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Carlos Pardo Viña y las historias que siguen viviendo después de la muerte

Carlos Pardo Viña y las historias que siguen viviendo después de la muerte

La nueva obra literaria de Carlos Pardo Viña ‘Manual para habitar la muerte’ será presentada el jueves 10 de septiembre, a las 7:00 p. m., en el Museo de Arte del Tolima, en Ibagué. La edición es de Pijao Editores y las ilustraciones son de Urania Masía.

 

Hay libros que empiezan mucho antes de escribirse. A veces nacen en una conversación que no se olvida, en una noticia, en una pérdida, en una canción que vuelve cuando nadie la llama. Otras veces empiezan en los silencios de una casa, en la memoria de un pueblo o en esas escenas que permanecen durante años sin encontrar todavía la forma de una historia.

Manual para habitar la muerte, el nuevo libro de cuentos de Carlos Pardo Viña, parece venir de allí.

Son catorce relatos reunidos por Pijao Editores en los que la muerte aparece, sí, pero casi nunca como el punto final. Está más bien en lo que queda: en quien debe seguir viviendo, en la memoria que insiste, en los objetos que adquieren otro significado, en las palabras que no se dijeron y en las heridas que el tiempo no termina de cerrar.

James Cañón, Premio a la mejor novela extranjera en Francia en 2008 y autor del prólogo, afirma que en este libro “la muerte rara vez cierra una historia. Casi siempre la abre”. Y esa frase podría servir como puerta de entrada a toda la obra.

 Porque en estas páginas una joven muerta sigue hablando a través de un cuaderno; un hombre escucha durante años el eco de una explosión que le arrebató a su familia; otro organiza su vida alrededor de una secuencia de muertes; una mujer convierte el acompañamiento de los moribundos en un oficio; un desplazado camina por una ciudad que parece no verlo; y un hombre termina obsesionado con los árboles que conservan la memoria de quienes fueron colgados de sus ramas.

No son historias construidas para producir sobresalto fácil. Más bien se mueven en una tristeza contenida, en una incomodidad que permanece. La violencia aparece, pero muchas veces después del estruendo, cuando ya no están los disparos ni las bombas y lo único que queda es su onda expansiva dentro de quienes sobreviven.

En ese punto el Tolima también se asoma en el libro. No como postal ni como escenario decorativo, sino como una memoria. James Cañón señala en el prólogo que en estas páginas aparecen los pueblos, los caminos rurales, las ciudades de llegada, los silencios familiares y las marcas que la violencia política y el desplazamiento han dejado de una generación a otra.

Pardo Viña escribe desde Ibagué y desde una tradición de historias escuchadas, recordadas y heredadas. Pero también desde una conversación literaria más amplia. En su presentación menciona a Horacio Quiroga y a Alejandra Pizarnik, y reconoce igualmente otras voces menos visibles: los relatos de velorio, los murmullos de hospital, las conversaciones de madrugada, los nombres pronunciados con miedo en los pueblos y los silencios que pasan de una generación a otra.

Su propia declaración de principios está en las primeras páginas del libro:

“No escribo sobre la muerte. Escribo desde ella.”

Y quizá ahí está la diferencia. Manual para habitar la muerte no intenta explicar qué es morir. Tampoco pretende consolar. Le interesa otra cosa: ese instante en el que algo se rompe y la vida deja de parecer segura. El autor lo formula así: “Allí, creo, empieza una parte de la literatura. No en la explicación del dolor, sino en su temblor”.

Por eso los cuentos se mueven entre lo íntimo y lo político, entre lo cotidiano y lo extraño, entre la culpa, el duelo, la memoria, la ironía y también el humor negro. Hay momentos en los que lo sobrenatural parece acercarse, pero casi nunca termina de instalarse por completo. Una canción, una sombra, una voz o una presencia pueden venir de otro lugar, o pueden ser simplemente la forma que adopta el miedo cuando ya no encuentra dónde esconderse.

El libro tampoco ofrece respuestas. Más bien deja preguntas abiertas: qué hacemos con quienes ya no están, cuánto de una persona permanece en los lugares que habitó, de qué manera la memoria convierte los objetos en presencias, y qué significa seguir viviendo cuando la vida que conocíamos ya no existe.

Manual para habitar la muerte será presentado el jueves 10 de septiembre, a las 7:00 p. m., en el Museo de Arte del Tolima, en Ibagué. La edición es de Pijao Editores y las ilustraciones son de Urania Masía.

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