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Ibagué: 470 años de historia

Ibagué: 470 años de historia

Si bien, podemos decir que la ciudad es un escenario de intercambio físico y simbólico, que va más allá de su población, de su estructura, y de sus distintos sectores.

 Hablar de la ciudad es comprender su entramado social, en el que se entreteje la interacción y se comparten experiencias sensibles. Por tanto, hablar de la ciudad es experimentar lo que somos y hacemos entorno a ella, teniendo como base una narrativa histórica que nos identifica en el tiempo y el espacio.

La ciudad de Ibagué no se escapa de aquellas concepciones anteriormente mencionadas, y como ibaguereño, residente hoy en día en el exterior, soy fiel testigo de los cambios y configuraciones que ha tenido a lo largo de mis veintinueve años de vida. 

Para cualquier residente, por ejemplo, es común hablar de los encuentros culturales y familiares que realizábamos en la famosa plaza principal (hoy de Bolívar) ubicada entre las carreras 2 y 3, y calles 9 y 10, considerada como el sitio histórico más importante de nuestra ciudad.

 Dicha plaza, trazada en forma de cuadrícula por Andrés López de Galarza, desde 1550 ha sido mercado público, circo de toros, patíbulo en tiempo de la reconquista española, y funcionaron los inmuebles de mayor importancia como la casa consistorial, la cárcel, la iglesia parroquial, la casa de habitación de encomenderos, notables y terratenientes.

 También la vieja plazoleta de Santo Domingo, llamada después plazoleta del colegio de San Simón y hoy parque Murillo Toro.

 Espacios abiertos, plazas, plazoletas públicas y escenarios de encuentros que hacen de nuestra ciudad un tesoro lleno de pasados que enriquecen nuestra vida.
Tal y como lo expresó Eduardo Torres Vargas en su obra “Geografía del Departamento del Tolima” un día como hoy, Andrés López de Galarza dio principio a la fundación de un pueblo, en medio del valle que los indios llamaban Combaima, al que denominó “Valle de las lanzas” por haber encontrado numerosos indios pijao provistos de estas armas. Éste y sus tropas enviadas por la Real Audiencia, penetraron al centro de la cordillera y determinaron fundar un pueblo en la misma planicie en donde se encontraba el del cacique Laembiteme, pueblo que llevaba el nombre de “Ibagué”, en memoria de otro cacique, y se hallaba en el sitio donde está la población de San Miguel de Perdomo (Cajamarca). 

Un día como hoy, quise recurrir a dos libros: El primero “Protagonistas del Tolima Siglo XX” y el segundo “Manual de Historia del Tolima” dirigido por el escritor, periodista e historiador tolimense Carlos Orlando Pardo, y publicados en el año 1995 y 2007 respectivamente, en el que nos enseña que nuestra ciudad, aparte de ser la cuna de la historia regional, también ha enriquecido escenarios culturales, políticos, económicos y sociales a nivel nacional.

 Durante las diversas épocas de la ciudad ha habido personajes notables en el campo de la pintura como los maestros Jorge Elías Triana, Julio Fajardo y Darío Ortiz Robledo; en la poesía Arturo Camacho Ramírez, Juan Lozano y Lozano, Germán Pardo García, Oscar Echeverry Mejía, Luz Stella y Luz Mery Giraldo; en el periodismo Silverio Gómez, Adriano Tribín Piedrahita, Jorge Eliécer Barbosa y Arnulfo Sánchez; Jorge Alí Triana en el teatro, Gloria Triana en la antropología, Alexandra Cardona en la novela y el cine, y como diva de los años 40 Sofía Álvarez; en la televisión Gloria Valencia de Castaño y Jorge Barón; en la docencia, Amina Melendro de Pulecio, Pina Muñoz de Trujillo, Susana de Castaño, Tele de Arbeláez; en la acción social y la crónica Cecilia de Robledo; en la música Leonor Buenaventura de Valencia y Oscar Buenaventura; en el sector empresarial Jesús María Pinto, Yesid Castaño y Tito Livio Caldas; en la economía Jesús Antonio Bejarano y Carlos Gustavo Cano y en la carrera militar los expresidentes Deogracias Fonseca y Gabriel París.

Han transcurrido 470 años desde el proceso fundacional de Ibagué, y como lo expresa Pardo (2007) “desafortunadamente de aquellos aconteceres no queda siquiera una placa puesto que Ibagué es un museo de huellas invisibles.” En este sentido, como profesor de Ciencias Sociales, considero de vital importancia incluir en los planes de estudio una cátedra de Historia local y regional, que no solamente contribuya a valorar por medio del sentido de pertenencia a nuestra ciudad, sino también, a conservar el patrimonio histórico.

Hoy, escribo esta columna en conmemoración al aniversario de la ciudad músical de Colombia, la ciudad de los Ocobos, del Festival Folclórico Colombiano, al Valle del Combeima, de la tierra Pijao, de mitos, leyendas, de gente pujante y que aporta el crecimiento de nuestro país. Ibagué es el epicentro de muchas historias que han acontecido desde el siglo XVI.

 Es la oportunidad para invitar a todos los Ibaguereños a reflexionar en torno a la importancia que tiene la historia como referente para la educación desde la escuela. Es fundamental que como ciudadanos cuidemos y conservemos el sello distintivo de nuestra ciudad. 

Hago también un llamado a la administración pública, para que financien y posibiliten proyectos que continuamente contribuyan en la conservación del patrimonio histórico que aún sigue vigente, pues estos escenarios y lugares son la narrativa que permite a muchos educadores, reconstruir un pasado que nos identifica.

Por: John Anderson Otavo Ruiz, Licenciado en Ciencias Sociales
Director del proyecto “Profelogía”

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