Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Actualidad

Presidente De La Espriella desafía a los ‘dinosaurios de la política tradicional’

Presidente De La Espriella desafía a los ‘dinosaurios de la política tradicional’

Entre la ruptura y las contradicciones: el choque entre De La Espriella y la política tradicional

 

En su alocución del pasado domingo, el presidente Abelardo de la Espriella defendió la legitimidad de su mandato y ratificó su compromiso de transformar las estructuras gubernamentales sin ceder ante las presiones de las colectividades históricas.

Al afirmar que “No vine a administrar la decadencia” y que su único compromiso es con Colombia, el mandatario de los colombianos hizo hincapié que llegó a la Presidencia para servirle al pueblo colombiano y no para agradar a los sectores tradicionales del poder.

“Yo no llegué a la Presidencia de la República para agradarles a los mismos de siempre, a los medios de comunicación, a los grandes grupos de interés ni a los dinosaurios de la política tradicional. Llegué para servirle al pueblo colombiano, que es el que me tiene aquí”, afirmó.

El discurso buscó posicionar al Jefe de Estado como una figura de ruptura frente a los vicios de la política convencional. Sin embargo, las reacciones de la oposición no se hicieron esperar y abrieron un frente de cuestionamientos que pone en lupa la coherencia del relato oficial.

‘Los nunca’

Desde la acera contraria, diversos sectores políticos recordaron que la narrativa anti-sistema del mandatario contrasta con la realidad de su gobernabilidad. En primer lugar, le recordaron al Jefe de Estado que no puede pasar por alto que entre sus aliados más estrechos en su Gobierno figuran herederos de una de las casas políticas más tradicionales del país, como es la del expresidente Laureano Gómez y que por lo tanto no puede seguir diciendo que gobierna con ‘los nunca’.

En segundo lugar, la oposición le enrostró al mandatario la arquitectura electoral que hizo posible su triunfo: un andamiaje soportado en el respaldo decisivo de colectividades consolidadas como el Centro Democrático, liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, además de los apoyos clave de las bancadas de los partidos tradicionales Conservador y Liberal.

El presidente De la Espriella por su parte insistió en que “A mí no me pusieron en la Presidencia de la República los dueños del poder, tampoco los políticos de siempre; me eligieron millones de colombianos, casi 13 millones que estaban cansados de que los mismos de siempre decidieran por ellos”, manifestó.

Ciertamente el cruce de posturas deja servido un complejo panorama político, donde el Gobierno busca mantener su perfil de cambio radical mientras la oposición le exige reconocer los acuerdos y alianzas de la política real que lo llevaron a la Casa de Nariño.

También señaló el mandatario que, aunque reconoce el derecho de los ciudadanos a disentir, protestar y criticar, no permitirá que otros pretendan imponerle cómo gobernar.

“Yo tengo un mandato popular y una responsabilidad histórica que voy a honrar con carácter, independencia y determinación”, expresó.

Los problemas heredados

El Presidente De La Espriella cuestionó a quienes, según dijo, guardaron silencio frente al gobierno de Gustavo Petro y ahora critican las decisiones de su administración.

“No me mortifican los ataques de la izquierda radical, ni de mis odiadores, ni de los de siempre, que están por todos lados”, afirmó.

También cuestionó las exigencias de resultados inmediatos frente a los problemas que, según señaló, heredó de la administración anterior.

“Pero hay algo todavía más absurdo: mis detractores pretenden que en apenas tres meses de gobierno resuelva el desastre que heredé”, manifestó.

El Mandatario mencionó la desidia, la improvisación, la falta de planeación, la politiquería y los cuestionamientos de corrupción entre los problemas que atribuyó al gobierno anterior. “No se puede pretender que en 90 días —y lo que llevo son 75— se reconstruya lo que durante cuatro años se deterioró”, sostuvo.

Aclaró, sin embargo, que no busca excusas ni elude sus responsabilidades. Por el contrario, aseguró que trabaja hasta 20 horas al día para sacar adelante su gestión.

“Yo no llegué a la Presidencia a descansar, ni a utilizar el poder por vanidad; llegué a trabajar, a tomar decisiones, a enfrentar los problemas y a darlo todo por Colombia, ¡todo!, por Colombia todo, nada sin Colombia”, afirmó.

'No vine a administrar la decadencia'

El Presidente De La Espriella defendió su propósito de transformar las estructuras que, según dijo, han causado daño al país. “No vine a administrar la decadencia, a repartir privilegios ni a mantener intactas las estructuras que tanto daño le han hecho a Colombia. Vine a transformar nuestra patria en esa Patria Milagro que nos merecemos”, expresó.

El Jefe de Estado enumeró sus objetivos: “recuperar la seguridad, a derrotar la corrupción, a reconstruir la economía, a devolverles la autoridad a las instituciones y a rescatar los valores y principios fundacionales que representan la esencia de nuestra nación”.

Reconoció que no puede resolver en tres meses todos los problemas heredados, pero insistió en que cuenta con la determinación para trabajar hasta el último día de su mandato.

“No tengo una varita mágica para resolver en tres meses todos los problemas heredados, pero tengo algo mucho más importante: la determinación, el carácter, la disciplina y la voluntad inquebrantable de trabajar por Colombia hasta el último día de mi mandato”, afirmó.

'Mi único compromiso es con Colombia’

El Mandatario aseguró que encuentra en los ciudadanos la fuerza para continuar con su Gobierno y destacó su intención de atender las necesidades de la población en las regiones.

“Trabajo todos los días por ustedes, por los jóvenes que necesitan oportunidades, por los trabajadores que quieren salir adelante, por los empresarios que generan empleo, por las familias que reclaman seguridad y por los millones de compatriotas que esperan un Estado que no los abandone”, afirmó.

En su intervención, también defendió la necesidad de un Gobierno que escuche a los ciudadanos y responda a sus problemas.

“Quiero un gobierno que esté en las regiones, que mire a los ciudadanos a los ojos, que escuche sus problemas, que sienta su dolor y que trabaje para resolverlos sin descanso”, manifestó.

El Jefe de Estado insistió en que su compromiso no está con las élites ni con los intereses políticos particulares. “Mi mayor satisfacción no es el reconocimiento de las élites ni el aplauso de los poderosos; es poder mirar a los ojos a un colombiano humilde y saber que estamos trabajando para que su vida y la de sus hijos sea mejor”, señaló.

Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados