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“Luna de Sangre” en Colombia este jueves 27 de agosto

“Luna de Sangre” en Colombia este jueves 27 de agosto

Imagen obtenida de la web.

Un deslumbrante espectáculo astronómico vestirá el firmamento este jueves 27 de agosto a partir de las 8:23 de la noche. Colombia será escenario de primera fila para presenciar el último eclipse lunar del año, un fenómeno parcial en el que la Tierra se interpondrá entre el Sol y su satélite natural, cubriendo más del 96,3 % del disco lunar en la zona más oscura de la sombra terrestre conocida como umbra.

Aunque la NASA ha aclarado que no se trata de un eclipse total, la Luna alcanzará su máximo esplendor al adquirir un deslumbrante tinte rojizo o cobrizo. Este efecto óptico, conocido popularmente como "Luna de Sangre", ocurre cuando la atmósfera del planeta absorbe las longitudes de onda más cortas como el azul o el violeta, permitiendo únicamente el paso y la refracción de las ondas rojas y anaranjadas hacia la superficie del satélite.

Más allá del ámbito científico, la coloración carmesí de la Luna ha despertado fascinación e introspección a lo largo de la historia. Múltiples tradiciones esotéricas sugieren aprovechar estas horas para el descanso y la meditación, aconsejando postergar decisiones impulsivas. Asimismo, las comunidades astronómicas invitan a los observadores a disfrutar de este evento cósmico a simple vista, recomendando únicamente buscar lugares con baja contaminación lumínica y cielos despejados.

En la historia nativa, el pueblo Muisca (o Chibcha) no interpretaba estos eventos como catástrofes sanguinarias, sino como momentos de alto valor espiritual centrados en la dualidad entre Sué (el Sol) y Chía (la Luna). Para esta comunidad precolombina de expertos observadores del cielo, la sombra y los cambios de brillo simbolizaban un encuentro íntimo o una pugna entre deidades, un equilibrio sagrado que regulaba las cosechas, los ciclos agrícolas y el calendario lunisolar.

Otras grandes civilizaciones del continente americano también construyeron interpretaciones únicas frente al oscurecimiento lunar. Mientras los incas creían que un feroz jaguar atacaba y devoraba a la Luna —amenazando luego con descender a la Tierra, lo que obligaba a la población a gritar e imitar ladridos para ahuyentarlo—, los mayas, pese a su avanzada astronomía capaz de predecir eclipses, veían en el tono carmesí la lucha de las fuerzas del inframundo (Xibalbá) tratando de apagar la luz de la diosa lunar Awilix o Ixchel, realizando rituales de protección para restablecer el orden cósmico.

Con el tiempo, el cristianismo también vinculó estos eventos con pasajes apocalípticos, e incluso en 2013 cobró fuerza la llamada “profecía de la luna de sangre”. Pese al misticismo histórico y a los relatos fantásticos que sobreviven en la cultura popular, la divulgación científica recuerda que no hay motivo de temor, ya que se trata de una extraordinaria manifestación de la física celeste lista para ser admirada desde cualquier rincón del país y otras partes del mundo.

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