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Zonas azules en Ibagué: el caos vehicular que colapsa la estrecha calle 10

Zonas azules en Ibagué: el caos vehicular que colapsa la estrecha calle 10

Zonas azules en la calle 10, entre carreras tercera y cuarta, en la ciudad de Ibagué.

Desde el pasado mes de mayo, la Alcaldía Municipal de Ibagué puso en marcha la implementación del proyecto de Zonas Azules o parqueo controlado en el centro de la ciudad. Esta medida, concebida bajo la premisa de frenar el estacionamiento prolongado en vía pública, busca regular el tránsito, incentivar el uso de parqueaderos formales mediante una tarifa 20% superior a la privada y generar ingresos para la ciudad, todo ello respaldado por una fase piloto de seis meses con registro obligatorio mediante código QR.

Sin embargo, el propósito de orden vehicular dista drásticamente de la realidad que se vive en tramos neurálgicos del centro de la capital tolimense. La calle 10, específicamente entre las carreras tercera y cuarta, se ha convertido en el reflejo de la ineficacia de este modelo regulatorio. Lejos de garantizar la rotación de celdas delimitadas y la fluidez del tránsito, el punto se ha transformado en un embotellamiento permanente donde la norma brilla por su ausencia.

La problemática alcanza su nivel más crítico durante las horas pico, cuando la congestión sobrepasa la capacidad de la vía y el tráfico colapsa por completo. Los vehículos se represan ante el incumplimiento del parqueo breve, bloqueando el paso continuo e impidiendo una transitabilidad mínima. Lo que fue diseñado como una solución de movilidad para dinamizar el sector comercial ha degenerado en un cuello de botella insoportable para los conductores que intentan cruzar la zona.

A la paralización del tráfico se suma una creciente afectación ambiental denunciada por los comerciantes del sector. El impacto del caos vial no solo perjudica la actividad económica, sino que genera una severa contaminación auditiva producida por el accionar incesante de las bocinas y el estruendo de los vehículos atrapados en la congestión, creando un ambiente de estrés constante para trabajadores, residentes y peatones.

Según comentó un comerciante del sector a El Cronista.co y que prefirió su anonimato, la saturación sonora tiene además un factor agravante en el "semáforo parlante" ubicado frente a la Plaza de Bolívar sobre la calle 10. Aunque recientemente las autoridades atendieron las quejas y procedieron a reducir su volumen, este dispositivo sigue sumando decibeles a un entorno convulso por el desorden del tráfico, acentuando el malestar en una de las esquinas más representativas del centro ibaguereño.

Frente a esta coyuntura, la inoperancia en la calle 10 reactiva las voces de alerta surgidas desde el Concejo Municipal, donde cabildantes han cuestionado los retrasos e incongruencias institucionales de un proyecto aprobado desde 2017. La comunidad y el sector comercial exigen con urgencia a la Gestora Urbana y a la Dirección de Espacio Público dejar de lado los trámites burocráticos e intervenir el sector con verdadera autoridad, pedagogía y control operativo antes de que el modelo de zonas azules fracase definitivamente en la capital tolimense.

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