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Murillo y el turismo depredador

Murillo y el turismo depredador

Cortesía Cortolima.

Por Óscar Viña Pardo
Comunicador social - Periodista


Nada ganamos los tolimenses con promocionar a Murillo como nuevo destino turístico si no se pone a prueba los controles y restricciones para turistas de todas partes de Colombia y el mundo. No se trata de llenar esa zona con policías, tampoco es la solución.

Razón tiene la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, en proponer un peaje cuyos recursos se destinarían de manera exclusiva para proteger el Parque Nacional de los Nevados, específicamente en la vía que comunica desde Manizales a Murillo, porque lo vivido en Semana Santa no tiene nombre, y menos lo que aconteció esta semana cuando un depredador ambiental fue sorprendido infraganti con tres frailejones en la parrilla de su carro.

La directora de Cortolima, Olga Lucía Alfonso Lannini, fue la primera en rechazar este hecho imperdonable, como quiera que representa una “afectación a los ecosistemas estratégicos del páramo y subpáramo, que albergan una gran diversidad de fauna y son vitales para el abastecimiento de agua”.

Por eso creo que el turismo depredador se tomó Murillo y sus alrededores, fines de semana lleno de personas que sin importarle el entorno dañan todo. No es sino que miren los videos que circulan por redes sociales. Y solo atinamos a decir: Protejamos la naturaleza, pero sin hacer nada.

He tenido el privilegio de recorrer en menos de dos meses ese trayecto, me duele ver a lo largo del carreteable que comunica a Murillo con Manizales basura por todos lados, botellas plásticas, restos de comida, icopores, que, como reitera Alfonso “modifican las características fisicoquímicas del agua y suelo, y deterioran la calidad del aire”.


Así se veía el carreteabas Murillo - Manizales en Semana Santa

El turismo depredador tiene como carácterísticas como lo indica la Unesco, de acabar con el medio ambiente; no genera buenas condiciones laborales y causa gran malestar entre los pobladores que se sienten impotentes ante tanta barbarie, una masa que llega en manada y consumen, sí, pero ¿a qué costo?.

En el diario El Tiempo del 12 de mayo sale precisamente un artículo sobre este tipo de turismo, y en uno de sus párrafos se refiere a Colombia, con un turismo de masas que afecta ya a Cartagena, Santa Marta y parte de la Amazonía.

El turismo es necesario, pero no así. Esta oportunidad de generar ingresos debe ser controlada por parte del gobierno como lo propone el profesor asistente de la universidad Nacional, Germán Ignacio Ochoa, quien labora en la sede del Amazonía.  Dice Ochoa: “El Estado debería ejercer un mayor liderazgo tanto promoviendo la creación de negocios como apoyando los eslabonamientos entre estos”.

Murillo es la joya que podemos entre todos proteger, porque no tiene sentido que veamos este hermoso municipio luego solo en videos.

Adelante gobernadora, no desfallezca, que su voz se sume a la bancada del Tolima y Caldas y la ministra de Ambiente, Susana Muhamad, quien tanto pregona sobre la custodia de nuestros recursos escuché, ponga al ministro de Transporte en cintura y lleguen a un acuerdo que beneficie al mundo.

Si bien es cierto un peaje destinado a la protección de la naturaleza creo no existe en Colombia, lo pagaríamos con gusto. Porque se necesita la compensación de las partes en esta, la carretera más bonita de Colombia.

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