiérrez decidieron darle rostros a la historia. Johan Cortés, debido a su artritis, se le dificulta más que a los demás realizar las actividades cotidianas propias de la formación, lo que le llevó a solicitar ajuste razonable de su carga académica.
“Yo pasé un calvario porque no me creían; tuve que someterme a exámenes médicos y psicológicos para que me creyeran que yo tenía discapacidad. Ya había sido víctima de una estafa, así que lo que viví en el Conservatorio agudizó más mi crisis emocional. El menú vegetariano rara vez lo respetaban y comer carne a mí me agrava el dolor en las articulaciones”, relató Johan.
Una dedocracia
Aunque el pénsum del programa promete múltiples oportunidades académicas y de proyección, los testimonios indican que la realidad sería distinta. Señalan que quienes se atreven a presentar quejas no solo serían víctimas de bullying por parte de docentes y estudiantes, sino que además serían excluidos de oportunidades como la participación en festivales y actividades programadas por la Fundación Salvi, tanto en Ibagué como en Cartagena, procesos en los que —según afirman— siempre serían seleccionadas las mismas personas.
“Preferían llevar egresados que permitirle a alguien nuevo participar aun sabiendo que se los llevaban con recurso públicos” expresaron varios denunciantes.
El surgimiento de un líder estudiantil
Henry Cortés asumió el rol de representante estudiantil en 2023. Desde esa posición, inició acciones de protesta pacífica para denunciar las condiciones del programa. Una de ellas consistió en realizar una protesta simbólica consumiendo su almuerzo, en la oficina de la directora del programa, como forma de rechazo a las condiciones en las que, según él, debían comer los beneficiarios del programa Alimentarte, las cuales calificó como precarias.
Cortés, quien era beneficiario de una beca, relató que posteriormente tuvo diferencias con una docente, quien le habría registrado diez fallas con el fin de que perdiera la beca. También la docente se negó de manera reiterada a aceptar su trabajo final de barnizado del violín, el cual estaba terminado y era la prueba idónea de que él sí había asistido a las clases.
Ante la posibilidad de perder su beca, solicitó a varios compañeros, entre ellos Marcela Bedoya, que firmaran constancias confirmando su asistencia a las clases de la docente y, a modo de protesta, expuso dichas cartas en un pasillo de la institución educativa. Además, Cortés radicó el 6 de diciembre de 2023, sus quejas ante el Ministerio de Educación Nacional y posteriormente ante el Conservatorio del Tolima. Afirma que no perdió la beca debido a la intervención del Ministerio.
“Las becas se convirtieron en otra forma de chantaje y presión. A Marcela la directora del programa le pidió que desistiera de lo que dijo en la carta de respaldo a mí, además que pusiera que yo no la representaba. Aunque la carta se la pidió en octubre, le dio instrucciones que debía tener fecha de junio de 2024 porque de otro modo podría tener inconvenientes con la beca que Marcela ya había ganado para continuar sus estudios de luthería en Cremona, Italia”, aseguró Henry quien, además, realizó una protesta simbólica colocando su violín en una urna de cristal para demostrar que su trabajo final sí estaba terminado y la expuso frente a toda la comunidad estudiantil. Según su relato, fue acusado de misoginia.

Recientemente, Henry Cortés radicó ante el Ministerio de Educación un oficio apoyado con pruebas como documentos y chats de WhatsApp, solicitando al ente que intervenga el programa de Tecnología en Construcción y Reparación de Instrumentos de Cuerda Frotada (Lutería) del Conservatorio del Tolima, ya que, según él, las irregularidades en el manejo de los recursos para becas y alimentación saltan a la vista.
El Cronista. Co elevó un oficio a las directivas de la Tecnología en Construcción y Reparación de Instrumentos de Cuerda Frotada del Conservatorio del Tolima, solicitando su versión de los hechos, pero hasta el momento, no se ha obtenido respuesta.
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