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Diomedes Díaz “El Cacique eterno”

Diomedes Díaz “El Cacique eterno”

Estatua de Diomedes Díaz en la Glorieta de Los Juglares, Valledupar.

Por Mauricio Arcila

Redactor El Cronista.co

 

Cada 26 de mayo, las emisoras de radio estallan al unísono para rendir homenaje al que muchos consideran el ídolo supremo del vallenato: “el papá de los pollitos”. Diomedes Díaz, el cantautor más grande que ha dado este género en la historia musical de Colombia, fue el artista nacional más vendedor de su época, cuando el éxito se medía en discos y no en “likes”. Antes de la internacionalización del vallenato con Carlos Vives, Diomedes ya había conquistado al país entero. Por eso, y por estar más allá del bien y del mal, se convirtió en leyenda.

La historia del hijo de Rafael María y de la vieja Elvira va más allá de un muchacho nacido en la finca Carrizal, en La Junta, un corregimiento polvoriento y olvidado de San Juan del Cesar, La Guajira. Con una mochila cargada de ilusiones, llegó a Villanueva alentado por su tío Martín Elías Maestre, acordeonero promedio pero decisivo en su formación musical. El destino, sin embargo, fue trágico: Maestre murió en un accidente automovilístico en una camioneta conducida por su sobrino. A pesar de ello, aquel joven alcanzó la cima, convirtiéndose en ganador del prestigioso premio Grammy Latino.

Diomedes Díaz grabó 34 trabajos discográficos de estudio, convirtiéndose en uno de los primeros artistas colombianos firmados por Sony Music, una de las disqueras más importantes del mundo. Entre sus producciones más recordadas figuran Cóndor Herido (1990), Título de Amor (1993) y Un Canto Celestial (1995), este último dedicado a su acordeonero y compadre Juancho Rois, fallecido en un trágico accidente aéreo en Venezuela. Diomedes, quien se salvó de aquel siniestro, atribuyó su protección a la Virgen del Carmen, devoción que dejó plasmada en varias de sus canciones.

Uno de los episodios extramusicales más recordados de Diomedes Díaz fue su condena por la muerte de Doris Adriana Niño en 1997, un proceso judicial que acaparó la atención nacional. En 2002, la justicia lo sentenció a 12 años de prisión por homicidio preterintencional, aunque debido a rebajas de pena y tras alegar problemas de salud por el síndrome de Guillain-Barré, cumplió cerca de 36 meses de reclusión entre la cárcel de Valledupar y arresto domiciliario.

Al mejor estilo de otro genio turbulento como Héctor Lavoe, también es recordado por su impuntualidad. Un ejemplo emblemático fue la Feria de Cali de 2005, cuando apareció siete horas tarde y bajo los efectos de sus adicciones, las mismas que exaltaba en canciones como “Parranda, ron y mujeres”. El dinero que fluía a raudales como estrella máxima del vallenato se gastaba, según él mismo decía, en “mujeres, bebida y bailando”. Genio y figura hasta la sepultura, dejó alrededor de 28 hijos reconocidos, varios de los cuales heredaron su talento y han seguido su camino en la música. Entre ellos destacan Rafael Santos, el fallecido Martín Elías y Elder Dayán, quien hoy mantiene viva la dinastía vallenata con su propia carrera artística.

De la vida de Diomedes se han hecho novelas de televisión, se ha dicho que hace milagros después de su muerte en pleno diciembre del 2013, que el número de su tumba es fijo para quien quiere ganar el chance, que la muerte de su hijo Martín Elías tiene que ver con una promesa hecha a la Virgen del Carmen, a la cual no le construyó la iglesia que le prometió y que hasta pasar una foto suya por el vientre de una mujer estéril, místicamente reversa la infertilidad. Leyendas urbanas que solo un hombre convertido en mito podría lograr.

Mientras esperamos el nuestro, sigamos disfrutando de la música, de las letras, de la voz, de las historias narradas que nos acercan a paisajes del norte de la patria donde jamás hemos ido y que son tan conocidos por nosotros gracias a la narrativa de este genio. Otros quizás preferirán que acompañe sus despechos y partirán “Sin medir distancia y ni sombra quedará de aquel amor”, porque la herida que siempre llevan en el alma no cicatriza. Mientras muchos más aún lloran la partida de este prodigio que hoy cumpliría 69 años.

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