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Opinión

Libertad natural: ¿Mito o realidad?

Libertad natural: ¿Mito o realidad?

Como señalamos en artículos anteriores, la Libertad - como otros valores - tiene una diversidad de manifestaciones. Escribimos hace poco acerca de la Libertad moral, ahora nos centraremos en la Libertad natural o total, como la denominan algunos.

Por cierto, todos anhelamos ser libres y, cuanto más libres, mejor nos sentimos o sentiremos. Todos queremos ser dueños de nuestros actos y tomar nuestras propias decisiones, sean o no del agrado de quienes nos circundan.

“Prohibido prohibir“ fue una de las consignas preferidas y más popularizadas del movimiento hippie, en los años 60 y 70 del siglo pasado. No existe nada más agradable y reconfortante que hacer cuanto queramos y que nada ni nadie pueda impedirlo. ¡Todos, en algún instante de nuestras vidas, nos sentimos con el deseo, el derecho y las agallas para expresarlo y practicarlo!

Efectivamente, ser libre y hacer lo que nos plazca, siempre es un anhelo, un impulso, un interés y un deseo a concretar y a vivenciar.

Sin embargo, como acontece, prácticamente, en todo lo que concierne al ser humano, en todo tipo de sociedad humana, no siempre podemos hacer lo que queremos o, más bien, podemos hacerlo, pero hay obstáculos, limitaciones, barreras – personales y /o sociales- que lo impiden o lo neutralizan.

Ahora bien, somos seres sociales – querámoslo o no -, cohabitamos este planeta junto a otras personas, próximas o lejanas; algunos viven rodeados de familia y amistades, en cambio otros, casi abandonados. Pero, todos somos parte de una “comunidad”, de un conglomerado humano, independiente de sus debilidades, sus falencias, sus injusticias y veleidades.

Por lo pronto, la Libertad natural o individual o total es, más bien, una frase simbólica que una realidad, una fantasía que una veracidad, una utopía que un hecho. Es una ilusión pretender hacer lo que se nos venga en ganas, ya que vivimos en una realidad que suele oprimirnos, obnubilarnos y /o aplastarnos. ¿Quién puede ser y hacer lo que quiera sin ser cuestionado, juzgado o destruido por el entorno social?

Por otra parte, si la Libertad natural se fundamenta, principalmente, en la fuerza, en la capacidad corporal de cada persona. ¿Hasta dónde podemos llevar tales fuerzas? ¿Qué sucede cuando nos enfrentamos a seres más poderosos que nosotros? La Libertad natural es demasiado frágil y limitada para postularla como elemento sustancial de existencia, pues puede perderse en cualquier momento. Ningún ser humano es lo suficientemente grande y poderoso para no verse derrotado más de una vez. Si somos vencidos físicamente – y lo seremos - esa libertad pretenciosa se extingue, pasando a ser solo meros accidentes en el mundo, un accesorio más de la realidad, un eslabón reemplazable en la historia de la humanidad.

Sin duda, la Libertad constituye una virtud esencial para todo ser humano, nadie tiene el derecho a usurparla, a disminuirla ni empobrecerla. La Libertad es un derecho irrenunciable de toda persona, así como deber de todos, protegerla y perfeccionarla día a día, en toda circunstancia, tiempo y territorio.

No obstante, la Libertad se conquista, construye, enriquece y establece mucho más, cuando está en consonancia e interrelación con valores trascendentes como el Saber, el Amor, la Justicia y la Responsabilidad. Las sociedades auténticas se erigen a partir de la unidad de valores y personas conscientes e idóneas para concretarlos.

¡Hay que posibilitar, entonces, que las ansias de Libertad se acrecienten en todo momento y hacer participes de tales anhelos a todas y cada una de las personas de este mundo!

¡Mas que priorizar determinado tipo de Libertad, es necesario reconocer a la Libertad como la lucha histórica por alcanzar crecientes niveles de auto- determinación y profundización de la justicia social!

“Quien logra superar sus miedos, es verdaderamente libre”. Aristóteles

“Nadie está más esclavizado que aquellos que falsamente, creen ser libres”. Goethe

“La única manera de lidiar con un mundo sin libertad, es llegar hacer tan absolutamente libre que tu misma existencia sea un acto de rebelión”. Albert Camus


* Docencia e Investigación en Filosofía
                
Universidad de Chile.

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