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El imperio de la insensatez: Cuando la estupidez humana se convierte en espectáculo viral

El imperio de la insensatez: Cuando la estupidez humana se convierte en espectáculo viral

El “influencer” Yeferson Cossio después de su cirugía de aumento de senos en 2021.

Por Mauricio Arcila

Redactor El Cronista.co

El concepto de "influencer" ha mutado en una moneda de dos caras dentro del ecosistema digital, donde una de ellas brilla por una preocupante carencia de intelecto. Mientras algunos creadores utilizan su alcance para dinamizar la economía, dar muestras de altruismo o difundir cultura, existe un sector donde lo que se impone es la estupidez llevada a extremos astronómicos. Este producto, increíblemente exitoso entre las masas, genera enormes dividendos y una viralidad suprema, dejando tras de sí una pregunta inquietante: ¿está la raza humana sumergida en un proceso de involución intelectual progresiva ante el éxito de lo absurdo?

En este escenario destaca Yeferson Cossio, un personaje de 32 años cuyo reconocimiento se basa en la ostentación económica y retos que desafían el sentido común en redes sociales, como su decisión de ponerse implantes de senos por una apuesta en 2021. Sin embargo, su actuación el pasado 11 de marzo de 2026, durante el vuelo AV46 de Avianca entre Bogotá y Madrid, marca un nuevo hito en la escala de la irracionalidad. Al activar un "pedo químico" en plena cabina, Cossio no solo evidenció una falta absoluta de madurez, sino una incapacidad total para medir las consecuencias de un acto que puso en riesgo la tranquilidad y la salud de cientos de personas en un espacio confinado.

Este incidente es el ejemplo vivo de cómo la búsqueda de notoriedad puede derivar en decisiones que exponen lo más irresponsable del ser humano bajo la apariencia de una broma. No se trata solo de un acto aislado de imprudencia, sino de una manifestación de cómo la estupidez humana se pavonea sin filtros, trascendiendo de la web a espacios públicos y cerrados. Este tipo de comportamientos refleja una preocupante desconexión con la realidad y un desprecio por las normas básicas de convivencia, todo en nombre de un "like" que alimenta un ego carente de fundamentos racionales.

Resulta comprensible que para alguien con una evidente limitación neuronal, tales actos puedan parecer divertidos o ingeniosos. No obstante, el verdadero foco de alarma recae en el entorno social: que millones de personas con sus facultades mentales e intelectuales supuestamente intactas aplaudan y validen este tipo de actividades es realmente preocupante. El hecho de que la sociedad convierta la estupidez en un referente de éxito sugiere que, más allá del protagonista, es el público el que está perdiendo la brújula del criterio y la dignidad intelectual.

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