Economía
Un café cargado de tradición
Imagen recreada con inteligencia artificial
El aroma del café recién preparado comienza a recorrer la cocina antes de que amanezca. Afuera todavía hace frío y las montañas apenas empiezan a dibujarse entre la neblina. Sobre la mesa esperan las tazas, una panela partida y una botella de Tapa Roja. En muchos hogares tolimenses, esta escena no necesita presentación: es una costumbre heredada que reúne el sabor del café con el carácter anisado del aguardiente de la región.
María Castaño recuerda que en su familia esta mezcla siempre estuvo ligada a las conversaciones y los encuentros. “La tomo desde que tengo memoria. Los mayores preparaban el café y, en algunas ocasiones especiales, le agregaban una copita de Tapa Roja. Uno fue creciendo con ese aroma, viendo cómo se reunían alrededor de la mesa para conversar y compartir”, relata.
Aquí un video donde se combinan las dos bebidas de los tolimenses
Para María no se trata solamente de combinar dos bebidas. Cada sorbo le devuelve imágenes de sus padres, de los días fríos en el Líbano, y de las visitas que llegaban sin anunciarse y siempre encontraban café caliente. “Es un sabor que me lleva a la casa, a la familia y a esas costumbres que no deberían perderse. El café con aguardiente tiene algo especial: calienta el cuerpo, pero también despierta los recuerdos”, aseguró a ElCronista.co.
Hugo Galindo habla de la misma tradición desde otra esquina de la memoria. Cuenta que conoció esta preparación escuchando las historias de los campesinos después de una jornada de trabajo. “Lo tomo desde que tengo uso de razón. El café era infaltable y el Tapa Roja también, aunque en muchas ocasiones aparecía para acompañar una celebración, una conversación entre amigos o una tarde de mucho frío. Esa mezcla sabe a Tolima”, dijo al portal.
En su relato aparecen las fondas, las cocinas campesinas y las tiendas donde el tiempo parecía detenerse alrededor de una taza. Hugo considera que el secreto está en encontrar el equilibrio: conservar la fuerza y el aroma del café sin ocultar las notas anisadas del aguardiente. No es beber por beber, explica, sino disfrutar con moderación una preparación vinculada con la identidad regional.
Ahora, esa combinación que durante décadas se preparó de manera sencilla en las casas comienza a encontrar un lugar en barras, restaurantes, ferias y encuentros gastronómicos. La Fábrica de Licores del Tolima ha venido promoviendo cocteles elaborados con Tapa Roja, demostrando que el aguardiente también puede dialogar con otros sabores y presentarse de una manera diferente.
El café se convierte en uno de los mejores aliados para esa transformación. Puede servirse caliente o frío y combinarse con crema, panela, canela, cítricos o notas de chocolate. Cada preparación conserva la esencia del Tapa Roja, pero ofrece una experiencia más suave, aromática y atractiva para quienes buscan descubrir el aguardiente más allá de la copa tradicional.
Estos cocteles están permitiendo que la bebida llegue a nuevos consumidores, especialmente a personas jóvenes y visitantes interesados en experiencias gastronómicas asociadas con el territorio. La coctelería no reemplaza la manera tradicional de tomar el aguardiente: amplía sus posibilidades, renueva su presentación y lo acerca a públicos que valoran la creatividad, el origen y la historia detrás de cada ingrediente.
Así, el café y el Tapa Roja vuelven a encontrarse, como lo han hecho durante generaciones. Uno nace de las montañas y del trabajo de las familias cafeteras; el otro representa una industria ligada a la identidad departamental. Juntos forman una bebida cargada de tradición, capaz de despertar recuerdos y, al mismo tiempo, conquistar nuevos paladares. Porque hay sabores que vienen del pasado, pero todavía tienen muchas historias por contar.
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