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El contratista invisible del puente de la 60 de Ibagué es el mismo del hospital de Chaparral

El contratista invisible del puente de la 60 de Ibagué es el mismo del hospital de Chaparral

Olaguer Agudelo Prieto, reconocido como uno de los ingenieros más influyentes en el Tolima, vuelve a generar controversia debido a su ausencia como contratista en proyectos cruciales para la región. Entre estos, se destaca el puente de la calle 60 de Ibagué, cuyo inicio de obras está supeditado a su voluntad, tal como lo estableció el ex alcalde Andrés Fabián Hurtado el año anterior.

Sin embargo, la atención se centró la semana anterior en el estancamiento en la construcción del nuevo hospital San Juan Bautista en Chaparral, donde Agudelo Prieto también figura como el contratista responsable. 

Durante la reciente visita de la gobernadora del Tolima, Adriana Magally Martiz, se evidenció la preocupación por el escaso avance de la obra. Inicialmente presupuestado en 85 mil millones de pesos, el proyecto ha superado los 90 mil millones sin mostrar progreso significativo desde la firma del contrato en septiembre de 2023, durante el mandato de Ricardo Orozco Valero.

El nuevo hospital, con una extensión de 14.096 metros cuadrados y servicios vitales, debería estar operativo para el 2025, sin embargo, debido a los retrasos actuales, se especula que su finalización se postergará incluso hasta el 2026, siempre y cuando el contratista aparezca, como lo denunció el alcalde de Chaparral.

A las afirmaciones de la gobernadora del Tolima y del alcalde de esa población, se suman las declaraciones del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, quien durante su visita a Chaparral el pasado 19 de enero, avivó las inquietudes sobre la viabilidad del proyecto. Jaramillo Martínez señaló la tendencia alarmante de proyectos que inician pero nunca concluyen, citando el caso del nuevo hospital San Juan Bautista como ejemplo y en donde se solicita al grupo de coinstructores para hablar desde lo técnico de la infraestructura, pero llega es un grupo de abogados, haciendo que las obras se queden en el ámbito jurídico y no avance como lo dice el cronograma que hace parte integral del contrato. 

La prolongada inactividad no solo genera costos adicionales para la ciudadanía, sino que también refleja la negligencia de las partes involucradas. La mandataria seccional recalcó sobre su compromiso de poner en funcionamiento el hospital antes de finalizar su mandato.

El tiempo corre y  sino se le pone coto como lo expresó la gobernadora, puede convertirse en otro elefante blanco. Así que señores supervisores, les llegó la hora de poner en cintura a los integrantes del Consorcio ejecutor.

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