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Sector Agropecuario

Los 25 jóvenes que siembran la semilla para no dejar el campo solo

Los 25 jóvenes que siembran la semilla para no dejar el campo solo

Desde el Centro de Investigación Nataima de AGROSAVIA en El Espinal, en el 2025 se ha tenido una experiencia que, por lo exitosa, debe ser ejemplo para seguir.

Uno de los grandes problemas que enfrenta la agricultura colombiana es que las nuevas generaciones de productores del agro no quieren vivir en el campo y las razones son múltiples.

En ese contexto las familias campesinas se ven obligadas a migrar por la violencia, la inseguridad, la falta de tierras a precios asequibles, la carencia de desarrollo cultural, el acceso a servicios básicos como salud, educación y conectividad en las zonas rurales, pero especialmente, por las pocas oportunidades para la construcción de un proyecto de vida próspero y estable.

Lo más preocupante de la situación se presenta con los jóvenes. Muchos de ellos ven hoy el trabajo en el campo como poco prometedor; otros no desean seguir el modelo de vida de sus padres, estos factores se adicionan a la baja vinculación con el agro que el sistema educativo y las instituciones que desarrollan procesos de capacitación para los productores rurales, en los cuales las nuevas generaciones no son tenidas en cuenta y no se les proporciona un futuro prometedor en el estilo de vida rural.

Entonces, la mayor preocupación se centra en que el campo colombiano se envejeció. En estudios generados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE, se evidencia que la mayoría de los campesinos en Colombia tienen una edad que oscila entre 41 y 64 años. La referencia se hace a campesinos específicamente.

Hay departamentos en los que la edad promedio de los campesinos supera los 57 años. Estas cifras indican que cada vez es menor la cantidad de personas dedicadas a la producción en el sector agropecuario. Los campesinos son cada vez menos; los productores habitantes del campo están disminuyendo y los que quedan, se están envejeciendo, porque los jóvenes no permanecen en la ruralidad.

Ejercicio piloto en Chicoral

Desde el Centro de Investigación Nataima de AGROSAVIA en El Espinal, en el 2025 se ha tenido una experiencia que por lo exitosa debe ser ejemplo para seguir. Con la financiación del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, AGROSAVIA se ejecutó el proyecto Jóvenes Rurales.

Se trata de una estrategia para fortalecer ambientes de formación dedicados a temas agropecuarios y agroindustriales en el contexto de la región donde estén ubicadas instituciones educativas objeto del proyecto. Se capacitó a los estudiantes de los grados avanzados, brindándoles las herramientas para asumir sus propios emprendimientos y para que sirvan de formadores a los estudiantes de los grados anteriores.

Institución Educativa Dindalito

En ese orden, se destaca la acción del ejercicio piloto con 25 estudiantes de la institución educativa Dindalito de la vereda San Francisco, corregimiento de Chicoral, en El Espinal.

Esos 25 estudiantes adelantaron su servicio social en el Centro de Investigación Nataima de AGROSAVIA. Aunque los estudiantes llegaron sin conocimiento del sector agropecuario, sin entender qué se hace en un centro de investigación, lo cierto es que en cada visita de las 13 programadas, conocieron un tema nuevo, labores en un cultivo de marañón, cómo funciona un tractor y para qué sirve, aparejos de mecanización, importancia del clima, manejo de muestras en un laboratorio, comunicación eficiente, entre otros temas.

De acuerdo con el Centro de Investigación Nataima de AGROSAVIA, este ejercicio llevó a que estos jóvenes con edades entre 14 y 18 años construyeran sus propios conceptos sobre la importancia de las profesiones relacionadas con el sector agropecuario, la tecnificación de la producción, de los oficios de la producción (sembrar, conservar los recursos naturales, implementar tecnología, entre otros); la relevancia de la industrialización y del valor agregado.

Jóvenes reclaman inclusión en la toma de decisiones

En términos generales, se puede afirmar que la mayoría de estos jóvenes comprendió que una de las razones por las que el campo no está en su baraja de expectativas, es porque no se sienten incluidos en la toma de decisiones, porque no son parte de las capacitaciones (extensión y transferencia), porque se espera que releven a los mayores y nadie los prepara para que se integren con las anteriores generaciones y construyan juntos las estrategias para enfrentar los nuevos retos.

Ante eso, la estrategia de este proyecto es generar los espacios de aprendizaje y las bases de conocimiento que le permitan al joven desarrollar su creatividad en torno a la productividad, a establecer procesos de transformación, que les permitan dar valor agregado a los productos primarios de su región.

La experiencia lograda con estos 25 jóvenes permitió entender que es necesario darle condiciones reales a los jóvenes rurales para lograr que la producción agropecuaria y agroindustrial se conviertan en una alternativa viable en su proyecto de vida, y para lograrlo tienen que alinearse las instituciones y los gobiernos en este objetivo, los jóvenes desde su infancia deben hacer parte de la estrategia y es necesario que haya inversión económica seria.

Por un campo productivo

Los jóvenes y los niños que habitan el sector rural en la actualidad, o por lo menos buena parte, son los potenciales futuros productores agropecuarios del país, con ellos es necesario propiciar la integración con las generaciones que pronto cumplirán su ciclo productivo.

En conclusión, desde el Centro de Investigación Nataima de AGROSAVIA, se asegura que “los responsables de producir la alimentación en nuestro país no van a seguir apareciendo por generación espontánea; por eso extendemos esta invitación a todos los actores para seguir teniendo un campo productivo”.

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