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Dos tolimenses rumbo al cielo de Pakistán

Dos tolimenses rumbo al cielo de Pakistán

De derecha a izquierda: Julio Cardona, Anibal Pineda y Fernando Acosta

La mayoría de las personas de su edad piensan en la jubilación, en los nietos o en disminuir el ritmo de vida. Aníbal Pineda y Julio Cardona, en cambio, piensan en hielo, cuerdas, glaciares y paredes de roca suspendidas a casi ocho mil metros sobre el nivel del mar.

Son dos tolimenses que han dedicado buena parte de su existencia a caminar donde pocos se atreven a hacerlo. Ahora tienen un nuevo sueño: llegar a la cima del Masherbrum, conocido también como K1, una de las montañas más difíciles del planeta, ubicada en Pakistán y considerada una de las joyas más exigentes del Karakórum. 

La montaña, de 7.821 metros de altura, ha visto muy pocas ascensiones exitosas desde que fue conquistada por primera vez en 1960. Su inclinación, el clima impredecible y la complejidad técnica la convierten en una prueba reservada para montañistas de experiencia excepcional. 

Aníbal Pineda, 64 años persiguiendo montañas

A sus 64 años, Aníbal Pineda, el más experimentado del equipo,  sigue caminando con la misma determinación de aquel joven que descubrió en las montañas un proyecto de vida. Licenciado en Matemáticas y Física, acumula 44 años de experiencia en el montañismo y una hoja de vida que impresiona incluso a los más experimentados escaladores. 

Ha ascendido 115 veces al Nevado del Tolima por trece rutas diferentes. También ha recorrido los principales nevados colombianos, las montañas más emblemáticas de Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. En Asia logró convertirse en el primer colombiano en alcanzar la cumbre del Gasherbrum II, de más de ocho mil metros, y ha enfrentado gigantes como el Nanga Parbat y el Everest. 

Sin embargo, para él el desafío sigue siendo el mismo: demostrar que la edad no es una barrera cuando la pasión permanece intacta. Cada entrenamiento es una conversación silenciosa con la montaña que lo espera al otro lado del mundo.

Julio Cardona, la persistencia de un soñador

Julio Cardona tiene 57 años y es ingeniero mecánico. Lleva 33 años construyendo una relación profunda con las montañas. Ha recorrido prácticamente todas las rutas del Nevado del Tolima, algunas de ellas en solitario, y ha realizado ascensos que para muchos serían impensables en una sola jornada. 

Su experiencia internacional incluye montañas emblemáticas de Ecuador, Perú y Argentina. Entre ellas sobresalen el Huascarán Sur, el Chopicalqui y el Aconcagua, la montaña más alta de América, que conquistó por la exigente ruta del glaciar de los Polacos. 

Para Cardona, el Masherbrum representa mucho más que una cima. Es la posibilidad de culminar décadas de preparación, sacrificios familiares, madrugadas y largas jornadas de entrenamiento que pocas veces son visibles para quienes observan únicamente la fotografía final de una expedición. Tengo la fortuna de conocer a Cardona desde cuando estudiabamos en el colegio, y esa disciplina y entrega en su proyecto de vida sigue intacta.

Entrenarse para una montaña de casi ocho mil metros

Llegar al Masherbrum no es cuestión de valentía. Es el resultado de meses de preparación física, técnica y mental.

Los integrantes de la expedición han convertido el entrenamiento en una rutina rigurosa. Suben a Monserrate utilizando chalecos con 16 kilogramos de peso para simular las cargas que deberán transportar en altura. También realizan ascensos al Nevado del Tolima en una sola jornada por la exigente ruta de El Rancho, así como recorridos por las rutas Krauss y Sur, buscando fortalecer resistencia y capacidad de recuperación.

La preparación incluye prácticas técnicas de escalada deportiva y clásica en Suesca, entrenamiento permanente en muros artificiales de escalada, caminatas de hasta siete horas en el páramo de Chingaza y recorridos en bicicleta de ruta superiores a los 120 kilómetros.

Cada paso busca preparar al cuerpo para soportar temperaturas extremas, falta de oxígeno y jornadas que pueden prolongarse durante varias horas en terrenos de alta complejidad.

Una bandera tolimense en el Karakórum

La expedición colombiana partirá el 13 de junio y tendrá una duración total de 53 días. Después de un largo recorrido desde Bogotá hasta Islamabad, los montañistas iniciarán una travesía que los llevará hasta un campo base ubicado a 4.300 metros de altura. Desde allí comenzará un lento proceso de aclimatación que incluirá la instalación de cuatro campamentos antes del intento definitivo a la cumbre. 

El objetivo es claro: convertirse en la primera cordada colombiana en alcanzar la cima principal del Masherbrum y regresar con seguridad a casa. Porque en el montañismo la verdadera victoria no consiste únicamente en llegar arriba, sino en regresar para contar la historia. 

Y si lo logran, cuando la bandera de Colombia ondee a 7.821 metros sobre el nivel del mar, también estará ondeando un pedazo del Tolima, impulsado por dos hombres que decidieron demostrar que los sueños no tienen fecha de vencimiento. Canta el alma de mi raza, en el Bunde de Castilla.

Esta crónica se construyó con la informacion brindada por Julio Cardona. Quienes quieran apoyar la expidición desde lo económico, puede contactarse con ellos a través de sus redes sociales.

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