Opinión
¿Quién gana cuando hay competencia en el servicio de aseo?
Por Margarita Gómez Arbeláez
*Abogada-asesora jurídica y regulatoria
Durante los últimos 25 años, Ibagué tuvo un único prestador del servicio público de aseo, que operaba de manera regular en unas condiciones estáticas que terminaron acostumbrando a los usuarios a una sola forma de acceder y entender la prestación del servicio.
Sin embargo, durante los últimos tres años han llegado a la ciudad nuevas empresas prestadoras con el propósito de promover la libre competencia y transformar las condiciones en las que se presta el servicio. ¿Esto es bueno para Ibagué y para sus usuarios? La respuesta, para mí, es contundentemente sí.
La libre competencia estimula el mercado y exige a quienes prestan el servicio mejorar sus condiciones de operación, desarrollar estrategias para atraer y conservar usuarios, optimizar sus costos y, sobre todo, preocuparse por ofrecer un servicio de mayor calidad. La competencia también obliga a mirar la ciudad de otra manera: una ciudad más limpia, sostenible y con mejores estándares de prestación.
Ibagué ha venido creciendo de manera importante durante los últimos años, y ese crecimiento debe estar acompañado por la evolución de los servicios públicos. Particularmente, el servicio de aseo enfrenta el reto de responder a una ciudad que necesita avanzar hacia modelos más sostenibles, conscientes y resilientes frente a los impactos ambientales asociados al manejo y disposición de los residuos.
Por eso, el verdadero reto para Ibagué no es solamente permitir la llegada de nuevos prestadores. El reto es garantizar que la libre competencia sea real y efectiva, que los usuarios puedan ejercer libremente su derecho a elegir, que existan condiciones transparentes para los prestadores y que la calidad del servicio sea el verdadero elemento diferenciador.
Pero también debemos cambiar nuestra manera de entender el servicio de aseo. Manejar los residuos no es solamente recoger una bolsa en la puerta de nuestra casa. Implica avanzar hacia una verdadera cultura ciudadana de separación en la fuente, aprovechamiento de residuos y responsabilidad ambiental.
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Y aquí surge una pregunta que debería hacernos reflexionar: ¿conocemos realmente nuestros derechos como usuarios del servicio público de aseo? La invitación es a informarnos, a participar y a exigir. Ibagué necesita que el municipio garantice las condiciones para una competencia sana y transparente, pero también necesita usuarios conscientes de sus derechos y de sus responsabilidades.
Porque cuando existe competencia, regulación y un usuario informado, el verdadero ganador debe ser la ciudad.
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