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La niña tímida que encontró su voz en la música y se va becada de Coyaima a Miami

La niña tímida que encontró su voz en la música y se va becada de Coyaima a Miami

Ana Sofía Cubillos ganadora de la primera beca Art House Experience del Ibagué Festival.

Mientras se enfrentaba a las miradas de la multitud que la escuchaba interpretar El Contrabandista, en un festival de música cuyo nombre ya no logra recordar, su corazón latía a prisa. Ella siempre fue una niña muy tímida, pero sus papás la motivaron a subir al escenario para exponer aquellos extraordinarios dotes musicales que, sin saberlo, un día la llevarían a estudiar en una de las escuelas de música más importantes del mundo: la Art House Academy & Abbey Road Institute en Miami, Estados Unidos.

La pequeña Ana Sofía Cubillos Riobo, de escasos 8 años, se bajó llorando del escenario porque ya no podía más contener la mezcla de emociones que la tarima le generaba y buscó refugio en sus padres, quienes la felicitaron y la ayudaron a ver que, a pesar del miedo, todo estaba bien. Ellos, reconocidos gestores culturales del municipio de Coyaima, Tolima, y fundadores de la corporación Nanyanua y la Fundación Artística Manaya, la criaron rodeada de música y danzas.

La música como compañera de vida

“Como toda persona que existe en este mundo, hemos tenido momentos difíciles en nuestra vida, una ruptura, una muerte, una mala noticia, una enemistad, etc. Digamos que la música me ayudó a superar las cosas, a ser feliz mientras tenía un caos. Me olvidaba de los problemas haciendo música; era un escape y una compañía a la vez”, expresó Ana Sofía.

Los frutos de ese vínculo profundo se hicieron evidentes el día en que recibió una llamada inesperada. Estaba en el Conservatorio del Tolima, cumpliendo con su rutina diaria, cuando un número desconocido insistió tres veces. No suele contestar ese tipo de llamadas, pero vio llegar un mensaje de WhatsApp: “Soy Greis, directora ejecutiva de la fundación salvi”. En ese instante pensó: “¿será?” y salió de la Biblioteca del Conservatorio para responder la llamada.

Al otro lado de la línea, Greis Cifuentes le dio la noticia: había sido elegida como ganadora de la primera beca Art House Experience del Ibagué Festival y en septiembre del 2026 debía irse para Miami. Ana Sofía quedó inmóvil, helada. Le dijeron que los mentores se habían reunido, dialogado y coincidido en otorgarle la beca por unanimidad.

“En ese momento me sentí tan especial, porque fue una elección de varias personas; ellos lo dialogaron, se tomaron el tiempo de analizar y estar de acuerdo, lo que pasó en el art house en esos talleres, lo que hice o no hice, lo que sentí. Todo ellos lo notaron, y no es que yo haya hecho mucho, simplemente fui yo misma. Un músico no tenía instrumento, yo buscaba la manera para conseguirlo; no entendía, preguntaba; necesitaba algo, pedía el favor; los músicos tertuliaban, yo me quedaba a escucharlos como improvisaban”, recuerda con alegría.

El camino a la beca

El camino de Ana Sofía ha estado marcado por maestros diversos, cada uno con una huella distinta. Román Bejarano, a quien describe como alguien serio y exigente que le enseñó a soñar en grande; Carlos Rodríguez, “Pirata”, polifacético y didáctico, le abrió el panorama musical más allá de lo andino.

Iván Acosta, la ayudó a comprender el ritmo y la importancia del bajo. Con él fortaleció el bambuco en la guitarra y entendió cómo el bajo sostiene y da sentido a una agrupación. William Ruiz, uno de sus primeros maestros, a quien recuerda como alguien noble y apasionado por enseñar; Carlos Cadena apareció cuando ella era muy pequeña. Paciente y metódico, le enseñó las notas musicales, la flauta dulce y canciones que aún hoy recuerda, como El pájaro Chowi.

Y sus padres, quienes más le han enseñado y alentado. Ellos, además de la música, le mostraron las danzas. De los 5 a los 9 años dedicó gran parte de su vida al baile y recuerda que incluso llegó a presentarse como matachín en el Teatro Tolima, cuando aún era muy pequeña.

Una pausa necesaria

A los 13 años, Ana Sofía sintió cansancio. Cinco años tocando en parques, veredas y eventos municipales la llevaron a tomar una pausa. Dejó de ensayar música durante un año, olvidó cosas, se alejó. Pero ese silencio fue necesario. Cuando regresó, lo hizo con más fuerza y claridad. Ya en el colegio tenía claro que quería estudiar en el Conservatorio del Tolima.

Siendo ya una adolescente determinada con la música, recorrió diferentes municipios del país con el Ensamble Cantaima, su grupo musical, con quienes además ha grabado un par de canciones.

Un reconocimiento que trasciende lo personal

Ya con 18 años, Ana Sofía decidió participar en el Art House Experience del Ibagué Festival 2025, un laboratorio creativo que reunió a 38 talentosos jóvenes del diferentes departamentos del país, en el mes de septiembre, durante una semana, acompañados por mentores internacionales de la Art House Academy & Abbey Road Institute Miami, bajo la dirección del reconocido maestro Julio Reyes Copello, que ha trabajado con grandes artistas internacionales como Pablo Alborán.

El jurado destacó su compromiso, musicalidad y entrega. Gracias a esta beca, valorada en 200 millones de pesos, accederá a formación especializada en Miami. Un paso que no solo reconoce su talento, sino una historia tejida con disciplina, familia, maestros y la música que, desde siempre, fue su compañía y que ahora la llevará a cruzar las fronteras patrias no solo para aprender, sino para representar con altura tanto a su país como a su amado departamento del Tolima.

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