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Las mujeres crean empresa, pero pierden poder cuando el negocio crece

Las mujeres crean empresa, pero pierden poder cuando el negocio crece

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El crecimiento de una empresa debería significar también la consolidación del liderazgo de quien la creó. Sin embargo, para muchas mujeres empresarias colombianas ocurre algo diferente: a medida que el negocio aumenta de tamaño, incorpora trabajadores, necesita más capital y accede a nuevas fuentes de financiación, la mujer pierde participación exclusiva en algunas de las decisiones económicas más importantes. Esa es una de las principales conclusiones que deja la Encuesta MiPyme ANIF 2025-2026, publicada en julio de este año. 

El dato más revelador está en el crédito. Según ANIF, en los negocios de subsistencia las mujeres toman exclusivamente el 36,3 % de las decisiones relacionadas con préstamos y acceso a financiación. La participación baja al 30,9 % en las microempresas, al 27,6 % en las pequeñas y se desploma hasta el 11,2 % en las medianas. Es decir, entre los dos extremos se produce una reducción de 25,1 puntos porcentuales, precisamente cuando el crédito adquiere mayor importancia para financiar expansión, tecnología, inventarios y nuevos mercados.

La situación resulta particularmente interesante para el Tolima. Aunque no se encontraron en las fuentes consultadas datos departamentales que permitan medir específicamente quién toma las decisiones crediticias dentro de las empresas tolimenses, las cifras de la Cámara de Comercio de Ibagué muestran una fuerte presencia femenina. En 2023, el 49,24 % de las empresas matriculadas en su jurisdicción estaban bajo liderazgo de mujeres, equivalentes a 15.264 unidades empresariales. Para 2024, la participación femenina llegó al 53 % del tejido empresarial de Ibagué y, entre enero y julio de 2025, el 52,42 % de las 4.468 nuevas empresas registradas correspondió a mujeres. 

El tamaño de la empresa marca la diferencia

El problema, por tanto, no parece estar solamente en cuántas mujeres emprenden, sino en qué ocurre con su capacidad de decisión cuando esas empresas comienzan a crecer. ANIF encontró un comportamiento semejante en las decisiones sobre inversiones y compra de activos: la participación exclusiva femenina pasa del 35,3 % en negocios de subsistencia al 11,1 % en empresas medianas. En este último segmento, el 53,4 % de estas decisiones ya son compartidas entre hombres y mujeres. 

Esto no significa necesariamente que compartir las decisiones sea negativo. Una empresa que crece incorpora socios, gerentes, juntas directivas, responsables financieros y estructuras administrativas más complejas. El punto que plantea el estudio es otro: la reducción de la participación exclusivamente femenina es mucho más pronunciada a medida que aumenta el tamaño empresarial. La representación legal muestra esa misma tendencia: las mujeres representan el 52,5 % en los negocios de subsistencia, pero su participación baja hasta el 37,4 % en las empresas medianas. 

Para Ibagué este fenómeno adquiere una dimensión adicional. La creación empresarial continúa concentrada abrumadoramente en unidades muy pequeñas. Entre enero y noviembre de 2025 se crearon 6.956 empresas en la jurisdicción de la Cámara de Comercio de Ibagué y el 99,94 % fueron microempresas. Así, el desafío regional no es únicamente conseguir que más mujeres emprendan, un terreno en el que ya tienen una participación importante, sino generar condiciones para que sus empresas superen la escala micro y puedan consolidarse sin que ellas pierdan presencia en las decisiones estratégicas. 

El crédito también presenta una brecha

La discusión tampoco puede reducirse a lo que ocurre dentro de las empresas. Del otro lado está el sistema financiero. El Estudio Experimental de Género, elaborado por Banca de las Oportunidades y CAF, encontró diferencias en las condiciones financieras recibidas por hombres y mujeres. A junio de 2023, el 89,8 % de las mujeres adultas tenía por lo menos un producto financiero frente al 96,6 % de los hombres, una diferencia de 6,8 puntos porcentuales. En acceso específicamente a crédito, la brecha era de 3,8 puntos. 

El estudio también encontró diferencias en montos y tasas. A mediados de 2023, el desembolso promedio analizado fue de $786.939 para las mujeres y $936.120 para los hombres, alrededor de $149.000 menos para ellas. Las diferencias en tasas variaban según el producto: 0,07 puntos porcentuales en vivienda, 0,4 puntos en consumo y hasta 3,9 puntos en microcrédito. Lo llamativo es que los indicadores de calidad y comportamiento de pago de las mujeres mostraban mejores resultados, por lo que la investigación plantea la necesidad de estudiar factores adicionales al riesgo financiero tradicional para explicar esas diferencias. 

La Banca de las Oportunidades señaló, además, que su investigación experimental encontró barreras y sesgos a lo largo de la cadena de crédito. En términos generales, concluye que las mujeres acceden en menor proporción al financiamiento, reciben montos inferiores y enfrentan mayores costos, pese a presentar buenos comportamientos de pago. Esto convierte la brecha de crédito en un asunto empresarial: disponer de menos recursos o de financiación más costosa puede limitar la capacidad de invertir, contratar trabajadores, comprar equipos o aumentar inventarios. 

El reto del Tolima: pasar de emprendedoras a empresarias que crecen

En el Tolima ya existen esfuerzos institucionales orientados al fortalecimiento de las mujeres empresarias. La Cámara de Comercio de Ibagué creó en 2023 la estrategia MAR – Mujeres Asumiendo Retos y reportó que, hasta julio de 2025, había impactado a 550 mujeres. Para 2026, la entidad mantiene el programa y reporta 92 empresarias y emprendedoras participantes durante el primer semestre, con formación en liderazgo, comunicación, gestión del cambio y toma de decisiones. 

Sin embargo, los datos nacionales sugieren que el siguiente paso debe ir más allá de estimular la creación de negocios. El desafío está en acompañar su escalamiento empresarial, facilitar el acceso a financiación en condiciones competitivas y fortalecer la participación de las mujeres en los espacios donde se decide qué hacer con el capital cuando las compañías crecen. Para una región como el Tolima, donde la presencia femenina en la creación y liderazgo de empresas ya es significativa, esa discusión puede resultar determinante.

La paradoja que dejan las cifras es clara: las mujeres tienen una fuerte presencia en la base del tejido empresarial, pero esa participación no se conserva en la misma proporción cuando se asciende hacia empresas de mayor tamaño y decisiones financieras más complejas. El reto ya no consiste solamente en contar cuántas mujeres abren un negocio. La verdadera medida estará en cuántas consiguen hacerlo crecer, acceder al crédito necesario y mantenerse en los espacios donde se decide el futuro de la empresa.

La política muedstra otra cara de liderazgo en el Tolima

En contraste con las brechas que todavía persisten en el mundo empresarial, el Tolima muestra una fotografía diferente desde la política. El departamento tiene por primera vez una mujer elegida gobernadora, Adriana Magali Matiz, mientras Johana Ximena Aranda gobierna Ibagué, en un escenario que evidencia una mayor presencia femenina en espacios donde se toman las principales decisiones públicas.

El caso de Matiz resulta significativo: ocupó el primer lugar entre los gobernadores evaluados por el Panel de Opinión de Cifras & Conceptos en 2024 y 2025 y en 2026 se ubicó segunda. A ello se suma la presencia de mujeres al frente de varias alcaldías municipales del Tolima, reforzando una transformación en la participación femenina dentro del poder político regional.

Esto no contradice las brechas empresariales señaladas por ANIF. Más bien muestra que el avance de las mujeres no ocurre al mismo ritmo en todos los escenarios. Mientras persisten dificultades para mantener su participación en las decisiones financieras cuando las empresas crecen, en la política tolimense su presencia en cargos de máxima responsabilidad sugiere un cambio cultural sobre el papel de la mujer en la toma de decisiones y el liderazgo regional.

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