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Helmut Levy y su amarga reflexión sobre Ibagué: “Creciendo, pero sin condiciones”

Helmut Levy y su amarga reflexión sobre Ibagué: “Creciendo, pero sin condiciones”

“¿Cómo podremos nosotros atraer el turismo nacional e internacional cuando aún no tenemos conciencia de ciudad, cuando aún no tenemos ese tejido humano dispuesto y disponible a entregarle a la ciudad lo mejor de nosotros?:Helmut Levy. En la foto con el futbolista tolimense Dayro Moreno.

Helmut Levy, el único nadador tolimense en competir en dos Juegos Olímpicos y pentacampeón suramericano, es sin duda la figura más insigne en la historia del deporte de la región. Tras 27 meses de ausencia, su última visita había sido para despedir a su padre, el recordado empresario y periodista Helmut Levy Hoffman, el deportista regresó a su tierra natal antes de partir nuevamente hacia Atlanta, Estados Unidos, donde reside desde hace más de dos décadas. Allí, como buen embajador tolimense, es un reconocido instructor de natación.

En sus tres semanas de permanencia en su ciudad natal y tras recorrer de nuevo los parajes del Cañón del Combeima y caminar por las calles de la capital musical, Levy no solo se llevó la alegría del reencuentro con sus amigos y la despedida a su maestro Omar Lozano Alzate; también se marchó con el corazón apesadumbrado al responder a una pregunta recurrente entre sus coterráneos: “¿Cómo ve a Ibagué?”.

Así como me voy lleno de gratitud y felicidad al estar en mi tierra tolimense, abrazar a mis amigos y despedir a mi maestro Omar Lozano Alzate, también debo confesarles que me voy afligido y golpeado... Respondo: Ibagué está creciendo, pero sin condiciones”.

Diagnóstico sobre la cultura ciudadana y el deterioro urbano

En su diagnóstico, el exatleta olímpico cuestionó con dureza la falta de sentido de pertenencia y de participación activa de los ibaguereños en la preservación de su propia calidad de vida. Para Levy, el desarrollo de la infraestructura o el crecimiento demográfico no sirven de nada si no van acompañados de una verdadera conducta ciudadana.

Necesitamos que el tejido humano tolimense que el tejido humano de Ibagué sea más participativo de las tareas diarias de la ciudad. No puede ser que ustedes ibaguereños y tolimenses permitan que cada vez se deteriore más y más la calidad de vida de los tolimenses”.

Entre las problemáticas cotidianas que presenció en sectores emblemáticos de la ciudad, destacó:

Manejo deficiente de residuos y mascotas. En barrios como La Pola, Interlaken y Cádiz, observó una preocupante falta de compromiso ambiental. Observó que a pesar de que algunos ciudadanos recogían los excrementos de sus mascotas en bolsas, optaban por tirarlas a la calle, una práctica que, según advierte, se ha vuelto recurrente a lo largo y ancho de la ciudad.

Caos vial y falta de respeto al peatón.  Denunció el comportamiento irresponsable de conductores de vehículos particulares, motociclistas y taxistas. Cruzar una calle se ha convertido en un peligro constante debido a la inoperancia de los semáforos y al total desinterés por respetar las cebras peatonales.

La participación de los taxistas, los motociclistas de los conductores en general, para pasar una calle se vuelve imposible, hay unas cebras que es para nosotros los transeúntes, no se respetan

Liderazgos de papel. Levy criticó abiertamente la inacción de la dirigencia comunal, señalando que existen muchos supuestos líderes en la ciudad que “parecen de papel”, pues en la práctica no promueven transformaciones ni lideran desde las Juntas de Acción Comunal para mejorar la calidad de vida comunitaria.

La paradoja del turismo sin conciencia de ciudad

De cara a los eventos y encuentros enfocados en potenciar el turismo en la región, Helmut Levy dejó una reflexión crítica sobre las prioridades de la ciudad. En su opinión, ninguna estrategia turística será efectiva si no se reconstruye primero el tejido humano y la conciencia cívica local.

“¿Cómo podremos nosotros atraer el turismo nacional e internacional cuando aún no tenemos conciencia de ciudad, cuando aún no tenemos ese tejido humano dispuesto y disponible a entregarle a la ciudad lo mejor de nosotros? Podemos hacer simposios, encuentros y conferencias, pero mientras no tengamos acción, nunca vamos a mejorar”.

El mensaje final del deportista trasciende la simple crítica nostálgica: es un llamado de urgencia a la acción colectiva. Para Levy, el verdadero desarrollo de Ibagué y del Tolima no vendrá de discursos ni de reuniones formales, sino del compromiso diario de cada habitante por cuidar su entorno, respetar al vecino y asumir con responsabilidad el destino de su ciudad.

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