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Jóvenes universitarios del país se vuelcan a las calles y piden votar por Cepeda
El agite político de cara a la segunda vuelta presidencial ha sufrido un inesperado sacudón y se acaba de dar en las universidades. La declaración de Trump prendió la mecha del inconformismo de los jóvenes.
Lo que comenzó como un pronunciamiento en redes sociales al otro lado del continente, se transformó en cuestión de horas en una movilización masiva y espontánea en las calles de las principales ciudades de Colombia, alterando por completo el pulso de la campaña electoral.
El detonante fue el mensaje publicado el pasado martes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apenas 48 horas después de conocidos los resultados de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo. En su intervención digital, el mandatario estadounidense invitó de manera directa a los colombianos a votar por el candidato de derecha Abelardo de la Espriella, al tiempo que lanzó una dura descalificación contra el aspirante de la Alianza por la Vida, Iván Cepeda, catalogándolo como un "marxista de izquierda radical".
La reacción de los estudiantes universitarios no se hizo esperar. Sintiendo el pronunciamiento como una afrenta directa a la autodeterminación y una "intromisión indebida" en los asuntos internos del país, empezaron a inundar las calles colombianas en un rechazo categórico que rápidamente mutó en una consigna electoral: rodear la candidatura de Iván Cepeda para frenar la llegada del neofascismo.
Indignación
El despertar universitario se articuló con rapidez milimétrica a través de asambleas informativas que derivaron en las primeras grandes marchas del suroccidente, el norte y el centro del país.
Las primeras instituciones de educación superior en declararse en asamblea permanente y liderar las movilizaciones fueron las universidades de Antioquia, Valle, Universidad Industrial de Santander (UIS), Universidad de Caldas, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) en Tunja, Universidad de Pamplona en Norte de Santander, cuyo estudiantado se sumó masivamente en las últimas horas a la jornada de protesta.
Para los líderes estudiantiles, la declaración de Trump no solo es una falta de respeto a la soberanía colombiana, sino un intento de estigmatizar las demandas históricas de la juventud, las cuales encuentran coincidencia con la agenda de educación pública y gratuidad que promueve la campaña de Cepeda.
"Se vino la remontada"
El inusitado fervor de las bases estudiantiles inyectó un nuevo aire de optimismo en el comando de la Alianza por la Vida, que ahora ve en las aulas la fuerza motriz necesaria para revertir los resultados de la primera vuelta del domingo pasado.
Las reacciones políticas desde el interior del movimiento no tardaron en aparecer. La senadora electa Carolina Corcho celebró la contundencia de las marchas y aseguró que la juventud será el dique de contención contra el retorno de los modelos tradicionales de poder:
"Los estudiantes no van a permitir que el país regrese al pasado. Vamos a llenar las calles de alegría, a mostrar nuestras propuestas, a defender la educación pública y todos los derechos que están en riesgo. Sabemos que muchas personas fueron a votar engañadas y nuestra tarea ahora es hacer pedagogía en cada rincón", afirmó Corcho.
En esa misma línea de entusiasmo, el exgobernador de Nariño y colíder de la campaña, Camilo Romero, fue categórico al diagnosticar el momento político a través de sus canales oficiales: "Se vino la remontada con la juventud".
El factor abstención en la mira
El gran interrogante para los analistas políticos es si esta indignación callejera y el fervor de las asambleas lograrán traducirse efectivamente en votos el próximo 21 de junio. Históricamente, el movimiento estudiantil ha sido fuerte en la denuncia, pero volátil en las urnas debido a los altos índices de abstención juvenil.
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Sin embargo, vale recordar que fue la juventud la que hace cuatro años (2022) fue determinante para darle el triunfo al hoy presidente Gustavo Petro. Por ello, ahora que el factor del "orgullo nacional herido" ante una intervención extranjera directa podría convertirse en el motor definitivo para que miles de universitarios que optaron por la apatía o el voto en blanco el 31 de mayo, acudan el próximo 21 de junio masivamente a las urnas para tomar partido.
La campaña entró en su fase más pasional, y son los jóvenes quienes, desde el asfalto, han empezado a dar la pauta del debate.
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