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La revocatoria del alcalde Hurtado

La revocatoria del alcalde Hurtado

Si bien es cierto la revocatoria del mandato es un mecanismo de participación ciudadana mediante el cual se puede dar por terminado el periodo de un alcalde o gobernador, por no cumplir a cabalidad su plan de desarrollo, o por insatisfacción general de los ciudadanos con sus respectivos gobiernos.

Para ello existen normas que regulan su procedimiento, tales como la Ley 131 y 134 de 1994 y con su modificación Ley 741 de 2002, y en cumplimiento de estas, es precisamente que desde el primero de enero de este año (2021), se pueden iniciar estos procesos en forma legal ante las autoridades electorales.

Políticamente se puede considerar que una revocatoria del mandato es el resultado de la urgente necesidad del pueblo de tener control sobre sus gobernantes, participando en forma activa y decisoria sobre su gobierno.

En este marco, existen varias capitales de departamentos donde algunos partidos, movimientos y grupos de ciudadanos, especialmente opositores, han impulsado las revocatorias bien porque verdaderamente los mandatarios no han cumplido sus programas, o motivados por intereses meramente partidistas y de bandera política.

Por el momento en el país, hay cinco alcaldes que tienen el San Benito de la revocatoria en las espaldas. Son ellos: Claudia López (Bogotá), Daniel Quintero (Medellín), William Dau (Cartagena), Juan Carlos Cárdenas (Bucaramanga) y Andrés Fabián Hurtado (Ibagué). Los procesos unos van más adelantados que otros, pero tienen el mismo objetivo: cambiar a estos Alcaldes.  

Es de recordar, que pasados más de 24 años de vigencia de la revocatoria de alcaldes y gobernadores, de los cerca de 115 procesos que se han realizado en este sentido en el país, solo uno (1) ha sido exitoso, el resto ha fracasado por diversos motivos como errores procedimentales, falta de cultura ciudadana, intereses políticos, pero el fundamental, la falta de electorado. La mayoría absoluta no ha contado con los votos suficientes para revocar a sus mandatarios.

En esta oportunidad, los casos que tenemos sobre la mesa son impulsados por corrientes políticas diametralmente opuestas: el uribismo y el petrismo. Esto se observa en las tendencias que se muestran en las redes sociales y en los columnistas de opinión. Por ejemplo, la de Claudia López, Daniel Quintero y William Dau, las promueve el uribismo; la de Juan Carlos Cárdenas y Andrés Fabián Hurtado, tienen, entre otros, el patrocinio de un sector del petrismo.

El Alcalde de Ibagué

Ahora, nos referiremos exclusivamente a las voces que aisladamente han sonado de revocatoria del mandato del alcalde Andrés Hurtado.

Desde finales del año pasado, un sector identificado con el exalcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, comenzó a proponer la revocatoria de Hurtado, la que se intensificó en los cuatro días que van corridos de enero.

Con la papaya reiterada que ha dado el alcalde Hurtado, no les faltan motivos ni material a quienes han impulsado esta iniciativa para pedir su revocatoria. Lo último fue su ausencia física en la tragedia que vivieron los habitantes de los barrios La Vega y Baltazar, donde más de nueve familias salieron damnificadas, 14 personas lesionadas y la solicitud de la reubicación de 30 viviendas que hizo el gobernador del Tolima Ricardo Orozco, quien asumió desde la madrugada del domingo el control de la emergencia, a pesar de no corresponderle por jurisdicción, pero que con su presencia, marcó la diferencia de la calidad de mandatarios que tenemos tanto en el departamento como en la capital.

Las críticas que desde los primeros días de su mandato han llovido sobre el alcalde Hurtado, por su gobierno improvisado, la falta de criterios para tomar medidas consistentes, su forma folclórica de tomar las medidas de orden público para asumir los toques de queda y confinamiento de la ciudad (las cambia a cada minuto), además de comunicarlas en forma excluyente a través de dos noticieros de radio y un portal, de su preferencia sin un decreto oficial que las respalde, sembrando con ello confusión en la ciudadanía, son entre otros, las fallas del mandatario local.

Pero algo más grave que registra Hurtado en su cuenta en saldo rojo, es la mentira. Competir con Pinocho no le queda bien, menos cuando maneja cifras tan sensibles como las del desempleo. Eso de afirmar que por su gestión de gobierno se han creado 52 mil puestos de trabajo en Ibagué, no se lo creen ni sus propios partidarios, amigos y seguidores que ya han comenzado a criticarlo por decir falsedades, acomodando o maquillando las cifras; aún más, apropiándose del trabajo que ha realizado el sector privado, como el de la construcción que, según los expertos, es el que ha generado más de 11 mil empleos. Los informales y vendedores ambulantes no son empleos de calidad ni estables, señor alcalde.

Pese a que existen las condiciones objetivas y subjetivas para echar a andar la revocatoria del mandato del alcalde Hurtado, consideramos que esta no prosperará por las razones expuestas al comienzo de esta nota, además porque el propio jefe de los que están promoviendo esta revocatoria, Guillermo Jaramillo, es contrario a este tipo de movimientos, ¿o no se acuerdan cuando se opuso a la revocatoria de Peñaloza en Bogotá?

Pero si el alcalde Andrés Hurtado no da el viraje, y entiende que hace rato dejó de ser candidato, ese ruido de revocatoria va a estar latente en lo que le resta del periodo.  

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