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La importancia de narrar la violencia en el Tolima a través del arte
Frame de 'La guerra de las gallinas'
Por: Juan Sebastian Giraldo
En el Tolima, la violencia no solo dejó cicatrices en la tierra: también se instaló en la memoria de quienes aprendieron a callar para sobrevivir. Hoy, en medio de esas profundas rupturas, el arte emerge como una forma de nombrar lo innombrable y de reconstruir lo que la guerra intentó borrar.
De acuerdo con un informe de la Universidad del Tolima y la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, más de 100 mil personas han sido desplazadas forzosamente en el sur del departamento desde 1948. En ese contexto, y a partir de los acuerdos de paz que dieron origen a la Comisión de la Verdad, se han impulsado esfuerzos por narrar las historias de quienes padecieron los estragos de la guerra en el país.
Como parte de ese esfuerzo por narrar, nació la estrategia ‘Hijos de la verdad’, implementada por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que promueve la creación de proyectos juveniles para la divulgación del informe final.
Uno de los productos resultantes de esa estrategia es 'La guerra de las gallinas', de la Corporación Art-Quimia, encabezada por el artista Cenuver Giraldo, una serie web que narra ocho de los testimonios del capítulo 'Cuando los pájaros no cantaban' del informe final de la Comisión de la Verdad.
En El Cronista.co dialogamos con Giraldo, director de la serie, sobre la importancia de narrar la violencia en el Tolima a través del arte.
"En una visita a un colegio que hacíamos con la emisora de paz de Chaparral, estaban los estudiantes trabajando en textos relacionados con la violencia en Colombia. De pronto, una niña nos dijo que su abuela le había contado la historia de la guerra de las gallinas. Me causó muchísima curiosidad y le pregunté: ¿qué era la guerra de las gallinas?", recuerda Giraldo sobre el origen del título.
"Era un proceso ocurrido en el sur del Tolima, cuando llegó La Violencia. Muchos campesinos tuvieron que salir de sus fincas e internarse en el bosque. Lo primero que se llevaron fueron las gallinas. Durante esos días, las gallinas fueron las únicas que los acompañaron y lo único que pudieron comer. Hubo un sacrificio tremendo de gallinas, fueron las que terminaron pagando los platos rotos por culpa de la violencia", agregó.
Según cuenta el director de la serie, narrar el conflicto armado no es una tarea fácil, y menos a través del arte, por lo que se debe partir de nuevas perspectivas, sin recurrir, como muchos, a la incesante mención del odio y el pesimismo:
"Cuando abordamos los textos testimoniales, encontramos mucha ruralidad y allí la gente hablaba de las gallinas: un joven que robaba gallinas para poder alimentar a su familia, las gallinas muriendo envenenadas por la contaminación de los cultivos, las gallinas robadas por los paramilitares y el dicho popular 'van a venir y van a acabar hasta con el nido de las gallinas'. Encontramos esa ruralidad y esa violencia representada en las gallinas".
Parte del proyecto también constó de un recorrido por el sur del Tolima e Ibagué, donde se realizaron talleres que abordaron algunos textos testimoniales del informe. El objetivo fue socializar esas historias con las víctimas, pero también con aquellos que no lo fueron.
En medio de aquel recorrido, advirtieron que las nuevas generaciones comienzan a olvidar esas historias que vivieron sus abuelos, lo que, para el equipo de producción, hacía urgente seguir narrando el conflicto armado desde nuevos formatos (unos más amigables con los jóvenes) como una manera de evitar la repetición y abrir caminos hacia la reconciliación.
Los talleres también contaron con un componente artístico en el que se realizaron representaciones escénicas, música y relatos de las historias, buscando también que las víctimas pudieran generar espacios de reconciliación, sanación e introspección respecto a lo que fue el conflicto.
Por otra parte, un aspecto fundamental de estos procesos de divulgación era que las víctimas fueran parte del mismo, no solo como público, sino también como creadores. En 'La guerra de las gallinas' el equipo de producción estuvo conformado, en gran medida, por víctimas de la violencia de distintos municipios del Tolima y Huila, lo que resignificó el producto final del proceso.
"Para nosotros como víctimas de la violencia también es muy importante contar lo que nos pasó y a quiénes les pasó, y principalmente por qué pasó, cómo fue que permitimos llegar hasta esos niveles absurdos a los que llegamos y eso se puede lograr a través de la sensibilidad que permite el arte", explica Giraldo, mencionando a Flor María Osorio, que a sus 73 años, protagoniza 'La guerra de las gallinas', luego de ser víctima del conflicto armado.
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Por motivos de seguridad, las grabaciones se realizaron en Tarqui, Huila, que a diferencia de otros municipios PDET, no cuenta ya con grupos armados residuales. Sin embargo, cuenta Giraldo, que la comunidad llegó a alertar a las autoridades y medios de comunicación al percatarse de las armas y camuflados de la producción al desconocer que eran de utilería.
"Ha sido muy bonito este proyecto por lo significativo que es para las personas que participan en él. Había una mamá embarazada, ella tuvo que vivir un episodio de violencia cuando era muy niña. Cuando estábamos haciendo prueba de vestuario, le pregunté a quiénes le recordaban esos trajes y ella me dijo 'a ellos', haciendo referencia a los paramilitares, con lo que me dio a entender que aún tenía muy presente ese episodio de violencia. El arte es una gran oportunidad para sensibilizar a las personas y más aún en Colombia, donde muchos no han leído el informe de la Comisión", concluye Giraldo.
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