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La hipoteca del Líbano: $6.800 millones para tapar la falta de gestión

La hipoteca del Líbano: $6.800 millones para tapar la falta de gestión

Los 8 concejales que dieron el ´sí´ han asumido sobre sus hombros una alta responsabilidad política. De fracasar la ejecución o la calidad de las obras, el impacto electoral y social recaerá directamente sobre ellos.

Sin especificar qué vías se intervendrán, con un presupuesto rural insuficiente que no soluciona nada de fondo y entre sospechosos giros de concejales 'opositores' que pasaron a defender el crédito a capa y espada, la administración prefirió la vía rápida de la deuda antes que gestionar recursos públicos. Así lo aseguran veedurías ciudadanas.

Precisamente, mientras las veedurías alistan demandas contra el Acuerdo 023, el sabor amargo de esta decisión recorre las calles del Líbano. No se deja de pensar y comentar, como lo han expuesto analistas, que con los antecedentes de calidad de la obra pública en nuestro medio es casi seguro que en 5 años, cuando se esté pagando la última cuota del crédito, los huecos y el barro habrán vuelto a devorarse las vías.

Lo cierto es que hay decisiones políticas que no solo pesan en el presupuesto, sino que retratan de cuerpo entero a una administración. El empecinamiento con el que la alcaldesa Beatriz Valencia impulsó y logró la aprobación del Acuerdo 023 en el Concejo Municipal de Líbano es la prueba reina de un mandato que, al verse acorralado por la falta de resultados viales, prefirió tomar el camino más fácil y costoso, que para algunos es irresponsable: endeudar al municipio hasta el cuello para salvar la papeleta antes de marcharse.

El concejal escudero mayor

Con apenas 8 votos a favor y 5 concejales ausentes, que prefirieron no participar antes que asumir el costo político de semejante cheque en blanco, este martes 1 de septiembre la alcaldesa obtuvo la autorización para contratar un crédito de $5.000 millones. Pero la letra pequeña es mortal: sumados los $1.800 millones en intereses, los libanenses terminarán pagando la friolera de $6.800 millones. Una suma astronómica para un municipio con escaso margen de maniobra fiscal, que saldrá del bolsillo de los contribuyentes mediante impuestos, mientras la mandataria empaca maletas y concluye su periodo sin despeinarse.

En este sainete no faltaron los giros dramáticos. Inexplicable, o sospechosamente comprensible según se mire, resulta la metamorfosis del concejal Jeisson Guzmán, de la Alianza Verde. De ser un implacable fiscalizador de la administración al inicio del gobierno, pasó a defender este endeudamiento con el fervor de escudero mayor. ¿Qué cambió en el camino? Esa es la pregunta que rueda hoy por los tertuliaderos del municipio ubicados alrededor del parque principal, donde la desconfianza ciudadana supera con creces cualquier optimismo oficial.

Y de la gestión qué?

La defensa del proyecto ha sido tan endeble como la gestión de la administración de la señora alcaldesa. Nos dicen que los $5.000 millones se dividirán salomónicamente: $2.500 millones para el sector urbano y $2.500 millones para el rural. Suena bonito en el papel, pero en la práctica es un chiste de pésimo gusto. En la ingeniería pública, esa suma para el campo es una gota de agua en el desierto de las trochas del municipio; esa plata no alcanza para una solución de fondo. Peor aún, el acuerdo no especifica dónde, cuándo ni en qué vías exactas se gastará el dinero”, le dijo a El Cronista.co uno de los veedores.

¿Dónde estuvo la gestión de la alcaldesa Beatriz Valencia ante la Gobernación del Tolima o el Gobierno Nacional?, preguntan también veedores y ciudadanía en general. “Pedir prestado a la banca privada a tasas elevadas es el recurso de los malos administradores que no tienen la capacidad de tocar puertas ni cofinanciar proyectos con recursos públicos no reembolsables”, le dicen los veedores a la alcaldesa.

Los 8 concejales

Para algunos, los 8 concejales que le dieron el "sí" a esta aventura crediticia decidieron echarse al hombro un pasivo que la historia local no les va a perdonar. Las veedurías ya preparan las lupas y los juristas las demandas contra el Acuerdo 023. La alcaldesa Valencia se irá en poco tiempo, pero deja sumido al municipio en una deuda millonaria y la amarga lección de que, cuando la política se hace con el afán de los contratos y no con la seriedad de la gestión, el que termina pagando los platos rotos es el pueblo.

Los 8 concejales que votaron por el ‘sí’ al endeudamiento fueron Danna Castro, Yeison Guzmán, Camilo Serrato, Carlos Cadena, William Martínez, William Orjuela, Robinson Castiblanco y Nilson Gómez.

Henry Rengifo 

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