Destacadas
Se nos fue doña Hilda de Jaramillo
Por Carlos Orlando Pardo
La partida de Hilda Martínez de Jaramillo que recientemente cumplió sus 100 años, deja la sensación exacta de una orfandad con el Tolima donde desarrolló la mayor parte de sus luchas.
La exparlamentaria que hizo de sus debates y su presencia momentos inolvidables en defensa de los sectores populares permanecerá en la historia de la región y del país como el de una mujer ejemplar que jamás se rindió ante los poderosos.
Para quienes tuvimos la circunstancia grata de su amistad y su presencia desde los tiempos de nuestra adolescencia, es doloroso su fallecimiento por tantas historias a su lado y por otras que los estudiosos recordarán.
Conversábamos algunas veces recientes telefónicamente y sobresalía su lucidez y sus evocaciones como un capítulo sucedido ayer cuando había pasado tanto tiempo. Su voz y su actitud permanecía como en sus mejores tiempos y uno sabía que al otro lado de la línea estaba una mujer siempre valiosa y ejemplar.
Ella había nacido en Boyacá, pero como estudiante de enfermería en la universidad nacional conoció a quien sería su esposo, el notable médico y político Alfonso Jaramillo Salazar. Cinco fueron los hijos, todos profesionales destacados, dos de los cuales llegaron al parlamento y a cargos de comando departamental y nacional.
Lo cierto es que parte hacia el más allá una mujer que hizo historia y queda para siempre entre nuestros mejores ejemplos y valioso afecto. En Ibagué fue la fundadora del instituto Técnico Femenino, hoy Sagrada Familia y del colegio Externado Popular que logró una función notable entre los desprotegidos. Y ahí está el desfile de sus obras como el hospital regional del Líbano o la pavimentación de la vía Armero-Líbano, entre sus muchas acciones.
Larga sería la lista de sus acciones en beneficio de la gente popular como el ejemplo de una luchadora sin cansancio que deja honda huella en el país y que la ubica, sin excepciones, entre las más destacadas de Colombia. Nos deja muchos capítulos ejemplares de su historia personal y política como una sobresaliente luchadora y parte de ellos relatados en reciente columna por Alberto Santofimio Botero. Nos sentimos de luto y damos a su familia nuestra profunda condolencia por la muerte de una notable luchadora a quien tanto quisimos y admiramos.
(CO) 313 381 6244
(CO) 311 228 8185
(CO) 313 829 8771