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La vía Ambalá–Calambeo avanza en sus obras, pero VAPI mantiene alertas

La vía Ambalá–Calambeo avanza en sus obras, pero VAPI mantiene alertas

Foto suministrada.

La intervención de la vía Ambalá–Calambeo avanza dentro de la denominada ‘Ruta del Progreso’, con trabajos que comprenden cerca de 3,8 kilómetros, una de las intervenciones de mayor extensión adelantadas en la zona rural de Ibagué.

De acuerdo con la Alcaldía, actualmente se construyen los últimos 400 metros lineales de placa de concreto, mientras se adelantan trabajos complementarios para el manejo y protección de las aguas, entre ellos cunetas, bordillos, cabezotes de alcantarillas y disipadores de energía.

Desde mayo, la maquinaria amarilla ha permitido recuperar sectores afectados, retirar material y mejorar las condiciones de tránsito en diferentes puntos del corredor, utilizado diariamente por habitantes y productores de la zona.

La obra también cuenta con participación de la comunidad mediante las Juntas de Acción Comunal, ediles, el acueducto de Calambeo y residentes, quienes aportan mano de obra. La Administración, por su parte, suministra materiales, estudios, diseños y personal técnico.

Las comunidades ponen su mano de obra y la Alcaldía pone materiales de construcción, estudios, diseños y profesionales idóneos”, explicó César Ossa, asesor de Despacho, quien destacó que este modelo permite optimizar los recursos públicos.

Las alertas de la Veeduría

Aunque la Administración destaca el avance de las obras hidráulicas, la Veeduría Agua para Ibagué (VAPI) ha expresado reparos sobre las condiciones en las que se estaría ejecutando el proyecto.

La Veeduría ha advertido sobre grietas y posibles fallas constructivas, que a su juicio podrían generar problemas de durabilidad de la estructura. También ha cuestionado aspectos relacionados con el manejo de las aguas y la suficiencia de las obras de drenaje en determinados puntos de la intervención.

Otro de los cuestionamientos está relacionado con la denominación de “placa huella”. VAPI considera que, por las características de la estructura que se está construyendo, esta tendría condiciones propias de una vía en concreto, por lo que ha planteado dudas sobre los criterios técnicos utilizados.

La Veeduría también ha llamado la atención sobre el componente ambiental y sostiene que la intervención no contaría con los permisos ambientales requeridos, asunto que ha relacionado con observaciones de Cortolima.

La Alcaldía, entretanto, señala que el proyecto contempla precisamente obras hidráulicas y de protección, además de un componente ambiental que incluye el seguimiento de Cortolima. Una vez terminen los trabajos físicos, están previstas acciones de revegetación de taludes y jornadas de siembra de árboles con participación de la comunidad.

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