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La brújula moral de la hipocresía tolimense

La brújula moral de la hipocresía tolimense

Por Elí Darío Zuleta

*Médico cirujano


La captura y posterior extracción del dictador Nicolás Maduro ha provocado un grito en el cielo entre los intelectuales de izquierda de nuestro departamento. Donald Trump les hizo el favor: ahora, las "lumbreras" del progresismo tolimense han desempolvado sus términos favoritos intervención, soberanía, injerencia para alimentar una narrativa derruida que hoy intentan disfrazar de derechos humanos.

Resulta repugnante la "llorería" de las viudas de Maduro. Ahora que se han efectuado soluciones reales para el pueblo venezolano, salen a relucir preocupaciones por los derechos del dictador y de sus esbirros caídos. Sin embargo, me pregunto: ¿En qué momento estas figuras alzaron la voz por los más de 22,000 colombianos deportados por el régimen? Aquella vez, Maduro, emulando al nazismo, marcó y demolió las casas de nuestros compatriotas, sembrando una xenofobia política de la cual este servidor fue víctima.

¿En dónde estaban grandes pensadores locales como el señor Fernando Moreno cuando se ejecutaban más de 10,000 muertes extrajudiciales o se torturaba a 2,000 presos políticos en las mazmorras del SEBIN y la DGCIM? Bajo su lógica, ¿secuestrar y torturar en nombre del socialismo latinoamericano es moralmente aceptable?

Y qué decir de nuestro concejal Andrés Zambrano, presto a defender la "soberanía" de la dictadura. ¿En dónde estaba él cuando las tropas y los aviones Su-30 de Maduro incursionaron ilegalmente en territorio colombiano entre 2015 y 2023? Al parecer, las violaciones a nuestra propia soberanía son tolerables si provienen de camaradas ideológicos.

Hemos perdido la brújula moral. Defender la soberanía de una Venezuela desolada y gobernada por el chavismo es validar la opinión de un lobo sobre el bienestar de una oveja. Se quejan del intervencionismo actual, pero han guardado un silencio cómplice cuando la dictadura cubana ha intervenido política y militarmente al vecino país durante 25 años. ¿Acaso no se les hace raro que más de 30 militares cubanos hayan sido neutralizados durante la captura de Maduro?

Por el momento, Trump hizo su parte, se llevó al sátrapa. Al público tolimense no debería importarle si Venezuela "perdió" su petróleo; después de todo, nadie protestó cuando China y Rusia tenían sus manos metidas en ella. ¿Por qué preocuparse por algo de lo que ni los mismos venezolanos se quejan? Para el venezolano de a pie, que sabe que la libertad se paga con plata o con sangre, el precio es justo: han entregado unos pozos de petróleo —de los cuales no recibían beneficios hace décadas— a cambio de recuperar su propia libertad.

Ahora, con ese cuento de que todas las intervenciones han sido malas quisiera recordarles a los lectores y compañeros de pluma en este espacio que, Panamá y Granada son dos claros ejemplos de lo exitosas que pueden llegar a ser dichas acciones militares, puesto que en ambas naciones los Estados Unidos derrocaron a dictadores para de esa manera abrirle paso a la democracia.

Finalmente, la libertad nunca ha sido gratuita, y resulta patético que quienes nunca han sacrificado nada por el pueblo venezolano pretendan dictar desde Ibagué cómo debe redimirse un pueblo que lo perdió todo, gracias a una ideología anti derechos humanos, como la del Socialismo del siglo XXI.

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