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Santos, Samper y Paloma, los grandes ausentes en la posesión del presidente De la Espriella

Santos, Samper y Paloma, los grandes ausentes en la posesión del presidente De la Espriella

Ernesto Samper, Juan Manuel Santos y Paloma Valencia, los ausentes en la posesión del presidente Abelardo de la Espriella que ha causado revuelo.

A escasas horas de la transmisión de mando de este viernes 7 de agosto, la investidura presidencial de Abelardo de la Espriella se perfila como un acontecimiento marcado por la controversia. La decisión de vetar y no convocar a la ceremonia a los expresidentes Ernesto Samper y Juan Manuel Santos, sumada a la sonada exclusión de la exsenadora Paloma Valencia, ha encendido las alarmas en el tablero político colombiano.

El quiebre de una tradición democrática

En la historia política reciente de Colombia, las posesiones presidenciales se han mantenido como rituales de Estado por encima de las pugnas electorales. Sin importar el nivel de confrontación o las profundas grietas ideológicas, la presencia de los exmandatarios vivos simboliza el arraigo y el respeto por el orden democrático, lo mismo que la transición pacífica del poder.

Para algunos analistas, la exclusión deliberada de los expresidentes Ernesto Samper y Juan Manuel Santos rompe con esta costumbre de décadas. Mientras el entorno del mandatario electo argumenta diferencias éticas e ideológicas irreconciliables, el Proceso 8.000 en el caso de Samper y el Acuerdo de Paz en el de Santos, analistas constitucionales advierten que el gesto transforma un acto de Estado en un evento de facción política. 

La exclusión de Paloma Valencia

Si el veto a los expresidentes Samper y Santos responde a una polarización calculada, el desaire a quien fuera candidata presidencial en la última campaña, la exsenadora Paloma Valencia ha resultado incomprensible para un amplio sector de la opinión pública y el propio partido Centro Democrático que hace parte no solo de la bancada de gobierno, sino que es la fuerza con mayor peso dentro de la coalición legislativa del nuevo gobierno.

Hay que recordar que tras quedar en tercer lugar en primera vuelta, Paloma Valencia fue la primera figura en anunciar y movilizar el apoyo decisivo a De la Espriella en  segunda vuelta.

Para algunos, de entrada, maltratar a figuras como Paloma Valencia mina la cohesión de la bancada oficialista, pese a que el expresidente Uribe líder natural del Centro Democrático sí fue invitado a Cali al acto de posesión, abre un compás de espera en el inicio de un mandato que indefectiblemente arranca bajo fuertes tensiones que podrían pasar factura rápidamente en el legilativo.

Es claro que un acto de posesión es la mayor vitrina para proyectar fuerza, consenso y amplitud. Excluir a expresidentes no resta poder a las figuras vetadas, pero sí proyecta un estilo intemperante.

En conclusión, la investidura en Cali no solo marcará el inicio del mandato de Abelardo de la Espriella, sino también el primer gran examen a su estilo de liderazgo: uno que, de entrada, ha elegido la confrontación sobre el consenso.

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