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Ibagué: una ciudad que recupera la confianza, pero aún espera oportunidades
Por: Jaime Eduardo Reyes
*Director del Centro de Pensamiento Eduardo Aldana Valdés.
Las ciudades también tienen estados de ánimo. Más allá de las cifras de crecimiento, empleo o inversión, de las cuales escribo en ocasiones, existe un indicador que permite entender cómo viven realmente sus habitantes el presente y cómo imaginan su futuro: la percepción ciudadana.
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En Colombia La Red de Ciudades Cómo Vamos hace la tarea de encuestar a los habitantes de sus ciudades y conocer su percepción sobre los temas que les preocupa. Por ser percepción, los resultados obedecen a los momentos de coyuntura por los días en que se realiza la encuesta, sin embrago, los datos que se obtienen nos permiten conocer un poco el clima de la opinión de la ciudad.
La Encuesta de Percepción Ciudadana 2025, que se realizó a finales del año pasado, ofrece precisamente esa fotografía de Ibagué para ese momento. Y el retrato deja un mensaje tan esperanzador como desafiante: los ibaguereños tienen una mejor opinión de su ciudad, pero siguen mostrando incertidumbre frente a las oportunidades económicas.
El primer resultado es, sin duda, alentador. La percepción sobre el rumbo de Ibagué mejoró de manera significativa en apenas un año. En 2024, sólo el 17,6% de los ciudadanos consideraba que la ciudad iba por buen camino, mientras que el 82,4% pensaba lo contrario. En la medición de 2025, la percepción favorable ascendió al 40,7% y la negativa se redujo al 59,3%. Aunque el pesimismo continúa siendo mayoritario, el cambio representa un avance importante en la confianza ciudadana y constituye uno de los resultados más positivos de la encuesta.

La explicación de este comportamiento se encuentra en otro indicador igualmente revelador. Casi ocho de cada diez ibaguereños, el 79,6%, manifiestan sentirse satisfechos con Ibagué como lugar para vivir. No en broma se dice que Ibagué es un buen vividero. Incluso la proporción de personas insatisfechas disminuyó respecto al año anterior.
Este resultado refleja una valoración favorable de aspectos que hacen parte de la vida cotidiana, como el entorno urbano, los servicios, el sentido de pertenencia y la calidad de vida. En otras palabras, los ciudadanos reconocen avances y consideran que la ciudad ofrece condiciones adecuadas para desarrollar sus proyectos de vida.
Sin embargo, esa percepción positiva cambia cuando la conversación gira hacia la economía. Allí aparece el principal contraste de la encuesta. Mientras mejora la confianza en la ciudad, disminuye el optimismo sobre el futuro económico. Más de la mitad de los ciudadanos, el 52,5%, afirma sentirse poco o nada optimista frente a la situación económica de Ibagué, porcentaje superior al registrado un año atrás. Al mismo tiempo, disminuye el grupo de quienes manifiestan un alto nivel de optimismo.
Esta diferencia no debe interpretarse como una contradicción. Los ciudadanos distinguen claramente entre la calidad de vida que ofrece la ciudad y las oportunidades económicas que encuentran en ella. Es posible sentirse satisfecho con el lugar donde se vive y, al mismo tiempo, preocuparse por la estabilidad del empleo, el costo de vida o la capacidad de generar ingresos. Esa es precisamente la principal enseñanza que deja la encuesta.
Las cifras del mercado laboral ayudan a comprender esta percepción. El 64% de los ciudadanos considera que encontrar trabajo en Ibagué es poco o nada fácil. Más de la mitad reconoce no contar con una red de contactos que facilite el acceso al empleo, mientras que otros identifican como obstáculos la dificultad para certificar su experiencia laboral o las exigencias de experiencia previa que imponen muchas empresas.
A ello se suma que el 56% considera difícil emprender con éxito una actividad económica independiente. Estos resultados muestran que el empleo continúa siendo el principal desafío para el desarrollo económico y social de la ciudad.

Precisamente por ello, cuando la encuesta preguntó cuáles deberían ser las prioridades de la administración municipal, los ciudadanos ubicaron la salud, el empleo y la educación como los temas que requieren mayor atención. La salud pasó a ocupar el primer lugar entre las preocupaciones ciudadanas, seguida por el empleo, mientras que la educación ganó importancia frente a la medición anterior.
Más que un cambio de prioridades, estos resultados reflejan una ciudadanía que espera políticas públicas capaces de mejorar simultáneamente el bienestar, las oportunidades laborales y el desarrollo del capital humano.
En materia de salud aparecen señales que invitan tanto al optimismo como a la reflexión. El 87 % de los ciudadanos califica su estado de salud mental como bueno, un resultado superior al promedio de las ciudades participantes. No obstante, únicamente el 58 % manifiesta estar satisfecho con los servicios de salud recibidos. Esta diferencia sugiere que el bienestar personal no depende exclusivamente del sistema de salud, pero también evidencia la necesidad de seguir mejorando la oportunidad y la calidad de la atención.
La educación ofrece un panorama similar. La mayoría de los ciudadanos expresa satisfacción con el desempeño de los docentes y con la infraestructura de los establecimientos educativos, indicadores que se acercan al promedio de las principales ciudades del país.
Sin embargo, la percepción sobre el Programa de Alimentación Escolar es considerablemente menos favorable, situándose muy por debajo del promedio nacional. Este resultado constituye un llamado de atención sobre un programa que desempeña un papel fundamental en la permanencia escolar y en la equidad educativa.
Otro aspecto destacable de la encuesta es la percepción de seguridad. El 55 % de los ciudadanos afirma sentirse seguro en Ibagué y el 61 % manifiesta esa misma sensación en su barrio, porcentajes superiores a los registrados en el promedio de las ciudades comparadas.
No obstante, los atracos callejeros, la drogadicción, las pandillas y el tráfico de estupefacientes continúan siendo identificados como los principales problemas de seguridad. Es decir, la percepción general mejora, pero persisten fenómenos delictivos que afectan la convivencia y requieren intervenciones focalizadas.

¿Qué nos dicen, entonces, todos estos resultados?
Que Ibagué atraviesa un momento de transición. La ciudad ha logrado fortalecer la confianza de sus habitantes y mejorar su valoración como lugar para vivir. Ese es un activo institucional y social que no debe subestimarse. Sin embargo, esa recuperación de la confianza aún no se traduce en expectativas favorables sobre la economía. La ciudadanía reconoce avances, pero espera que estos se reflejen en más empleo, mayores ingresos y mejores oportunidades para emprender.
Ese es, probablemente, el principal desafío para los próximos años. La consolidación de una ciudad competitiva no depende únicamente de mejorar la infraestructura, ampliar la oferta de servicios o fortalecer la seguridad. También exige una economía dinámica que genere oportunidades para los jóvenes, facilite la creación de empresas, promueva la inversión y fortalezca el tejido productivo.
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La Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 deja, en ese sentido, un mensaje claro para quienes toman decisiones. La confianza de los ciudadanos comienza a recuperarse, pero esa confianza necesita ser respaldada por resultados concretos. Si Ibagué logra convertir el optimismo sobre la ciudad en oportunidades reales de empleo, emprendimiento y bienestar, no solo mejorará sus indicadores económicos, sino que consolidará una ciudadanía más confiada, más participativa y con mayores expectativas sobre su futuro. Ese es el verdadero reto que revelan las cifras y, al mismo tiempo, la oportunidad más importante que hoy tiene la ciudad.
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