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Fallece ídolo de antaño: Adelmo ‘Achito’ Vivas

Fallece ídolo de antaño: Adelmo ‘Achito’ Vivas

Adelmo ‘Achito’ Vivas defendiendo el arco del Deportivo Pereira.

Por: Emily Bustos

*Periodista


Reminiscencia de un arquero mundialista

Sí, no dejaba de pensar en el viaje que me había prometido mi papá; el viaje tan esperado por mi papá y por mí, porque nos encanta viajar y más en moto puesto que nos da la oportunidad de ver los hermosos paisajes que tenemos. Tenía gran ansiedad porque viajábamos en menos de 24 horas, empacaba con gran entusiasmo mi ropa y pensaba como nos recibirían, donde nos llevarían, que sitios visitaríamos, etc.


Llegó el tan esperado día, yo con mi maleta, mi papá con el suyo y uno que otro tamal con lechona que llevaríamos para que degustaran un poco de nuestra gastronomía; emprendimos el viaje, hicimos una que otra parada para descansar y tomar algo. Largo viaje les cuento. Bueno, eso no importaba, ya entrando a la hermosa Sucursal del Cielo, a la Capital Mundial de la Salsa, la bella ciudad de Cali, llamamos para que estuvieran pendientes de nuestra llegada, con algunos inconvenientes encontrando la casa pero ¡¡Al fin!!

Nos recibió don Adelmo ‘Achito’ Vivas con una gran sonrisa y un fuerte abrazo, igual lo hizo su esposa doña Aida, estaban muy contentos al vernos, nos recibieron tan bien que nos sentimos como en casa. Él, con su guayabera blanca y pantalonetas nos enseñaba su casa, su gran y sonoro rincón donde se la pasa tardes enteras escuchando salsa, son cubano y una mezcla de ritmos que él sabe hacerlo mientras su esposa nos calentaba el almuerzo que tanta falta nos hacía en ese momento. Ya entrando en confianza, empecé a indagar sobre su vida, sus triunfos y derrotas en fútbol, sobre todo lo que tuviera que ver con él.

Comenzó a relatarme con gran nitidez su vida desde los 8 años hasta ahora, quede tan perpleja de ver como esta gran persona puede recordar con puntos y comas cada etapa de su vida, además de triunfos, la vida le dio una gran memoria fotográfica.

Adelmo ‘Achito’ Vivas es del puerto de Buenaventura. Empezó jugando a los 16 años de edad pero nunca pensó que el fútbol hiciera parte de su vida puesto que no le gustaban las presentaciones en público y sus amigos eran quienes lo convencían de jugar destacándose por su agilidad en el arco.

Dio el salto al futbol profesional a los 17 años, fue llamado por Ricardo “El Tanque” Ruiz para que hiciera parte del Atlético Nacional en año 1958 en la que una crisis económica azotaba gran parte de los equipos del país amenazando con hacer desaparecer a varios equipos de forma inminente. En 1961, fue convocado por Adolfo Pedernera para integrar la selección Colombia que asistió al mundial de Chile de 1962 siendo suplente el arquero titular “El Caimán” Sánchez.


La Selección Colombia mundialista de 1962

Colombia fue uno de los 16 equipos participantes en la copa perteneciendo al grupo A junto con Unión Soviética empatando 4-4, siendo derrotado 1-2 contra Uruguay y cerrando su participación en el mundial al ser goleados 0-5 contra Yugoslavia.

“Ser partícipe de un mundial es un orgullo, ser deportista es un orgullo, ir a representar el país en cualquier parte, fue un orgullo ser un jugador de la selección”. Comenta Adelmo con gran emoción.


En 1964 hizo parte del Deportivo Pereira en el cual jugó 220 partidos, siendo su mejor época porque tuvo continuidad como titular apartando a expertos arqueros como Ramón García, Carlos Montano, Samuel Aguilera y Miguel Ángel Cubo; recuerdos que le produce a don Adelmo un suspiro acompañado de una gran sonrisa.

Pasó al Quindío en 1965 jugando 24 partidos, en el 66 fue trasladado al Junior de Barranquilla en el que jugó 7 partidos, en el 67 hizo parte del Once Caldas donde fue titular 9 veces y en el 68 hizo parte del Deportes Tolima, un equipo del cual piensa que está mejor técnicamente que antes. “Es un equipo mucho mejor manejado que antes, un equipo más moderno técnicamente, era un equipo bueno en la época en la que yo estaba, pero pues no hay comparación a lo que es el Tolima de hoy. Imagínese que en esa época el Tolima era titulado como posición por allá en séptimo, octavo, cuando debería estar en los cuartos”. Volvió a hacer parte del Quindío retirándose del fútbol en 1971.


Dio fin a su carrera futbolística cansado de viajar de ciudad en ciudad, de cambiar el cariño de la hinchada por el fanatismo de otras. “Me retiré en el año 1971, ya era hora, me cansé, no me gustaba estar lejos de casa. Aunque tenía contrato quería regresar a mi pueblo, quería asegurar la vejez, el futbol en esa época solo me dejó amigos y experiencia, económicamente nada”.

Adelmo, de su vida futbolística no tuvo ningún beneficio monetario, afortunadamente hoy en día cuenta con una pequeña pensión de la cual sobrevive con su esposa e hijo en una cómoda casa en la ciudad de Cali, queriendo estar en su natal Buenaventura. Don Adelmo se pasa largas horas sentado frente a su “estudio” donde se encuentra su tocadiscos, su gran colección de vinilos, CD’s de música cubana que es su favorita y descargando muchas más canciones para su colección. Cierra sus ojos y parece que se perdiera entre cada son, entre cada historia que se relata en la música que escucha. Siente nostalgia por aquellos tiempos vividos, por aquellas experiencias que le dieron reconocimiento y por esos amigos que se convirtieron en parte de sus historias; con su mente totalmente nítida relata sus historias y cada uno de sus viajes que realizó en la Flota Mercante y como él dice: “Tuve la oportunidad de quedarme en otro país, pero era tan grande el amor que le tengo a mi tierra, mi gente, mis hijos que hizo que tomara la mejor decisión de quedarme”.

Actualmente don Adelmo se siente enfermo, su constante dolor de espalda a causa de problemas en la columna no lo dejan dormir, son noches enteras en que esta dolencia perturba sus sueños. Sus viernes “locochones” los dedica a jugar dominó con sus más cercanos amigos deleitando uno que otro ron y como siempre contando sus anécdotas que hace mostrar gran interés entre los que están presentes.

Su música, sus partidas de dominó y la visita de sus grandes amigos ex jugadores de la Selección Colombia son los que lo alientan y lo motivan cuando ya el dolor lumbar lo ataca y siente que ya es hora de partir de este mundo. “El fútbol me llevó a conocer lugares que nunca creí conocer, paseé, me divertí y aproveche de alguna manera ser un futbolista reconocido en esos tiempos teniendo una que otra aventura, en una de ellas dejando una semillita sembrada en el Tolima, claro está sin saberlo y después de 40 años vine a conocerlo” concluye con una larga carcajada.

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