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Kokoriko Tolima, el equipo de ensueño de la década del 80

Kokoriko Tolima, el equipo de ensueño de la década del 80

12 de Jan, 2019

Si algo recuerdan los tolimenses amantes del fútbol fue el equipo de los años 1981 y 1982, el Kokoriko Tolima, una de las épocas doradas del onceno vinotinto y oro al lado del máximo accionista del Club, Gabriel Camargo quen contrató una camada de jugadores de primera categoría.  Lo triste del asunto está en que no ganaron una estrella a pesar de tener una nómina de lujo. 

Era un 15 de marzo de 1980 cuando en el estadio Manuel Murillo Toro sale el equipo del Tolima con la camiseta de color amarillo y la pantaloneta de color negro. La legión extranjera estaba comandada por el arquero argentino Óscar Héctor Quintabani, el 10 de todos los tiempos Víctor Hugo del Río, el zurdo paraguayo Cristino Centurión, Edgar Osuna, Pablo Elmo, Oscar López y Nelson Yegros, que se sumaron a los colombianos  James Moreno, Héctor Múnera y Carlos Marín, "Piña" Mendoza, Alfredo Araújo y Armando "Ringo" Amaya, Luis Montúfar, Oscar Ortega, Janio Cabezas y  Américo Quiñones. 

 

El acoplamiento no fue fácil y el técnico fue el primero en caer, el Chema Rodríguez no obtuvo los resultados esperados y llegó a dirigirlos Leonel Montoya, un paisa que logró mover el corazón de los tolimenses que empezaron a acompañar el equipo en plazas como las de Bogotá. Sin embargo, para el año 1981 el timón técnico pasa a mano de Ricardo de León, un uruguayo que impone el pressing en esa primersa etapa del certamen futbolístico.

Llegan nuevas figuras al Kokoriko Tolima,  el paraguayo Evaristo Izasi un internacional paraguay, Hugo Gallego, Janio Cabezas, Gilberto "Alcatraz" García y Juan Muentes. Un equipo de ensueño.  El equipo ya está en semifinales y enfrenta al Nacional, Cali y Quindío.  Fue contra el deportivo Cali en Ibagué en el partido de regreso cuando ocurre lo inesperado en el Manuel Murillo Toro, se cayó el alerón de la tribuna occidental dejando como saldo 18 personas muertas y cientos de heridos. 

El Kokoriko Tolima se va a jugar a Bogotá y las prosesiones de tolimenses que se desplazaban desde la capital musical, El Espinal y otras ciudades eran elogiadas por los comentaristas deportivos de la época, porque el buen comportamiento de la afición. 

Ya en el cuadrangular final estos fueron los resultados: En Bogotá empató con el América de Cali, en Barranquilla logra un punto de oro. Luego va a Cali donde pierde contra el América y con el verde de la montaña en Medellín. Estabamos en diciembre y se esperaba el milagro que llegó con el memorable partido contra Nacional en Bogotá donde el Kokoriko Tolima ganó 4 por 2. Jugaba contra el Junior y en el minuto 85 el encuentro estaba empatado a tres tantos. Empiezan a discutir entre los jugadores el cobro de un tiro libre y de un momento a otro el defensa Heberto Carrillo saca un zapataso que llega al fondo de la red. Tolima era subcampeón y tolimenses y bogotanos se unieron para festejar lo que sería uno de los mayores momentos de gloria del Kokorico Tolima, ese equipo que nos hizo vibrar por la calidad de los jugadores con los que contaba y esa magia en el campo de juego.  

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