Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Destacadas

Creer que todo vale, nos está saliendo caro

Creer que todo vale, nos está saliendo caro

Por Alba Lucía García

*Abogada Universidad Externado de Colombia. Dra en Estudios Avanzados en Derechos Humanos.


No se puede exigir seguridad si no se respeta la autoridad que la garantiza. No se puede pedir derechos ignorando los deberes. Esa incoherencia nos está pasando factura.

¿Qué pasaría si mañana saliéramos a la calle y cada quien decidiera qué normas cumplir y cuáles no? Unos pararían en el semáforo, otros no. Algunos respetarían la fila, otros pasarían por encima. Unos escucharían, otros gritarían más fuerte. En poco tiempo estaríamos en caos.

Eso es lo que estamos empezando a ver. Una idea equivocada de libertad donde se cree que respetar es opcional, que la autoridad es incómoda y que cada quien puede imponer su forma de vivir sin pensar en los demás. Pero vivir en sociedad no funciona así.

Las reglas no están para limitarnos por capricho. Están para que podamos convivir sin hacernos daño. Son el acuerdo básico que nos permite compartir espacios. Y la autoridad, cuando se ejerce correctamente, es orden. No es abuso, es garantía de que lo justo no depende del más fuerte, sino de lo que hemos construido entre todos.

El problema no solo está en el Estado ni en la policía. También está en nosotros, en las pequeñas decisiones de todos los días. Cuando elegimos colarnos en una fila, cuando justificamos no cumplir una norma, cuando enseñamos con el ejemplo que las reglas son negociables.

La autoridad no empieza afuera. Empieza en cada uno. En la capacidad de autorregularnos, de actuar con respeto, de cumplir incluso cuando nadie está mirando.

Vale la pena preguntarnos: ¿queremos una sociedad donde cada quien haga lo que le da la gana, o una donde podamos confiar en que existen reglas que nos cuidan a todos? La respuesta no está en discursos, está en el actuar de cada uno.

Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados